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Sucedió en Africa

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Por el padre Miguel Ángel
padre.miguel.angel@hotmail.com

Nos cuenta la hermana Genoveva Uwamariya, de Ruenda, África: “Durante la guerra genocida en mi país, mi familia fue asesinada en nuestra iglesia parroquial. Con mirar ese edificio me llenaba de horror. ¡No podía perdonar a los culpables! Una vez, acompañé a un grupo de Damas de la Misericordia que estaban preparando a los presos para celebrar el Jubileo del año 2000 y les decían: ‘Si has matado, pide perdón a los familiares de las víctimas, así los ayudarás a liberarse del odio y de la venganza. Si tú eres víctima, perdona y ayudarás al culpable a liberarse del peso de su crimen’. De pronto, uno de los presos, llorando cayó de rodillas ante mí y sólo dijo: ¡Perdóneme! Quedé como piedra, era un conocido de mi familia. Me confesó que había matado a mi padre... Me invadió un sentimiento de piedad y le dije sollozando: ‘Tú eres mi hermano’. Sentí que mi rencor desaparecía. Le di las gracias por devolverme la paz”.

Qué experiencia tan interesante vivió la religiosa africana llamada Genoveva, pues ella nunca se imaginó que se iba a encontrar con el asesino de su papá, pero Dios le tenía ese regalo para poder sanar el trauma tan profundo que llevaba, pues como ella misma lo comenta, al mirar el lugar del asesinato, se llenaba de un terrible miedo que no había podio superar.

Gracias a Dios, ella pudo sanar su resentimiento, así nosotros debemos buscar que llegue la paz del alma.

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