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El vuelco

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Los de la Generación X (aquellos que nacieron entre las décadas de los 70 y 80 más o menos) hemos visto pasar muchos cambios vertiginosos, entre ellos los de la prensa escrita, donde la falta de recursos tecnológicos limitaban mucho una edición, hasta ver cómo se abarató la tecnología y con ello la imaginación fue el límite a la hora de crear y diseñar un periódico y que esa misma tecnología está desplazando al papel y poniendo en peligro de extinción a este medio de información.

En los 70 y principios de los 80 había pocos periódicos y de ellos no todos contaban con los aparatos y tecnologías más avanzados, para por ejemplo: imprimir una foto a color y si se podía hacerlo, ¿cómo conseguir una foto de un suceso que ocurrió al otro lado del munido, si no había internet?

Eran sistemas de comunicaciones muy caros y al alcance de muy pocos medios. Ahora con una conexión de internet más o menos decente se obtiene cualquier tipo de imagen en la web en cuestión de segundos y por los derechos de autor casi nadie se preocupa.

Pero llegaron los 90 y a mediados de esta década comenzó a popularizarse la computadora y el internet, aunque fuera muy lento, también comenzó a estar disponible. El periodista Miguel Ángel Casillas Báez alguna vez escribió que “con computadora cualquiera puede hacer un periódico” y sí, surgieron o más bien surgimos jóvenes que antes de entrar al nuevo milenio le empezamos a dar a esto del periodismo y editar digitalmente, total, los programas de diseño, que originales cuestan miles de pesos o hasta de dólares, se podían conseguir casi regalados en formato pirata.

Y pues a partir del nuevo siglo -que comenzó en 2001, no en el 2000 como muchos confundidos afirman-, hubo un auge de medios escritos en Tepa y en todos lados. Periódicos y revistas había por montones, algunos de ellos muy mal hechos, con faltas de ortografía, pésima impresión en general baja calidad, pero pues era muy fácil agarrar una computadora e intentar hacer un medio impreso.

Varios de esos medios escritos desaparecieron al cabo de unos meses o años, pues si era fácil diseñar algo digitalmente, lo difícil conseguir recursos para pagar la impresión, sueldos y circulación, pues la gente empezó a descartar al periódico o revista que no lo gustaba y por ende dichos impresos dejaron de ser atractivos para el anunciante y sin anuncios no hay dinero, así de fácil.

Y de los periódicos que sobrevivieron hacia finales de la primera década del nuevo milenio, varios de ellos se las están viendo duras para subsistir en esta segunda década.

Medios tradicionales, de muchos años o hasta de más de un siglo, que era común verlos con decenas o cientos de páginas todos los días y con un montón de anuncios y notas en sus interiores, han sufrido cambios drásticos y ahora son unas versiones escuetas de sí mismos. Otros impresos menos fuertes de plano han tenido que cerrar.

En ambos casos han implicado el despido de muchos trabajadores y sueldos bajos a los que siguen en el medio, sin prestaciones y con el riesgo inminente de ser despedido si la empresa periodística sigue teniendo pérdidas económicas y debe seguir prescindiendo de gente que los directivos consideran no tan necesaria.

Y es que el vuelco hacia lo digital ha sentenciado, si no a la extinción del medio en papel, sí a su mínima presencia hasta quedar muy reducida en cuestión de unos pocos años.

Ahora, muchos lectores que estaban acostumbrados a comprar su periódico o revista todos los días, cada semana o cada mes, se le hace más fácil consultar en la computadora las noticias u opiniones del día, perdiéndose así la venta de un ejemplar en cada uno de ellos, reduciendo tirajes y presencia en puestos de periódicos, lo que ha notado el anunciante.

La transición de lo impreso en papel hacia lo digital ha debilitado o exterminado a muchos medios tradicionales, pues muchos de ellos no saben cómo cambiar su modelo de negocio, a fin de que la investigación y el ofrecimiento de noticias siga siendo redituable y sustente a una empresa periodística, se escapa el anunciante que ya no quiere su publicidad en el papel y no pocos saben cómo convencerlo de mudarlo ahora a una versión web o que los 10, 20 o 30 pesos que se pagaban por un ejemplar sean invertidos por un lector para acceder a un portal noticioso.

Además, así como en los 90 y principios del nuevo milenio, a varios les dio por diseñar algo en una computadora y luego imprimirlo y tratar de venderlo al público, ahora tenemos gente que se dedica a “informar” por internet, que luego les cree muchos incautos y cuando un medio serio y profesional informa horas después, luego de investigar la veracidad, no se cree la versión y dan por cierta la del advenedizo.

Ahora el lugar común es tachar a los medios serios y profesionales de “mentirosos”, “vendidos al poder” o que “callan la verdad”, por dar una nota que no gusta a los cibernautas y en cambio ven como adalid de la verdad o hasta valiente a aquel que hace toda una historia a partir de uno que otro dato sin confirmar, opinando más que informando y echándole cacayacas a la autoridad en turno. Es lo que le gusta a muchos.

Están también medios digitales que no informan absolutamente nada, todos sus artículos son opiniones o comentarios de supuestas vacas sagradas del periodismo. Adiós investigación y rigor periodístico, sólo hay que publicar lo que se piensa de algo, sin dar a conocer nada nuevo y es un éxito en “likes” y visitas a páginas web, lo que también quita mercado a los medios tradicionales.

Y ni modo, con esto es con lo que hay que convivir y luchar en estos tiempos.

Ese es el gran reto de los medios de hoy y que deben resolver si quieren seguir subsistiendo y dar empleo y bienestar a los que laboran en ellos.

7 días no es ajeno a esta situación, que esperemos podamos resolver de la forma más rápida posible o si no pues tarde o temprano seremos un recuerdo entre nuestros lectores, un periódico que alguna vez existió en Tepa, como muchos otros más.

En lo personal no auguro un fin total y dentro de poco al periódico impreso, por lo menos aquí en México o en la región, pues en 15 años que tiene este siglo 21 y que se supone que entramos a la era digital, el país aún no cuenta con buen servicio de internet, ni barato, al que la mayoría de la gente pueda acceder sin problema. Podemos pasar pueblos enteros o kilómetros de zonas inhabitadas sin encontrar señal de celular, menos de wi-fi. Además, los aparatos para poder leer una versión en línea de algún medio noticioso, aún están fuera del alcance de muchos.

Así pues, el panorama del periodismo, visto por un servidor. Saludos.

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