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Los vecinos

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Por el padre Miguel Ángel
padre.miguel.angel@hotmail.com

Una vez dos  hombres  fueron ante el rey para hacerle una petición. Eran vecinos, pero no muy unidos en la amistad. El rey dijo que les concedería lo que pidieran, pero con una condición: El que pidiera al último, ganaría el doble de lo que hubiera pedido el primero. Por ejemplo, si el primero pedía un caballo, el segundo recibiría dos. Ante tantas ventajas para el segundo, ninguno de los dos quería ser el primero en pedir. Cada uno miraba al otro, y los dos miraban al rey en un mutismo desesperante.

Finalmente, el rey tomó la iniciativa y, señalando a uno de los dos, dijo: – Alguien tiene que  comenzar. Comienza tú. El hombre señalado, después de una pequeña pausa, dijo con firmeza: – Señor mío, estoy consciente de que mi compañero obtendrá el doble de lo que yo pida. Pido, pues, que se me arranque un ojo…

Cuando hay odio y deseos de venganza en el corazón, la persona es capaz de grandes atrocidades como el hombre de esta historia que no le importó perder un ojo, con tal de que su vecino perdiera los dos ojos.

El odio, el rencor y toda clase de sentimientos malos es necesario que los controlemos y nos los alimentemos más, porque la venganza siempre trae más venganza y sigue una cadena interminable de maldad que termina con muertes muy desastrosas como lo hemos visto por las noticias, no solo en nuestro país sino en muchas partes del mundo. 

Por eso urge que le hagamos un lugar en nuestro corazón a Jesucristo, que ha venido al mundo a traernos la paz.

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