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Promesas y mandas

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Por Gonzalo “Chalo” de la Torre

- ¿Y ora tú?, esos nopales en el pecho y la espalda para qué?

- Es que prometí una manda a la virgen de San Juan, que si se aliviaba mi morrillo, iba a su catedral a cumplir una misa con nopales y espinas en el cuerpo.

- Ahora comprendo. Fíjate que yo prometí que si salía bien de una operación, iba a andar todo el día, con frijoles en los zapatos.

- ¿Todo el día caminar con frijoles en los zapatos?, eso sí que es un verdadero sacrificio y eres muy valiente. Pero oye; no he notado siquiera que cojees.

- Ah! Es que me puse frijoles, pero refritos.

No, pues así cualquiera cumple una manda. 

Ahora ya en serio, es muy común en nuestro país y especialmente en nuestra región centro y occidente, prometer a la Virgen o a los santos llevar a cabo una acción que de alguna manera represente un sacrificio que puede ser corporal, económico o de alguna otra naturaleza como vestirse emulando la vestimenta del santo de su devoción, para corresponder a las divinidades, favores recibidos que también suelen ser de diversa índole, como la salud recuperada o un bien material o equis beneficio conseguido mediante la oración.

Para alguien lego en la materia o perteneciente a una religión diferente al catolicismo, podría parecer extraño y hasta patético, el hecho de provocarse daño para demostrar un agradecimiento y reconocimiento del favor recibido.

Algunas de las formas más socorridas de sacrificio, son colocarse una corona de espinas, unos nopales en el dorso y el torso corporales, caminar de rodillas grandes distancias, flagelarse con cardos y muchas otras formas a veces inimaginables. Pero veamos; todas estas formas causan dolor e incluso ponen en riesgo la propia salud. 

Pero consideremos por ejemplo, que este tipo de sacrificios es ofrecido en la mayoría de las veces, a la Santísima Virgen, Madre de Dios y Madre Nuestra; yo me pregunto a cuál madre le agradará ver sufrir a cualquiera de sus hijos. Tengo el convencimiento que a nuestra madre NO.

Deseo puntualizar muy claramente, que guardo un respeto grandísimo a quien promete y cumple esas promesas, pues son una muestra por demás contundente, de una enorme y firme fe. Toda mi admiración.

Con el mismo enorme respeto, invito a considerar que ese tipo de sacrificios no ayuda mucho a los seres humanos que le rodean. Tal vez sería bueno otro tipo de esfuerzos y sacrificios tendientes a mejorar el bienestar del prójimo necesitado de algo, brindando la oportunidad de que los congéneres puedan vivir mejor.

¿Qué podría ser algo a favor de los demás?. Tal vez el que tenga recursos económicos, crear empleos, o enseñar a leer a un adulto o dotar de medicamentos a un enfermo de recursos escasos o lo que pueda usted imaginar, estimado lector.

Aunque algunas personas hacen cada manda que los sacrificados no son ellos sino quienes les rodean. Hay quienes prometen no bañarse o no cortarse el pelo o no rasurarse durante un mes o algo parecido.

El sacrificio es para los que tienen que tratar con ellos, pues aguantar los humores corporales de un sudor fermentado durante un mes, no ha de ser precisamente agradable y si además de no bañarse no se cortan el pelo, es un criadero fecundísimo para los piojos y las liendres con su correspondiente riesgo de propagación, de manera que si forzosamente tienes que tratar con ellos, mejor le dices que le llamarás luego por teléfono. Para estos casos, maravilloso invento.

Es respetabilísima la actitud de prometer para mejorar, como desear quitarse un vicio o alguna costumbre; demuestra deseos de superación. Pero va una sugerencia: además de la oración y de las mandas, apóyese en instituciones o agrupaciones civiles, que con toda seguridad le darán de manera altruista, el apoyo necesario para conseguir su finalidad.

Es muy probable que entre sus amistades conozca a alguien que haya prometido no trabajar y se empeña con todo su esfuerzo por cumplir; manténgase alejado de él, pues tarde o temprano le pedirá prestado.
Agradezco profundamente a quien lea mis ocurrencias; pero no lo tome como una manda sino como un favor para éste su servidor y agradeceré sus comentarios para tratar de ser mejor.

Dios los bendiga.

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