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¡A volar joven!

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Por Gonzalo “Chalo” de la Torre

-  A dónde tan de prisa, comadre?
-Voy a comprarme otros zapatos, pues mañana salgo de viaje y tengo que ir muy cambiada al aeropuerto.

- Y ¿ es requisito ir con zapatos nuevos para entrar al aeropuerto?

- No, pero ya sabe usted, viajar en avión no es cualquier cosa;  hay que ir de catego.

Este diálogo bien podría ser verdad, ya que eso de la voladera en avión, sigue siendo para una clase elitista y más ahora con la situación económica.

¿Se ha fijado alguna vez que haya ido al aeropuerto, sobre todo cuando hace espera por cualquier razón, cuánta gente trae zapatos y/o ropa nuevos?.

Es interesante ver como algunas personas van incluso sufriendo la inevitable molestia de domar zapatos nuevos, pero vale la pena, porque van con zapato vistoso y elegante.

Este que escribe, solamente manifiesta su curiosidad al observar la gran cantidad de personas que siente que para volar hay que estrenar y se pregunta la razón para ello. No se juzga, es sólo una observación.

Asimismo es interesante que para muchas personas, incluido su servidor, no deja de ser fascinante ver esos enormes aparatos, tan pesados, se eleven y vuelen como si fuese cosa fácil vencer la fuerza de gravedad. Aún después de muchos años de ver volar los aviones y siguen causando esa fascinación al observar una mole de esa naturaleza alzar el vuelo.

Es sin duda uno de los grandes inventos de la humanidad y que son aún, parte fundamental en los cambios de la vida del ser humano.

Está demostrado que sigue siendo el medio de transporte más seguro y por la rapidez del traslado, el más barato, si se compara con los gastos que se tienen que hacer en autobús referente a un viaje largo.
Además la gama de sensaciones que proporciona volar, son tan variadas como contradictorias.

Primero la emoción y sensación de poder, al disfrutar de la vista que se observa desde las alturas. No hay palabras para describir la hermosura de un banco de nubes recibiendo los rayos oblicuos del sol, de tales formas y colores, que se comparan con un cuadro de pintura del mayor de los genios; Dios. Sus divinas pinceladas, se sienten dentro del alma al estar dentro de ese cuadro de belleza inenarrable.

Y luego cuando observa las accidentadas formas de la superficie terrestre, las disfruta mirando las carreteras, que desde arriba pareciesen caminitos de insectos trabajadores y metódicos. Las lagunas que literalmente son espejos de la tierra para realzar la vanidad del planeta que nos dice; miren soy un planeta hermoso y lleno de vida. Cuídenme porque soy su casa y soy de todos.

Desde luego volar implica esa dosis de temor, sobre todo si va a volar por vez primera; y aún si ya ha volado se sienten esos nervios propios de no tener los pies sobre la tierra, pero es parte de la emoción.

Si no ha volado en avión, haga lo posible para hacerlo algún día pues créamelo, vale la pena. Tendrá algo hermoso para contar a sus descendientes; pero si vuela con frecuencia, disfrute cada vuelo como si fuese el primero y platique el placer que le proporciona el hecho de volar.

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