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Perturbados

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La tranquilidad, ¿dónde la recupero?

 ¿Qué le pueden a uno quitar los rateros y los políticos, al mismo tiempo?
- La Tranquilidad

 Lo demás que uno pierda es materia. Se recupera uno con esfuerzo, mucho trabajo y unas cuantas mentadas de madre –para el desahogo-.

 Pero la tranquilidad no se recupera tan fácil. Esa se alcanza con esperanza, con confianza y un poco de tiempo, pero difícilmente se vuelve a la calma cuando cada fin de semana la noticia es que hubo nuevos robos, que siguen las ratas de dos patas haciendo de las suyas y que, ¡Nadie sabe qué pasa!

 El fin de semana me atreví a acompañar a un ofendido a presentar su queja ante las autoridades y ¡Oh Sopresa!, tenemos nuevo sistema acusatorio donde las palabras son importantes… siempre y cuando se escriban bien y a tiempo en unas cuantas hojas.

  A los Señores Diputados (esos que nadie sabe qué hacen pero que cobran harto dinero) cambiaron la ley y, desde el lunes 29 de junio, hay nuevo modelo acusatorio.

 Los policías, cuando acuden a atender una denuncia –por robo como en este caso-, deben llenar cuatro formatos, firmarlos y hacer que el denunciante los firme y presente su identificación.

 Si el afectado corre con suerte (jajajaja) y el Policía transcribe correctamente los hechos, sin abreviaturas, sin tachaduras, con precisión de palabras y conceptos, entonces le pueden en la Fiscalía recibir, en horario de oficina, los reportes. De ahí se abrirá –si están debidamente escritos los reportes- una Carpeta de Investigación.

 Si el afectado no corre con suerte (otra vez, jajajaja) el Policía deberá visitarle de nuevo para llenar todos los formatos hasta que queden correctamente presentables.

 Ya abierta la Carpeta de Investigación, la Fiscalía pone en fila el asunto, que irán desahogando según la dispongan de tiempo, investigadores y que haya “elementos” en las carpetas de investigación.

 Cuando detengan a alguien en flagrancia, al sospechoso –presunto culpable- le deberán leer todos sus derechos. Luego, si se declara probable culpable de robo a casa habitación, es posible que reconozca a qué domicilios se haya metido. Entonces la carpeta de investigación será sustraída para cotejar los dichos del policía y del denunciante o afectado. Si no coincide lo que dijo el policía que dijo el afectado con lo que dice el presunto ladrón, entonces podría quedar libre, otra vez, por una posible averiguación mal formulada.

 El ratero de nuevo libre, el ciudadano intranquilo, el policía haciendo rondines llenando formatos, la Fiscalía recibiendo reportes y abriendo carpetas… y los diputados cobrando sueldos y haciendo campañas.

 Esa es, en la experiencia amarga cotidiana, la realidad a la que nos enfrentamos los ciudadanos comunes que no tenemos fuero, que trabajamos para aspirar a tener algún bien, que luego nos quitan los hombres del mal.

 Ahí es donde se incrementa la intranquilidad. Somos altamente vulnerables.

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