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Tepa y la mala educación

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Por Fabiola González Ontiveros
@fabybolita
fabyontiveros@gmail.com

Soy una amargada, así que hay muchas cosas que me disgustan, pero si hay algo que me saca de mis casillas inmediatamente es la mala educación. Y la gente tonta, por supuesto, entonces cuando me encuentro a gente tonta que además se da el lujo de ser maleducada como que me empieza a picar la piel.

Pero esta vez no nada más me refiero a la gente que te trata mal sin razón o a la que saludas y no se dignan a contestar, sino a toda esa gente que no tiene ni dos gramos de educación vial.

Es salir a la calle y empezar a hacer corajes, toparse con uno tras otro imbécil que de plano no sabe manejar, o caminar, o vivir vaya…

El otro día mientras íbamos por una avenida, nos salió una camioneta de la nada, una Lobo verde para ser más precisos, y como casi provoca un accidente lo que hicimos fue pitarle. ¿Saben lo que hizo el que seguramente es un narquillo de 2 pesos? Frenar de golpe y llevarnos a 10km/h. Eso fue lo más brillante que se le ocurrió. Y así como ése he visto a muchos, que todavía que la riegan se ponen muy gallitos. 

Lo que les voy a decir a continuación seguramente me tiene un pasito más cerca del infierno, pero pues es lo que hay. ¿Han visto a todos esos cholos en moto que van por las calles puerqueando y pasándose los semáforos en alto? A cada rato se caen y quedan mal, algunos se matan, y no es precisamente como que me de mucha tristeza. Porque esos no son accidentes, son ganas de andarle buscando tres pies al gato, son las consecuencias de sentirse invencible.

En Tepa tienen la pésima costumbre de estacionarse en doble fila cuando hay un montón de lugar en la calle, por holgazanes, por qué más, o de pararse a media calle a echar chisme, porque aquí todo mundo se conoce y en cada cuadra uno se tiene que encontrar a dos o tres.

Y es que en la ciudad no hay departamento de vialidad, así que naturalmente todo mundo hace lo que quiere porque no se multa a nadie, y como no les duele en el bolsillo no aprenden, pero es que no todo es cosa del gobierno, uno como ciudadano no le puede exigir al gobierno si en lo personal no es un buen elemento para el municipio. O es que les gusta que los eduquen a palos, seguramente.

Pero para los peatones también tengo, que muchos simplemente se atraviesan como reses, sin siquiera voltear a ver si viene carro. O sea, ya sé que el peatón es primero pero un poco de precaución no le hace mal a nadie; “y es que si no nos atravesamos no nos van a dejar pasar nunca”, perfecto, pero por la esquina, no a media calle señores.

Las salidas de todas las escuelas son un constante dolor de cabeza, porque los conductores tienen que tener cuidado de todos los niños que salen corriendo disparados sin fijarse, porque sus mamás, que también están paradas a media calle platicando, no les dicen que no se deben atravesar, y hasta se enojan si les dices que se suban a la banqueta, o que agilicen el proceso y dejen/recojan a su chamaco y se vayan, en lugar de entorpecer el tránsito.

Yo una vez cuando era chiquita simplemente crucé la calle, y me pusieron una regañiza que 20 años después todavía me acuerdo. “Pero si no venía nadie” le dije a mi mamá, me respondió que no importaba, que la tenía que esperar para que me diera la mano y juntas miráramos a ambos lados para cerciorarnos de que era seguro cruzar. 

También tenemos a los especímenes que ven un puente peatonal y cruzan la avenida por debajo, porque qué flojera perder tanto tiempo subiendo y bajando, luego los atropellan y los conductores los tienen que pagar como nuevos, aunque el de la culpa haya sido el peatón.

La educación es algo que se aprende en casa, olvídense del gobierno, al que de todo quieren culpar, y todo quieren que corrija, está bien que para eso está, pero cuando hay buenos ciudadanos ni falta que hacen las autoridades, por lo menos en relación a la vialidad.

A lo mejor por eso me desquicia la gente maleducada, porque por suerte mis papás hicieron muy buen trabajo, y cuando soy grosera realmente no es a propósito, o sí, pero hay que ver con quién. Depende el sapo es la pedrada.


Háganse el propósito de mejorar y respetar a los demás, súbanse a la banqueta a platicar, agarren a sus hijos para que no los atropellen, enséñenles a cruzar con cuidado, no se paren en doble fila cuando hay lugar en la calle, estaciónense donde se debe, respeten los lugares para discapacitados, las líneas amarillas y los hidrantes, hagan alto total en las esquinas para que pase la gente, que en el centro sí se respeta pero ya los viera en la Vallarta o en la Guadalupe Victoria, donde el peatón tiene que esperar hasta cinco minutos para que lo dejen pasar. O sea… tengan tantita madre pues, que no se van a hacer menos hombres o mujeres por tener buena educación, sino al contrario.

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