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Vida placentera

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Por Gonzalo “Chalo” de la Torre Hernández
chalo2008jalos@hotmail.com

Quiero que mi vida discurra entre los caminos del placer. 

Frase tomada del aria “Sempre libera” de la ópera “ La Traviata”  de Giuseppe Verdi, en que la soprano hace gala de sus cualidades vocales y artísticas para deleite de los melómanos aficionados al “Bel Canto”.

Las primeras gotas de la lluvia vespertina, van llenando el piso de motas que se suceden unas a otras en una constante danza  que se forma momentáneamente, levantando una casi invisible capa de fino polvo que finalmente es aplacada cuando las gotas se convierten en torrente. Los sonidos de los diamantitos líquidos al caer sobre los tejados, producen ese cantarino son que deleita los sentidos y se enriquece con el aroma de la tierra mojada.

Qué bonito es ver llover y no mojarse. Frase muy conocida de un autor muy desconocido, pero que encierra uno de esos placeres que la vida nos da de forma gratuita. Ante este placentero cuadro acompañado de las notas musicales y las voces de grandes cantores, el alma recibe ávidamente unos momentos de felicidad. ¿Cuáles problemas?. Cuando se tiene la fortuna de gozar aunque sea de vez en cuando de lo que a su espíritu le agrada y además es gratis, la mente no tiene cabida para pensar en las dificultades. Existen, pero serán atendidas a su debido tiempo.

Lo hecho, hecho está; miremos al futuro. En una plática entre amigos, con opiniones diversas acerca del sentido de la vida, afloraron varias versiones de carácter filosófico. Uno de ellos, escuchaba pacientemente y con atención y finalmente expresó su opinión con una frase tan sencilla como contundente: el sentido de la vida es gozar todo lo que se pueda, mientras se pueda. Vivir revoloteando de un placer a otro, buscando siempre placeres nuevos.

No significa esto, que hagamos caso omiso de lo que no es placentero, pero un alma alegre, afronta las dificultades con una perspectiva que permite pensar con más detenimiento y optimismo, dando como resultado generalmente, soluciones más viables a los obstáculos que la vida le presente.

Nazca o muera el día que ande siempre alegre. Expresa otro personaje de la ya citada ópera. El término felicidad es de los más subjetivo y con más variadas apreciaciones en el común de las personas. Nadie ha definido con claridad qué es eso de la felicidad. Pero sí sé que se encuentra en el ínter entre el nacimiento y la muerte. Sin ser un objetivo preciso, la felicidad puede residir no en la meta, sino en el intento de conseguirla.

El diccionario define la palabra placer;  alegría o júbilo por la posesión o contemplación de algo.

¿Dónde podemos encontrar placer?, según esta definición, podemos encontrarlo en casi cualquier parte, cosa o persona. No importando la situación económica de cada individuo, somos poseedores de innumerables tesoros que nos pueden brindar regocijo. Poseemos el sol, el aire, el agua, los bosques, la lluvia, los amaneceres, la amistad, el amor, el trabajo, una buena comida, la superación, el crecimiento, y etcétera y más etcéteras. Cuando se consigue algo, se siente uno feliz, pero no termina ahí la cosa. Siempre hay algo más para seguir buscando.

Hay quien encuentra la felicidad haciendo lo que le gusta y además le pagan. Qué bueno. Pero hay que buscar más placer, porque lo hay. El espíritu no tiene llenadera. Conozco un director de teatro que ha recibido y propiciado varios premios en el ramo, a nivel regional o estatal. Y se siente feliz. Solo que él tiene capacidad y pasión por el teatro, para superar esos niveles de aficionados, dicho sea con respeto. Esa capacidad hay que llenarla de preparación, enseñanzas, sacrificios y un hambre permanente de superar sus propios límites. El mismo se pone subconscientemente sus propios obstáculos. Le vamos a sugerir que presencie una ópera, donde podrá apreciar sus verdaderos alcances acordes a sus deseos; tírele a lo grande profe, y deje atrás esos niveles que se le van a volver rutinarios y consecuentemente, desilusionantes.

La lluvia sigue contribuyendo con su natural encanto a crear un ambiente favorable al pensamiento. Los aires frescos entran y salen de la estancia en que me encuentro, preparando mi espíritu para la recepción de más placer.

El gusto está al alcance de la mano. Está muy cerca. Solo tenemos que buscarlo en lo que nos rodea. Ahí está. Además lo mejor de la vida es gratis.

Es un verdadero placer compartir contigo estimado lector, estas divagaciones producto de un ambiente favorable, entre los vapores de un caliente, aromático e inspirador café en una fresca, alegre y esperanzadora tarde cantada por la lluvia.

Sólo una sugerencia: hay que gozar y gozar, que el mundo se  va acabar.

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