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Libertad de edición

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De lo deseable lo posible, dice el dicho y dice bien. Yo por ejemplo deseo tener un automóvil, preferentemente un Ford Mustang rojo modelo 1965, o ya de perdida un 2015 porque se parecen, pero no puedo comprarlo; puedo tener un carrito de la marca Nissan y con suerte de modelo reciente y eso es lo que tengo, lo deseable para mí es el Ford Mustang, pero lo posible es el Nissan.

¿Tan difícil es entender eso para todos aquellos que se rasgan las vestiduras por Carmen Aristegui?

También deseo, por ejemplo, poder ejercer mi derecho a la libertad de expresión, preferentemente en un medio de comunicación electrónico, en una estación de radio o en un canal de televisión, pero si no puedo porque no tengo dinero para comprarlo, sólo me queda ir a gritar en la Plaza Lerdo, de Xalapa, o al pie del Ángel de la Independencia en la Ciudad de México; lo deseable para mí es hablar ante las cámaras y micrófonos para que todo mundo se entere, lo posible es ponerme a gritar frente al palacio de gobierno en la vía pública, con mi pancarta, porque eso no cuesta.

¿Tan difícil es entender eso para los corifeos de la periodista Carmen Aristegui, que no tiene su propio medio de comunicación?

Si yo deseo -otro ejemplo- y dado que soy subdirector del Diario Política y director del Diario del Sur, establecer una alianza estratégica con una estación de radio o con alguna plataforma que se llame Wikileaks Totonaca, por más subdirector y director que sea y por más confianza que la dueña de dichos medios me tenga, lo primero que tengo que hacer es planteárselo a Ella, explicarle los beneficios y que Ella decida, le debo respeto y las empresas son de Ella, el único que manda en una empresa es el dueño.

¿Tan difícil es entender eso para los “millones” de followers de Carmen Aristegui? Y en este caso -y éste es el caso- nada tuvo que ver la libertad de expresión.

La Periodista, defensora de la libertad de expresión y muy combativa contra la corrupción y la ratería, aunque su combate sea selectivo, selecciona muy bien a sus corruptos y ladrones a quienes combatir, yo nunca le he escuchado decir nada, por ejemplo, en contra de Telmex y de Telcel y en favor de los usuarios de estas empresas, y hay mucho que decir; pero bueno, le decía que a la periodista, tan combativa, nunca se le limitó su libertad de expresión en MVS, siempre dijo lo que quiso.

El problema fue que se le olvidó que era una empleada de MVS y se sintió la dueña. Hizo alianza con una plataforma llamada Wikileaks Chichimeca (o algo así), sin habérselo planteado antes a los dueños de MVS y no sólo eso, sino que dos de sus colaboradores participaron en un promocional de dicha plataforma con el logo de MVS Noticias de fondo, lo que no les gustó a los dueños de la empresa que publicaron un desplegado deslindándose de dicha plataforma; esto a su vez no le gustó a Aristegui que en el mismo espacio de noticias que conduce (hasta dónde llegaba el respeto a su derecho a la libertad de expresión), expresó que rechazaba categóricamente la molestia de los dueños de MVS (sencillita la mujer). En respuesta MVS despidió a sus dos empleados, colaboradores de Aristegui, que participaron en el promocional; y enajenada por la soberbia que la hizo creerse más dueña que los dueños de MVS, doña Carmen puso como condición para seguir trabajando que sus colaboradores fueran reinstalados. La corrieron.

Le pasó lo que a un colaborador que tuve en uno de los medios que he dirigido, era muy bueno como reportero, pero un día le pedí que cambiara una palabra ofensiva en una columna que escribió, y se molestó tanto que discutimos y me gritó, fuerte, se escuchó creo en toda la cuadra, dijo: “¡Te reto a que me corras!” Y lo corrí.

En los medios de comunicación hay muchos (la mayoría) colaboradores, corresponsales, reporteros, columnistas que no entienden que los únicos intereses que pueden prevalecer en el medio son los del patrón, los del dueño y no más, si tus intereses coinciden con los del dueño ya fregaste, pero si no te aguantas, y si no te gusta te puedes ir, te debes de ir, para qué permanecer en un lugar, en un centro de trabajo donde vas a estar siempre mascando el freno, mortificándote, haciendo corajes, si el dueño de la empresa tiene compromisos y prefiere sacrificar toda o en parte su libertad de expresión en aras de la sobrevivencia, pues muy sus compromisos y muy su elección entre la libertad y el sobrevivir, muy su empresa para acabar pronto.

En alguna ocasión le escuché a mi amigo Víctor Murguía decir: “Antes que la libertad de expresión está la libertad de edición”, eso resume todo lo que dije anteriormente, sólo el dueño de un medio de comunicación puede decidir qué se publica y qué no, eso es la edición. Y en este caso de MVS Noticias y Carmen Aristegui, sólo los dueños de la empresa pueden decidir con quién hacer alianzas y con quien no, así de fácil. Lo demás son jaladas…

Cuando a los seguidores de la señora Aristegui (dice tener 3.5 millones) les caiga el veinte y comprendan esto, pueden cooperar con unos cien pesos cada uno para comprarle su propia estación de radio, para que diga lo que quiera y la sigan escuchando. Mientras, por más que brinquen van a caer donde mismo. Lo siento pero la vida es así, las cosas son como son y no como uno quisiera que fueran.

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