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De hackers y papeles

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No hallan los enemigos del gobierno, del sistema, que no de Peña Nieto (porque si en 2018 no gana el PRI las elecciones presidenciales, igual seguirán los ataques contra quien esté en el poder), cómo descalificar a la institución que rige el país y al que esté encargado de dicho puesto, o sea, el presidente de la República.

Lo último fue el famoso hacker colombiano, encarcelado desde hace tiempo, que ahora dizque para que le reduzcan la condena, decidió hablar y decir cómo supuestamente operó para que Peña Nieto y el PRI en México y otros políticos en otros países ganaran sus respectivas elecciones gracias a chanchullos cibernéticos. De risa nomás de leerlo pero muchos sí se lo toman en serio y alimentan su delirio de tirarle al presidente priista.

Lo que dijo el famoso hacker, si es bien analizado, no tiene nada de extraordinario y la mayoría de las cosas que según él hizo para hacer ganar al PRI ni siquiera son ilegales y menos un delito.

Que hizo, por petición de los priistas, miles de cuentas fantasmas en redes sociales que apoyaban a Peña Nieto con comentarios, “likes” y “compartidos”; que ideó un sistema automático que hacía llamadas telefónicas a deshoras de la madrugada, pidiendo a sus interlocutores que votaran por un candidato de la oposición, con la consecuente molestia de quien levantaba la bocina y con la firme promesa de no votar por el recomendado, en venganza por haberlo importunado e interrumpido en su más profundo sueño…

Que también hackeó, espió y usó la información obtenida en beneficio de Peña Nieto y en perjuicio de AMLO y Josefina Vázquez Mota…

Aquí lo único que pudiera calificarse como delito es el hackeo, la intervención de conversaciones y mensajes ajenos y el espionaje en general. Y pareciera que Peña Nieto y el PRI son los únicos que hicieran eso y ahora resulta que ningún otro partido ni funcionario hacen eso… Ajá.

Y no hay ninguna prueba más que lo dicho por el colombiano, su palabra solamente, suficiente para las plañideras de siempre. ¿Se imaginan que nos metieran a la cárcel simplemente porque a alguien se le ocurrió decir que éramos rateros, violadores o asesinos? Por eso no hay denuncia ni nada, porque aunque hubiera sido cierto, no hay manera de comprobarlo y menos investigar sin que salgan las cochinadas de todos los demás, así que: hagamos un pequeño escándalo y ya, que de algo servirá para tirarle al presidente.

Y de las cuentas fantasma de Facebook y Twitter, llamadas también bots, será molesto, injusto pero no ilegal, lo mismo que las llamadas de madrugada.

¿Y habrá ayudado todo eso a ganar una elección? Pues no, nunca, todavía faltan varios años para que el campo de acción sea en las redes sociales y todo se decida ahí, por ahora, todo sigue pasando en el mundo real y terreno y es mucha más la gente que no tiene acceso a una computadora o teléfono inteligente que la que sí, una cantidad que nos sorprendería.

Y de los mentados Panama Papers o papeles de Panamá, no es más que otra jalada que pronto quedará olvidada.

Los papeles panameños no hicieron nada más que revelar qué personajes del mundo tenían alguna empresa en algún paraíso fiscal del Caribe. Un paraíso fiscal es un lugar donde se puede fundar una empresa sin tener que pagar o declarar impuestos, pues en dichos países no hay un ente fiscalizador que pida cuentas y menos exija tributos a contribuyentes.

Lo anterior suena injusto y lo es, pero no es ilegal. Aquí lo que hacen los que recurren a paraísos fiscales es crear una empresa en dichos lugares y así se ahorran los impuestos que en sus países de origen sí tendrían que apoquinar al gobierno.

Supongamos que cualquiera de nosotros nos dedicamos a vender algo, lo que sea, pero nuestra empresa en vez de estar asentada en Tepa o en cualquier lugar de México, lo esté en una isla paradisiaca libre de impuestos; Hacienda nunca nos podrá quitar nada porque ante ella no tendríamos ninguna empresa.

Se evaden pues impuestos, impuestos que bien podrían aprovecharse en beneficio del país, pero no es ilegal recurrir a los paraísos fiscales. Ahora bien esos dineros pueden provenir de fuentes no legítimas, como del crimen organizado, pero eso no lo afirman ni lo niegan los papeles de Panamá y pues ya, eso nomás.

Y aquello que empresarios ligados a Peña Nieto tenían su dinero en dichos paraísos y sugieren un cochinero donde el presidente también está involucrado, es delirante y de mucha risa; ciertamente la Casa Blanca nos sigue dejando dudas y molestias, pero el hecho de que el que la construyó y se la facilitó al presidente tenga su fortuna en alguna isla exótica libre de impuestos, no aumentan para nada las anomalías y complicidades que pudiera haber entre el Ejecutivo y el empresario.

Vaya pues con esos temas engañabobos, Peña Nieto y el PRI deben estar sudando frío, cómo no.

Y volviendo a lo del principio, lo mismo va a ser para cualquier presidente y partido que esté en el poder, nomás hay que ver a Hugo Bravo cómo lo traen de bajada por temas que ni siquiera le tocan a él atorarle y ciertamente tiene su grupo de fans que lo defienden al buen doctor, pero hay otros que quisieran comérselo vivo y buscan cualquier cosa para ello.

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