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Fiesta democrática

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Están eufóricos los chairos mexicanos y todos aquellos que quisieran ver a Peña Nieto dejar la presidencia por anticipado y por la puerta de atrás y qué mejor bajo algún cargo criminal. Están eufóricos por lo que pasó en Guatemala hace poco, donde su presidente perdió el fuero, tuvo que dejar el puesto y está ahorita en proceso de recibir sentencia por encabezar una banda dedicada a millonarios fraudes y lavados de dinero.

“Fiesta democrática” le han llamado y hasta dicen que es 100 veces mejor que ganar la Copa del Mundo o el Miss Universo (a lo mejor ya les preguntaron a varios guatemaltecos y eso fue lo que respondieron).

Acá muchos han soñado con que se pueda hacer lo mismo, que sea suficiente con salir a la calle, firmar peticiones en páginas de internet y vociferar en el Facebook por la salida del presidente de la república.

Bueno, ya han hecho todo lo anterior desde que Peña Nieto se convirtió en mandatario, pero con lo ocurrido en el país centroamericano, piensan que ahora sí tendrá efecto, cuando millones y millones de mexicanos no tiene la intención o por lo menos no están interesados en que algo así pase. 

Y pareció fácil la salida de Otto Pérez Molina de la presidencia de Guatemala, ¿por qué tan fácil?, ¿qué tendrán los guatemaltecos que no tengamos nosotros los mexicanos?

Eso deben estar preguntándose los ansiosos porque Peña se vaya. “Huevos, los de Guatemala sí tienen huevos”, es la respuesta fácil. ¿Acaso no habrá en México gente con “huevos”?

Pero no, sin conocer a fondo cómo ocurrió todo en el país del sur y con el poco intelecto que me cargo para este y otro tipo de cosas, me parece que lo que menos influyó en la salida del presidente de Guatemala fue el que un grupo de habitantes así lo haya exigido. Alguien seguramente echó a andar todo este movimiento, desde un lugar oculto y con la ayuda o aprobación de quienes tuvieron semejante poder para que finalmente así pasara.

¿Cuántos guatemaltecos se manifestaron en la calle? ¿50 mil, 100 mil, un poco más? Eso y más juntan los de Ayotzinapa o los del CNTE cada vez que salen a protestar, a lo mejor no en una sola ciudad, pero sí en un puñado de ellas.

¿Que Burger King, McDonalds y otras empresas gringas asentadas en Guatemala, en solidaridad con sus trabajadores, permitieron que estos no fueran a trabajar para ir a la protesta? No, pues qué considerados, a cualquiera le gustaría tener un patrón de esos. ¿Por qué Burger King y McDonalds en México no animan a sus empleados a ir protestar contra EPN o por la aparición con vida de los 43 de Ayotzinapa?

¿Que ahí nomás los diputados de Guatemala se pusieron de acuerdo para ordenar que Pérez Molina dejara el cargo, se le quitara el fuero y fuera enjuiciado? Pues qué rápidos y eficientes los legisladores de allá, no como los de México.

Con estos dos hechos señalados, cualquiera que le guste pensar un poquito se dará una idea de por dónde viene la cosa de esto de Guatemala, el por qué unas empresas de Estados Unidos apoyaron que los guatemaltecos fueran a protestar y el por qué pa’ pronto los diputados ordenaron al presidente que se encuerara y pasara al paredón.

Podría haber una conexión entre dos sucesos ocurridos en la víspera; podría ser que una misma voz ordenó que así sucedieran. No lo sabemos, pero tampoco es difícil de imaginar. En el fútbol se dice que cuando los jugadores no quieren al entrenador, le “tienden su cama” para que pronto lo corran o se vaya por su propia cuenta.

Así que si alguien sueña con poder correr al presidente de México o que éste se vaya solo, quizás se le cumpla algún día, pero no de esta manera. Ya dejen de creer que “el pueblo” fue el que logró que el corrupto Otto Pérez dejara la presidencia.

Parece que no fue el Estado

Pues no, que la PGR miente, dicen los rabiosos y los conservadores y optimistas señalan que se trata de algunas omisiones, nada grave.

Lo cierto es que una comisión internacional salió el otro día con que la Procuraduría General de la República no investigó bien los hechos en los que perdieron la vida o fueron desaparecidos el año pasado los 43 estudiantes de Ayotzinapa.

Hay por ahí un investigador de apellido Torero, peruano, que incluso dice que no hay evidencias de que los jóvenes hayan sido quemados en un basurero de Cocula, municipio de Guerrero y cercano a donde ocurrió el ataque.

Pero lo que más ha hecho ruido es el asunto del “quinto autobús”, aquel que se dice que no fue tomado en cuenta en las investigaciones y que pudo haber transportado droga o dinero, lo que hizo enfurecer a los sicarios y agarrarla contra los estudiantes hasta matarlos.

Los supuestos expertos internacionales dicen desconocer qué pasó exactamente con ese vehículo, pero aseguran que la PGR no lo tuvo en cuenta para las investigaciones y solo le tomó la declaración al chofer, dos veces, donde primero dice una cosa y luego otra.

La cosa es que no saben mucho que digamos esos expertos, sólo saben que la PGR no hizo bien las investigaciones, sin embargo Peña Nieto ya tuvo que decir que habrá que indagar de nuevo en todo este asunto.

Quién sabe de dónde salió este grupo de expertos; hay que recordar que durante meses fueron unos forenses argentinos los que estuvieron en Guerrero analizando todo y dando sus puntos de vista, luego tuvieron que irse del país porque su permiso para estar en el mismo ya se vencía, se fueron y lo que dijeron sólo fue retomado por los de siempre: Proceso, Aristegui y otros de ese tipo y nada más.
Después alguien tuvo la puntada de decir que los 43 estaban encerrados vivos o muertos en cuarteles militares de la zona, lo que dio más risa y pena que otra cosa.


Lo que sí, es que se viene debilitando cada vez más aquello de que “fue el Estado” el que organizó la masacre, pues ni los expertos internacionales lo han mencionado, solo dicen que la investigación estuvo mal hecha, pero nadie más o menos sensato quiere aventarse ese tiro de culpar al gobierno de lo ocurrido, más que los chairos que creen que saliendo a la calle a bloquear avenidas y molestar a la gente, lograrán que el presidente recule y se vaya.

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