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Los quince

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Ahora no se ven por ningún lado las plañideras en que se han convertido las dizque organizaciones no gubernamentales, los intelectuales y artistas de izquierda (que la mayoría de ellos critica al gobierno y muchos ni siquiera viven aquí, pues tienen una vida de reyes en Estados Unidos o Europa), los “luchadores” sociales ni los maestros socialistas que a veces protestan más que lo que trabajan en las aulas.

Y es que lo de la matanza de Ayotzinapa, aunque les duela, ya se está quedando enterrada y los supuestos padres de los 43 muchachos que fueron asesinados, ya están metidos en asuntos más bien políticos y viajando al extranjero para pedir que los demás países ya no apoyen a México pues su gobierno no lo merece.

Hablando de esto, por un lado periódicos hacen reportajes acerca de las dificultades económicas que pasan los familiares de los estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa, que muy apenas tienen para comer y que tienen que pedir prestado unos camiones de pasajeros (es un decir, pues alguien los secuestra para la causa) y desplazarse a varias ciudades para pedir justicia por sus jóvenes…

Pero por otra parte, también salen notas de dizque padres de los desaparecidos normalistas, viajando a Europa o a Estados Unidos, tirándole chingadazos al gobierno federal -que éste fue el que menos tuvo culpa en la masacre, pues a los estudiantes los mataron entre un narco alcalde perredista, policías corruptos y miembros de una banda del crimen organizado- y pidiendo que ya no apoyen al inservible Peña Nieto. Y lo más absurdo, pidiendo a los capos (los mismos que mataron a sus hijos) que los ayuden a encontrarlos ¡vivos!

Ya lo último está más que claro para cualquiera, menos para los que se mencionan en el primer párrafo de esta columna, para dónde va el movimiento por los de Ayotzinapa; ya se ve de qué lado está mascando la iguana y, lástima, porque hay 43 desapariciones qué lamentar, pero ya se convirtió esto en un circo y por parte de los mismos que dicen estar indignados.

Pero volviendo al principio, los mismos que han llorado y vociferado por los 43 de Ayotzinapa, no lo hicieron por ejemplo, por los 80 y tantos cadáveres de migrantes encontrados en Tamaulipas hace unos años y menos lo harán por los policías asesinados en Jalisco por sicarios del crimen organizado.

Presuntos policías o familiares de estos han mostrado su indignación en redes sociales y hasta en medios informativos por la indolencia que ha mostrado la mayoría de la gente por el asesinato cruel y cobarde de 15 elementos que sólo cumplían con su deber cuando perdieron la existencia.

Se duelen y señalan que esta tragedia ocurrida en Jalisco, no ha significado nada para nadie y sólo ha sido 15 funerales en distintos municipios del estado.

Dice así el texto:

“Es una verdadera tragedia. Y fue una carnicería. Un convoy de policías estatales de Jalisco se encontró con la carretera bloqueada por autos en llamas en la sierra que divide el centro del estado con la costa del Pacífico. Allí, en San Sebastián del Oeste, un grupo de criminales aprovechó para acribillar a los policías, con saldo de 15 uniformados muertos y cinco heridos de gravedad.

La noticia, terrible, no impactó a la sociedad; o al menos no a la mayoría de los mexicanos. El asesinato de 15 personas no preocupó a las organizaciones civiles (tan prestas a brincar de coraje cuando les conviene), pues los muertos eran uniformados y no estudiantes, o campesinos, o miembros de una ONG.

En el fondo lo que entiendo es que ni a los profesionales de la protesta, ni a los ciudadanos que se indignan justamente, les preocupan los policías ni las autoridades. Si los uniformados mueren solo voltearán hacia otro lado y pensarán que es un riesgo que corrían; que eso es parte de los gajes del oficio. Y a otra cosa.

No veo a nadie organizando protestas contra el narcotráfico, ni marchando en favor de los derechos de los policías, ni publicando desplegados o declarando ante los medios para condenar el asesinato de 15 personas.

No. La mayoría se quedará pensando que el suceso es algo trágico pero ajeno a ellos. Muchos otros ni siquiera penarán en eso mientras salen a la calle a buscar a quienes les surten de mariguana, cocaína, piedra o pastas.

Somos una sociedad hipócrita. Nos indignamos contra la autoridad, pero no queremos hacerlo contra los criminales. Mientras, habrá 15 funerales a los que sólo acudirán los familiares de los policías”.

Y es verdad. El gobierno, sentida o disimuladamente hizo lo que le correspondía y se pronunció por no dejar impunes estas 15 muertes. Algunos compañeros de medios también se han mostrado conmovidos por la noticia y por supuesto policías municipales que sin haber conocido a los que murieron, sienten en el alma la pérdida de estos oficiales, que dejaron 15 familias desconsoladas y desamparadas.

Jalisco se ha quedado con 15 policías menos. Vaya usted a saber si eran buenos o malos elementos, si tenían alguna componenda con algún capo mayor, intermedio o un delincuente de dos pesos, si alguna vez actuaron indebidamente contra algún ciudadano…

Lo cierto es que murieron y si acaso no fueron tan buenos elementos como para no conmoverse por sus pérdidas, difícilmente pudieron haber sido peores que los delincuentes que los mataron.

¿Y qué tan buenos o tan malos eran estos policías como los 43 estudiantes de Ayotzinapa? De los normalistas al menos supimos que querían pedir dinero a la población a cambio de nada y secuestrar autobuses también a cambio de nada, no una sino varias veces.

Candidatos poco serios

Llamados Nueva Alianza, Panal o recientemente autodenominados Turquesa, el partido político del magisterio, en la primera semana de la carrera electoral, ya mostró su desorganización o sus ganas de verle la cara a sus simpatizantes.

El profesor Leonides Cruz, quien no goza de todas las simpatías de sus compañeros maestros que supuestamente representa, convoca a una rueda de prensa para dar a conocer sus propuestas de campañas.

La mentada rueda de prensa, de la que no estaban seguros sus organizadores dónde se llevaría a cabo, nunca se lleva a cabo, pese a tener hora y fecha.

¿No hará campaña el partido turquesa? ¿No recibió dinero y por eso no va a hacer? Y si sí recibió pero de todas maneras no harán nada, ¿qué le irán a hacer a esa lana?
¿Con qué fin postuló Nueva Alianza candidato en Tepa? Si no quiere aparecer públicamente, si cancela sus ruedas de prensa, si el gremio magisterial no se siente representado con el abanderado.

Es lo malo de contar con partidos políticos “chiquillos”.

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