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Muy especial

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¡También somos la sociedad!
¡Tenemos los mismos derechos!
¡Las capacidades no son limitantes!
¡No somos inútiles!

Por Gonzalo “Chalo” de la Torre Hernández
chalo2008jalos@hotmail.com

Estas son solo algunas de las frases escritas en algunas pancartas que portaban la tarde de este jueves por las calles de Jalostotitlán, las personas que integran la escuela de educación especial de esta ciudad.

Y al decir integran, me refiero a un grupo íntegro de personas con muchas cualidades y pudimos ver a los alumnos de diversas edades, acompañados en pleno por sus maestros, sus padres y personas de la sociedad, simpatizantes de la manifestación que además de pacífica, fue muy alegre pues precedía en el desfile, la banda municipal dirigida por don Luis Ramos y lanzaba al ambiente esas enérgicas y cadenciosas notas que llamaban la atención de los ciudadanos y alegraban el cortejo.

Es importante destacar que todos mostraron y contagiaron a los espectadores, de todas esas risas y muestras de alegría en que nos están diciendo que no se sienten menos que nadie y que gozan igual de la vida o más que el resto de las “personas normales”. Y lo pongo entre comillas deliberadamente.

Fue en verdad muy emocionante percibir y sentir las buenas vibras de este fabuloso grupo de personas que nos debe hacer reflexionar acerca de la solidaridad con los muchas veces olvidados niños y jóvenes con deficiencias físicas o mentales. Hago la aclaración que al referirme a deficiencias, es comparativamente con la mayoría de las personas, pero si bien no se pueden desarrollar física o mentalmente como el resto de las personas, no significa que no tengan alguna cualidad en las que sean bien chingones, aunque aparentemente  carezcan de ciertas facultades.

Es verdad que requieren eso que llaman educación especial, porque son especiales, no inferiores. Puede ser que tengan verdaderas enfermedades o dificultades motrices o de aprendizaje o parálisis cerebral o lentitud de movimiento o poliomielitis o vaya usted a saber. Exactamente eso los hace especiales. Para ser debidamente educados o adiestrados, requieren de todo especial; maestros especiales, padres especiales, amigos especiales y por supuesto bienhechores especiales.

Esta escuela de  Jalos, como cualquiera de cualquier lugar, requiere grandes apoyos de todo tipo desde económicos, material didáctico, materiales y servicios médicos, sillas de ruedas, prótesis, algún vehículo comunitario que favorezca su desarrollo y su divertimento a lo cual tienen el sagrado derecho que les otorgan las leyes humanas y sobre todo las divinas.

Pero este que escribe, está convencido que el principal apoyo que puedan recibir consiste en que los consideremos como seres iguales a nosotros y favorecer frenéticamente las oportunidades de desarrollo, diversión, trabajo, deporte, amistades, cultura y todo aquello que podamos compartir con ellos.

Los apoyos diversos suelen dar excelentes resultados, pues también son muy apasionados de lo que hacen. Si van a estudiar lo hacen con empeño; si hacen deporte se esfuerzan al máximo por obtener el triunfo, si van a divertirse lo disfrutan con verdadero placer.

En nuestro estado como en el país, existen instituciones especializadas en el desarrollo físico y mental de estas encantadoras personitas, y se les llama por ejemplo: Competencias del Deporte Adaptado y cada año tienen su olimpiada nacional con deportistas excelentes que obtienen resultados obviamente excelentes.

Este servidor de ustedes conoce personalmente a varios campeones nacionales con varias medallas de oro y plata en nuestra región de Los Altos y en especial de Jalos, pues tuve la enorme fortuna de convivir con ellos y acompañarles en varios de sus viajes de entrenamiento y competencias formales. Créame que es conmovedor poder ver a cientos de niños y jóvenes compitiendo de forma leal entre ellos, no para vencer a sus compañeros en un deporte, sino para  vencer a la adversidad.

El mejor premio que reciben es sentirse miembros importantes de una minoría que comparte sus tristezas, alegrías, esfuerzos, rizas, abrazos y todos sus recursos en la búsqueda constante y permanente de la felicidad. Es el premio al reto cotidiano de gozar placenteramente de un día más pretendiendo que sea más feliz que el anterior.

Esta ocurrencia, es una atenta invitación a que tengamos presentes más frecuentemente a nuestros hermanos de esta situación y que hagamos algo para colaborar a que vivan una vida digna y productiva. Volteemos la vista hacia ellos aunque sea de vez en cuando y aprendamos lo que podamos aprender de su manera de vivir, que por cierto, ES MUY ESPECIAL.

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