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Diversidades

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Por Gonzalo “Chalo” de la Torre Hernández
chalo2008jalos@hotmail.com

¡Hola a todos! Ya llegó el otoño con su característico fríito, ese vientecito un poco más que fresco y que anuncia la próxima e inevitable llegada de la navidad. Digo, ya tres meses antes, los comerciantes empiezan a emitir por todos los medios, la comercialización de la navidad, que debiera ser uno de los eventos más celebrados en el alma cristiana, ya que conmemora nada menos que el nacimiento del Mismísimo Cristo, pero el amor al dinero nos hace que cualquier evento pueda ser motivo de enriquecimiento para los empresarios y de sacarle el poco dinero a los ciudadanos; tengan poco o mucho, ellos lo sacan con ese chantaje sentimental de que en esa época tenemos que regalar bienes materiales.

Mire nomás. ¿No podemos regalarnos ese afecto familiar y amistoso que podemos dar todo el año?, ¿a poco nomás en navidad nos vamos a otorgar afectos, cariños, amor y amistad?  Si todo el año tenemos amigos, familiares y compañeros de trabajo podemos mostrar ese afecto todos los días y no solamente en la época que los comerciantes nos marcan. Ya ve usted que han inventado una serie de “días” para celebrar. ¡Ah, pero! Hay que celebrar regalando un objeto comprado. Algo que necesariamente tenga que ver con el cambio de manos de una cantidad equis de dinero.

Decíamos de la navidad, que se representa en el entorno popular, con pinos llenos de lucecitas, esferas, regalitos, escarchas y sobre todo, nieve; Nieve, mire nomás. En nuestro país es absolutamente mínima la zona geográfica donde es regular que neve en invierno. O sea, las nevadas en la absoluta mayoría de la población, solo existen en la imaginación y en los comerciales que la televisión nos vende. Ah, pero la nieve representa la navidad.

Me pregunto si allá por la zona semidesértica de Belén, donde se afirma que nació el niño Dios, serán frecuentes las nevadas. Sabe. Yo no Sé.

Lo que sí es verdad, es que en la mayoría del país, el invierno se caracteriza por un clima frío .Es natural. Hace un poco menos de un año, debía bañarme, pero estaba haciendo un frío de los mil inviernos; le pensé pues dícese que más vale oler a puerco y no a muerto. Encontré una solución: me bañé con paraguas.

Oiga, en Jalos, se acaba de celebrar el tercer festival cultural “Alfredo Ramón Plascencia” con el beneplácito de los amantes de las manifestaciones artísticas de diversa índole, que justifica el refrán “en la variedad está el gusto”. Hubo de todo: presentación de libros, homenajes arquitectónicos y pictóricos para el poeta Jalostotitlense, recital de piano, lectura de poemas del Bardo del Dolor  en las escuelas, un coloquio con expertos en la vida y obra del sacerdote poeta que encaraba al Creador con todo ese fervor de querer encontrar el vínculo entre los sufridores y el paraíso.

Lógicamente, en más de una semana de eventos culturales en honor de tan ilustre personaje, definitorio en el rumbo cultural del municipio, la región y el país, es muy difícil que una persona acuda a todos los eventos, pero hay quien se programa y acude a varios. 

Este que escribe, pudo asistir a algunos de ellos y privarse de otros por motivos laborales o de distancias. El espíritu cultural permanece a pesar de las ausencias. Pero llamó mi atención y no solo la de su servidor, sino de copartidarios del actual presidente municipal, que me hicieron hincapié en la ausencia a la mayoría de eventos, del primer edil de Jalos.

El comentario fue que, siendo el festival  considerado como el más importante de los eventos culturales en el municipio, dada la trascendencia e influencia de la poesía del sacerdote homenajeado, uno de los dos poetas de carácter religioso más representativos del país, el presidente debía, valga la redundancia, presidir e inaugurar tan importante festival.

En cuanto al regidor de cultura, se justifica su ausencia, ya que ese día se estrenó como papá y por ello mandámosle una felicitación por tan alta y feliz responsabilidad que acaba de adquirir.

Bueno, el caso es que dentro de las manifestaciones culturales, recibimos la muy fausta visita de la Banda Sinfónica de Tepatitlán de Morelos. Enhorabuena, pues nos brindó un recital lleno de alegría y  temas tan variados como oberturas, arias de ópera como el preludio al acto primero y el aria Brindis, de la ópera “la traviata” de Giuseppe Verdi, con una excelente ejecución. Asimismo, nos brindaron desde luego piezas musicales tan mexicanas que nos identifican por todo el mundo, y tan guapachosas como tango, danzón y una mezcla de Swing en homenaje a Beny Goodman, que hicieron la delicia de los muchos asistentes que disfrutamos de eso que la música sabe hacer: transportarnos a un mundo ideal donde se olvidan los problemas y se vive solamente para el placer.

Por cierto, esa banda tiene algo así como cien años de fundada, pero hace catorce que disfruta de un apoyo económico parcial de parte del ayuntamiento tepatitlense, que le ayuda a sobrevivir junto con otros patrocinios y el propio esfuerzo de sus integrantes, dirigidos por el Lic. Rafael Huerta Vázquez desde hace diez años y han tenido importantes presentaciones en grandes recintos como el Teatro Degollado, la Cámara de Diputados y en los juegos Panamericanos en Guadalajara en el 2011.

Un Festival importante en el que por desgracia, en algunos eventos la asistencia no fue numerosa, pero sí de calidad. ¿Qué podremos hacer para que las personas enriquezcan su espíritu a través del arte y la cultura?. Se aceptan sugerencias.

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