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Perrea mami perrea

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A mí no me gustan los perros. A mi esposa y a mis hijas sí, cada quien tiene uno o más, por eso los tengo que tolerar cuando estoy en casa. Pero si por mí fuera los mataría a todos, a los de casa y a los callejeros. Sé que no puedo ni debo hacerlo, no estaría bien, pero eso no me quita las ganas de exterminarlos. Me caen mal especialmente por dos cosas, una porque ladran sin motivo y me molestan, a veces hasta me asustan, y la otra porque desahogan sus necesidades fisiológicas sólidas (ay qué elegante para decir que se cagan, como lo define la Real Academia) donde sea, en el jardín, en la banqueta, en el camellón de la avenida a donde voy a hacer ejercicio, en el parque, donde les dan ganas pues, y en más de una ocasión me ha tocado pisar sus desechos. Por eso si pudiera los mataría a todos, y claro, le vendería la carne a algún taquero...

En la colonia donde vivía yo cuando era joven (en Guadalajara), cerca de mi casa había un perrote que cada noche me asustaba, aunque estaba encerrado tras de una reja que tenía la cochera de su dueño. Al pasar yo me ladraba tan fuerte, con unos ladridazos que no me esperaba y que por lo mismo me hacían brincar, aunque ya sabía que no me mordería porque estaba encerrado, pero me asustaba y me daba coraje. Noche tras noche era aquello, hasta que en una ocasión, metros antes de llegar vi que la puerta más angosta de la reja estaba abierta... ¡Ándale hijo de tu mal dormir! -pensé de inmediato-, ahora sí sal malparido, me las vas a pagar todas juntas. Y dicho y hecho, al instante en que iba yo pasando salió con aquellos ladridazos que ya me tenían traumado, pero como ya iba yo preparado, le he dado un patadón en el hocico que creo que hasta le rompí la quijada. Se metió a su casa aullando en forma lastimera y... ¡santo remedio!, jamás me volvió a ladrar. Después pasaba yo frente a él cada noche y nomás se me quedaba mirando en silencio.

Por eso sé que hay perros inteligentes, algunos más que muchas personas incluso, éstas no aprenden ni aunque les rompan el hocico. Hay un dicho popular que se aplica a las personas necias, mañosas y de malas costumbres, que dice que “perro que da en tragar huevo, aunque le quemen el hocico...” Otros perros son bonitos, los de algunas razas finas; y todos o casi todos son agradecidos, más que la mayoría de las personas, es raro el perro que muerde la mano de quien le da de comer.

Esto viene a cuento por una polémica que se suscitó en las redes esta semana, en Tepatitlán y en la Región, a causa de los perros. Hasta donde sé hay alguna persona o institución que se dedica a ayudar a los perros (a los callejeros, los que tienen dueño no necesitan ayuda), los recoge, los cuida, los cura, los vacuna y los alimenta, todo por su cuenta, si alguien le ayuda pues bienvenida esa ayuda, y si alguien quiere adoptar a alguno igual, en buena hora. En resumen hace una buena labor, digna de aplauso por parte de la mayoría (a mí me vale... ya dije lo que pienso al principio), y el problema o la discusión comenzó porque esa persona o institución está acostumbrada sólo a los elogios y a pedir y recibir ayuda cuando la hay, y le molestó la queja de una vecina de Tepa que se publicó en este Semanario, según la cual había un grupo de perros en su calle que nadie quería ir a recoger, incluso pretendían multarla por creer que los perros eran de ella, cuando no era así.

El Semanario 7 días simplemente publicó la queja, como les publica sus inquietudes a tirios y troyanos, a gobernantes y gobernados, a feos y bonitos, a gordos y flacos, a ricos y pobres, a todos por igual, que para eso es lo que se llama un medio de comunicación, para que se comuniquen unos con otros, la persona que recoge perros y la que está interesada en adoptar alguno, o en ayudar; la que ya no aguanta a los perros en su calle y la autoridad o institución que debería ir a recogerlos; el medio es sólo eso, un enlace que da a conocer lo que dicen unos y otros. Pero esta persona, la protectora de los animales, confundió al 7 días con los lectores del 7 días, para ella todo lo que se diga en el Semanario es responsabilidad de éste, y la emprendió a insultos contra el Periódico (que le ha servido en ocasiones anteriores), no contra la señora que mandó el mensaje, sino contra el mensajero.

En respuesta, el director del 7 días mandó a hacer un sondeo de opinión entre algunos tepatitlenses, a quienes se preguntó si han visto o saben de alguna institución o persona que se dedique a ayudar a los perros callejeros, a recogerlos y a cuidarlos, y el resultado fue que de 20 personas entrevistadas sólo una dijo que sí, las otras 19 jamás han visto a nadie haciendo esa labor ni han escuchado nada al respecto, no sabrían que hacer si tuvieran problemas con algún perro o perros, más que llamar a Protección Civil a ver si les hacen caso.

¡Noooo! para qué lo hizo... casi se tragan vivo al periódico 7 días y a todos sus colaboradores. Ya le quieren quitar la licencia (jajajajaja), ya no les va a dar chamba Carmen Aristegui (jajajajaja), ya nunca van a llegar a ser como el New York Times (jajajajaja). Bueno, a una colaboradora que escribió una columna de opinión a favor de los perros y a favor de esa persona o institución que los ayuda y protege, un par de patanes retrasados mentales que se hacen llamar Sergio Ortiz y Montse GN, que muy probablemente están un poco dañados del cerebro porque son incapaces de leer un texto, la llamaron “pendejita” y que “escribe con el rabo”, todo porque al final de la columna sugirió que ayuden yendo a adoptar un perro de los que cuida esa gente que “siempre se está quejando”. Toda la columna -y es extensa- habló bien de los perros y de “esa gente”, pero bastó esa frase para que la insultaran, porque la persona que está muy molesta con la publicación de la queja de la señora que mencionamos, le dio un pantallazo nada más a esa parte de la columna, para manipular la opinión de sus seguidores en el face.

Licencia... Aristegui... New York Times... No tienen la menor idea de cómo funciona esto. Ni saben ni les interesa saber, sólo repiten los insultos. A propósito de perros, esto de las redes sociales confirma aquello de que, en este caso los tuiteros y facebuckeros, son como los perros de rancho, sólo el primero sabe a lo que le ladra, los demás ladran a lo pendejo. Confunden lo que dice la Biblia con lo que dicen los que la leen, especialmente los antes llamados protestantes y ahora evangélicos o cristianos, que la interpretan a su modo y conveniencia y repiten como loros alguna cita en su afán de conseguir adeptos para su religión, y luego resulta que va uno a su templo y no hablan para nada del Evangelio, sólo de los salmos, los profetas y en general del Antiguo Testamento, nada del Evangelio, no sé por qué se hacen llamar evangélicos. Estos facebuckeros confunden al 7 días con lo que dicen y opinan los lectores del 7 días. Vamos, confunden el amor con las ganas de ir al baño... no jodan. Todo mundo tiene (tenemos) derecho a ser pendejos, pero tampoco hay que abusar de ese derecho.

Tranquila Sonia tranquila. Perrea mami perrea. (Y dale un pantallazo a este renglón).


(Y todo lo que opinen de mí por este comentario, botellita de jerez)

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