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¿Es delito ser pobre?

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Por Gonzalo “Chal” de la Torre Hernández.
chalo2008jalos@hotmail.com

Por lo pronto, si no es delito, tampoco deleite.

De hecho, no es tan malo ser pobre, si la pobreza no sirviera para que las clases económicamente no tan jodidas, piensen en los pobres, como seguros ignorantes, inferiores a la raza mayoritaria (cuando está muy demostrado que los pobres son la inmensa mayoría), que respiran indebidamente el aire de los ricos y que la pobreza económica necesariamente se relaciona con inteligencia escasa y un conformismo a ultranza.

Cosa más falsa, caballero. Quizá las oportunidades no son las mismas, ni las circunstancias tampoco.
Recuerdo haber leído que algún preso, escribió en una de las paredes de la cárcel en que se encontraba purgando alguna condena, tal vez injusta, un versito que se quedó para la historia: En este lugar maldito, donde impera la tristeza, no se castiga el delito, se castiga la pobreza.

Hace algunos años, en un periódico de circulación regional, se publicó el facsímil de una infracción a un vehículo estacionado en una de las calles aledañas a la plaza principal en un municipio central de la región alteña; el motivo de la infracción anotada por el celoso agente decía simplemente: por dar mal aspecto.

Súmete que te quedó jabón. Impactante sin duda.

O sea que lo feo, es motivo de infracción. No podemos tomar otra deducción, basándonos en este concepto.

Pero, ¿quién determina con certeza qué es feo o hermoso?. ¡Tanto la belleza como la fealdad son lo más relativo que pueda existir en ente mundo! En este mundo traidor, nada es verdad, nada es mentira; todo depende del cristal con que se mira.

Por estas fechas, aparte de mi vehículo de dos ruedas que se mueve gracias a la tracción animal (bicicleta, pues), a veces dispongo de una camionetita que quizá sea más vieja que yo, pero que me saca de apuros. La pobre es más fea que su servidor y mi amigo Pedro, pero funciona.

Por razones totalmente imputables a la carencia crónica de recursos económicos, permaneció durante algunos días en el mismo lugar, con una llanta totalmente destrozada, por lo cual no pudo circular ni ser cambiada de lugar. A los pocos días, apareció en el parabrisas, bloqueando la visibilidad para el conductor, una calcomanía cuyo título dice: Atento aviso.

Aviso sí es, pero atento, de ninguna manera. Palabras más, palabras menos, dice que en base al artículo 42 de algún reglamento municipal, ningún vehículo puede permanecer en el mismo lugar durante 48 horas, so pena de ser levantado por una grúa y llevado al depósito municipal de vehículos (el corralón, pues), ya que da mal aspecto y es causa de contaminación ambiental.

¿Un vehículo estacionado contamina?. Yo creía que los vehículos funcionando y quemando combustible, contaminan el aire arrojando al mismo, toneladas de bióxido de carbono. Veo que estoy equivocado, como tantas veces en mi vida.

¿Pues que no hay campañas masivas invitando a los ciudadanos a utilizar menos el automóvil y caminar o utilizar una vía de transporte colectivo? La intención es que contaminemos menos.

Cabe hacer mención, que el vehículo que ya ha recibido dos de esos “atentos avisos”, se encuentra estacionado en el exterior del domicilio del encargado, aunque no propietario, ya que lo tiene a préstamo. ¿Ya ni en su domicilio se puede estacionar un vehículo, siendo la calle propiedad pública y de libre acceso para todo ciudadano que resida en nuestro país?, digo. Yo pregunto.

Tratando de entender la situación, me dí a la tarea de leer tal artículo 42, pero al acudir a la presidencia municipal del ayuntamiento  referido, en ninguna dependencia pude tener acceso al mismo. Nadie sabía donde se encontraba tal artículo. Lo más que pude obtener de información, fue que lo buscara en internet. Que ahí lo encontraría. Mi inconmensurable torpeza en los medios electrónicos, impidieron que, por más que busqué el dichoso artículo 42, no lo encontré.

Bueno, al platicar con el agente de movilidad que colocó la calcomanía, y de quien omito su nombre por razones obvias, me dijo que se sentía orgulloso de haber levantado 160 vehículos en condiciones similares. Que  los vehículos que daban el aspecto de ser abandonados, debían ser amonestados y si en las 48 horas correspondientes no era cambiado de lugar, sería irremediablemente confiscado al corralón, con todos los gastos por cuenta del usuario derivados de este operativo.

O sea, el pobre no tiene para un vehículo bonito, ni nuevo. Si el pobre batalla varios días para reponer una triste llanta, aunque sea un gallito, menos tendrá para solventar los gastos de grúa, la multa y los días de depósito que dure en el corralón. Podemos deducir que si la grúa se lleva el vehículo y el pobre no tiene para pagar, ya puede irse despidiendo de su vehículo feo, pero que puede representar su herramienta principal para la supervivencia de él y de su familia.

Por este medio solicitamos atentamente que el cabildo del municipio corazón de Los Altos, reconsidere y reestructure ese artículo, ya que a todas luces, da la impresión de ser una muestra clara de discriminación hacia la pobreza y que puede perjudicar a las ya de por sí perjudicadas clases económicas bajas.

Un compadre mío decía a un cliente suyo que quería el trabajo casi regalado preguntándole: Oiga, ¿que chiste le haya en joder más al jodido? digo, yo digo.

Espero sinceramente que la publicación de esta ocurrencia, de verdad haga analizar al cabildo correspondiente y no me haga víctima de represalias por andar solicitando una comprensión indispensable para las clases económicamente bajas. Gracias.

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