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Las dos palabras más inútiles

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Por Gonzalo “Chalo” de la Torre Hdez.
chalo2008jalos@hotmail.com

Ya casi me toca sacarme la lotería, dice una persona a su compadre.

¿Y cómo sabe eso, compadrito?

¡Ah!, pues la semana pasada se la sacó mi vecino de al lado. Sigo yo.
Eso de sacarse la lotería sin sacar boleto, sólo se da en la política, cuando el mero mero está en su círculo de amistades y compadres y casi está asegurado un puesto para vivir del presupuesto.

La palabra casi, la utilizamos casi todos los días. Desgraciadamente, el casi, significa necesariamente un por poquito, pero no. Nos quedamos con las ganas de algo a lo que casi le llegamos, pero ¡nones!
Estudié tres años y medio la carrera de medicina y casi la terminé. Casi fui doctor, pero no pude terminar.

En la carrera pedestre, casi la gané pero llegó primero otro corredor.

Perdimos el partido tres a dos y casi empatábamos, un tiro nuestro pegó en el larguero…

O sea, el casi, casi siempre significa derrota, honrosa, pero derrota al fin. Es algo que se busca y a pesar de los esfuerzos, no se logra el cometido.

Casi siempre, el casi es justificado por un sinfín de argumentos, válidos o inventados, pero casi siempre hay pretextos para justificar un casi.

Puede ser falta de capacidad o falta de suerte o de entusiasmo o lo que sea, pero el casi, es muestra, casi siempre, de una satisfacción no cumplida.

Se dice de una mujercita que en el altar se quedó vestida y alborotada, pues el novio se arrepintió de último momento, que casi se casó, pero no; se quedó como señorita prolongada, por no decir  solterona.

Dícese de un transportista de carga mayor, que junto a la carretera vio una hermosa dama y la invitó a subir. Esta aceptó y se subió al tráiler para acompañarle en el viaje. El conductor con aires de conquistador, logra los favores amorosos de su acompañante. Luego de algunos kilómetros recorridos, detiene bruscamente su enorme camión a un lado del camino y exclama a grito tendido: ¡yo que creí que era princesa, y me salió con desa! No le entendí.     

Si se hubiera fijado mejor, hubiera notado que era casi hombre o casi mujer.

Hubiera… Ay, si yo hubiera, si hubieras, si hubieran, si hubiéramos, etc.

Se dice que el hubiera no existe y creo que es verdad.

Cuántas situaciones en la vida fueran diferentes si hubiéramos hecho esto o dejar de hacer aquello. Creo que es la palabra más lastimosa e inútil de todas cuantas conocemos.

Casi siempre que la utilizamos, lleva necesariamente un tono de desaliento y hasta de lástima. Significa una insatisfacción de una situación que no resultó como esperábamos o deseábamos.

Decir si hubiera siempre significa equivocación. En algunas situaciones puede haber soluciones para corregir el rumbo y cambiar el hubiera por un hice ahora lo correcto. Pero cuando el hubiera significa un error irreversible, el tono es definitivamente de lamento, que no sirve de nada; si acaso de desahogo del pesar de un fracaso pero que no resuelve nada.

Es para reflexionar si debemos cambiar mucho dentro de nuestra manera de ser o de pensar. Existe una frase de alguien que afirma: yo soy muy sincero y siempre digo lo que pienso. ¿ no sería mejor que siempre pensáramos lo que decimos? digo, yo digo.

Porque eso de las equivocaciones, pues es lo más fácil de esta vida. Equivocarse no cuesta trabajo. Lo que cuesta trabajo es aceptar que nos equivocamos y más difícil aún, es llevar a cabo una acción que corrija nuestra equivocación. Y aún es más difícil, ofrecer una disculpa a quien la merece. Nuestro ego y orgullo, nos impiden una disculpa razonada y sincera, pues tememos que el interlocutor aproveche y haga de nosotros, objeto de sus burlas y escarnios por nuestra equivocación.

Si hubiera pensado un poco más, casi hubiera hecho lo correcto, pero me equivoqué. Casi y hubiera. Qué cosa más inútil y vacía.

Hay quien luego de las elecciones pasadas, exclamó: me equivoqué de ganador. Si hubiera elegido al correcto, casi tendría asegurado un puesto con un trabajo fácil y bien pagado. Bueno, de que los hay, los hay.

Pero no nos equivoquemos. Ciertamente hay quienes ganan mucho haciendo poco o nada, pero la mayoría, los ignorados empleados operativos, llevan la carga de las obras de beneficio común. Es por eso que tenemos los servicios necesarios para nuestro bienestar.

A propósito de servicios. Hace poco pasé unos días en Arandas y el servicio de recolección de basura en la avenida Guadalupe, es solamente los lunes y miércoles. Dos veces a la semana en una ciudad con un presupuesto mayor a la mayoría de los municipios alteños. En Jalos en cambio, el servicio se proporciona todos los días, domingos incluidos, y en algunas calles, por su ubicación, la recolección se efectúa dos veces al día.

Algunas quejas de la ciudadanía es que al sacar la basura en la noche, los perros y otros animales, rompen las bolsas con los desechos y hacen un tiradero. Claro, ellos buscan alimentos entre los desperdicios y ahí los encuentran. Otras personas, los pepenadores que buscan materiales reciclables entre la basura, obtienen un ingreso que aunque sea en forma mínima mitigue el hambre y las necesidades familiares y desordenan la basura.

Sugerencias al pueblo y al gobierno municipal: Los ciudadanos podemos ayudar si separamos los reciclables. Esto es: si ponemos las botellas de plástico y metales aparte, no veremos ese regadero y estaremos facilitando que las personas obtengan un ingresito extra.

Al gobierno municipal: Si la recolección es muy temprano, la gente tiene que sacar su basura por la noche, antes de acostarse obviamente. No se puede presionar a las personas a que se levanten temprano para sacar su basura si su deseo muy respetable es levantarse tarde. Se tiene el mayor derecho a ello.

Vale considerar establecer la recolección nocturna que tendría un sinfín de beneficios y dejaríamos de tener ese aspecto cuando ya pasó el camión, de basura regada por los animales callejeros.

Gracias por su atención.

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