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La loca de los perros

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Por Fabiola González Ontiveros

Soy una hippie come flores. A medias, porque confío en la naturaleza pero en la gente no. La gente es ojete. Nada más falta ver los titulares de todos los días para lamentarse por las repercusiones en el mundo de la gente mala onda.

Hace poco dije: “Con tantas malas noticias que hay últimamente me cuesta mucho creer que los buenos seamos más”. Y no es que me crea la madre Teresa tampoco, pero sé que saben a lo que me refiero, hay gente que se comporta peor que animales salvajes, cuando se supone que nosotros somos los civilizados.

Por cierto, soy fiel defensora de los animales callejeros, de los animales en general, pero los callejeros son los que me quedan más cerca. Claro que me gustaría ir a impedir la matanza de delfines en China, pero los que me quedan más a la mano son los perritos de las calles de mi ciudad, ya los de mi cuadra, aunque sea.

El ayuntamiento lanzó la semana pasada un boletín muy bonito con recomendaciones para dueños de mascotas como que deben vivir en un lugar limpio, que deben estar bien identificados y vacunados, que los debe uno sacar con correa aunque sean mansitos, que hay que recogerles sus malolientes desechos con todo y asco para no afectar la vía pública, que no hay que maltratarlos ni tenerlos amarrados en las azoteas… en fin, cosas que deberían ser de puro sentido común, pero ya tenemos bien comprobado que ese es el menos común de los sentidos.

Me parece perfecto, pero el problema que veo yo es que, bueno, voy y denuncio a un cholo, por decir algo, porque sé que está usando a su pobre pitbull para peleas clandestinas, o lo maltrata, o manda a maltratar a otras personas o perros como el tan sonado caso de “Foxy”. 

¿Y luego? ¿Lo van a detener? ¿Le van a poner una multota marca diablo? ¿Le van a quitar al perro? Ahora bien, si se lo quitan, ¿qué le van a hacer?

Les voy a contar la historia de Martha, una perra que fue adoptada de un refugio por una familia conocida mía. A Martha no le caían bien los cholos, los motociclistas, o los niños que le aventaban piedras, y un día uno de esos niños pasó por la casa, y la perra, que ya se la tenía jurada, le ladró y se fue corriendo detrás de él. Lo mordió. Inaceptable. Así que Protección Civil se la llevó para tenerla en observación 10 días y así asegurarse de que no tuviera rabia.

Los días pasaron y cuando llegó la fecha de que la perra volviera a casa, ¡SORPRESA! Martha ya no estaba, porque a alguien de ahí se le hizo muy fácil regalarla a un señor que iba pasando y le pareció ideal para llevársela a su rancho. No firmó nada, simplemente se la llevó, y Protección Civil, aún sabiendo que estaba únicamente en observación, regaló a la mascota que era parte de una familia, y a pesar de que aseguraron que investigarían dónde estaba nunca respondieron por ella. 

Hay gente que no entiende que para algunas personas las mascotas son un miembro más de nuestra familia, qué harían ustedes si de pronto no volvieran a ver a su hijo o a su hermano porque a alguien se le ocurrió que no pasaba nada si lo regalaban, al cabo que estaba castigado porque de todos modos se había portado mal. No mamar. Perdón por la expresión, aunque mejor no, no me disculpo. NO MAMAR.

Porque sí, las leyes son en teorías muy bonitas, pero es en la aplicación de las mismas donde se les atora la carreta.

En Tlaquepaque detuvieron a los agresores de Foxy y eso porque el video se hizo viral, pero en estos casos, que son tristemente muy comunes, no pasa nada aunque denuncies, por lo menos en Tepatitlán, donde puedes quejarte en Protección Civil, Ecología o la policía y nadie te hace caso, porque dicen que ellos no se encargan de eso. ¿Como ahí qué?

Ya por último, si son pro mascotas como yo, hagan el bien como se debe y en lugar de comprar un animal, adóptenlo. Los perros de raza son muy bonitos, sí, pero son más propensos a ciertas enfermedades genéticas como resultado de siglos de cruzas entre ellos, en cambio los callejeros son más guerreros porque han tenido que batallarle en la vida, así que son más agradecidos y menos enfermizos. Se los digo yo, que he recogido seis y alimento a otros tres de mi cuadra que me caen bien. (No, no sé cómo terminé con tanto animal, pero no me arrepiento).

Si quieren adoptar una mascota comuníquense con Adopciones Tepa, que todos los días se quejan en Facebook de que tienen sabe cuántos cientos de bocas que alimentar, y así matan dos pájaros de un tiro, les alivianan el refugio y ustedes tendrán un nuevo amigo.

Si en cambio odias a los perros y me la quieres mentar por hippie come flores, miéntamela en mi Twitter @fabybolita o mándame un mail a fabyontiveros@gmail.com, ahí yo los leo con gusto.

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