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Mala suerte

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Qué mala suerte tiene Tepatitlán, con apenas unos tres arroyitos que escasamente llevan agua la mayor parte del año, es suficiente como para causar severas inundaciones y dejar en la calle a decenas o cientos de pobladores cada vez que se presenta una lluvia algo abundante.

Lo curioso es que en el sur del país, donde hay ríos del ancho de una o varias cuadras, no sucede tan a menudo que las lluvias inunden casas y obligue a desalojar a sus habitantes. No significa que nunca haya inundaciones por aquellos rumbos, sí las hay, pero cuando llueve de forma excepcionalmente abundante y entonces sí, no se anegan una o dos manzanas, sino colonias enteras, pueblos y carreteras.

Acá en Tepa y la región, basta con que llueva durante 20 o 30 minutos de forma considerable para enterarnos -principalmente por las redes sociales- que tal colonia ya se inundó y si las casas se inundan con agua café de las lluvias, nuestras computadoras y celulares se inundan con decenas de fotos, muchas de ellas mal tomadas y que no muestran mucho, de lo que hizo el aguacero en la colonia Aguilillas, Cuatro Caminos, San Carlos y Adobes, principalmente.

Hace unos años no ocurría eso, bueno, había encharcamientos y algunas casas quedaban con algo de lodo y agua en sus interiores, pero hace unos años no llovía como ha llovido en los últimos dos años, pero las última precipitaciones tampoco son como para espantarse y eran comunes hace unos 10 años o más, cuando el calentamiento global todavía no trastornaba el clima como ahora.

¿Entonces qué habrá pasado?

Por ahí Protección Civil o mejor dicho su director, Sergio Hernández Murillo, tiene una idea de lo que pasó, que mucha gente, sobre todo desarrolladores de vivienda, ha estado construyendo sobre cauces de dios y arroyos y canales naturales que solamente se llenan de agua durante las lluvias.

El funcionario municipal también señala que la gente no solo ha invadido lo que el agua reclama cada año, sino que ha modificado pasos pluviales para que puedan circular vehículos por algún terreno en particular, fincar una casa o fines parecidos.

Protección Civil está buscando que las autoridades federales, encargadas de sancionar y delimitar los cuerpos y pasos de agua pluviales y de otros orígenes naturales, vengan al municipio, señalen las áreas que pertenecen a cuerpos lacustres y remuevan a la gente que ha invadido o modificado dichas áreas.

No es sencillo lo que piden las autoridades municipales, pero ojalá suceda.

También habría que buscar quién permitió que la gente construyera sobre zonas federales; si no pidieron permiso y lo hicieron a la brava, malo, y si hubo una autoridad que lo permitió y hasta cobró por ello, pues malo también.

Tal vez nunca se sepa quién permitió o llevó a cabo tales irregularidades, pero si se logra saber dónde se puede construir y dónde no o dónde y dónde está invadido, ya será ganancia y por lo menos los que estén sobre lechos de ríos si no se van, por lo menos estarán advertidos de que están en zona de riesgo.

Si es un gandaya adinerado que quiso aprovechar y construir donde no debía, pues bien merecido tendría que el agua se lleve sus propiedades asentadas en zona prohibida. Si es un vivales que vio un terreno aparentemente sin dueño y quiso aprovechar para robárselo y construir ahí, también será una especie de karma el hecho de que un arroyo pluvial desbarate su patrimonio mal habido.


Aquí lo malo es como siempre, la gente que compró de buena fe una casa o un terreno, sin imaginar lo que pasaría con las lluvias.

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