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Negocio amarillo

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“En todos lados sobran los taxis, menos en Tepa, pues ahí faltan”, dijeron por ahí. Es un negociazo el tema de las concesiones de taxis y por eso hay a diestra y siniestra y alguien ya está viendo que en este municipio, si bien no sobran los carros amarillos de alquiler, la ciudad bien aguantaría un puñado o varios de este tipo de vehículos que ocupen espacios en las calles y compliquen aún más la circulación, en aras de supuestamente mejorar el servicio y la economía de varias familias de los trabajadores del volante.

Curioso es que quien determina que a Tepa le faltan más carros de sitio son gente que posiblemente lleve años sin necesitar ni subirse a uno de estos coches en la ciudad; gente que tampoco batalla por el tráfico de las calles del centro, pues si andan por acá muy probablemente lo hagan acompañados de un chofer que se encarga de sortear el caos vehicular y buscar un lugar de estacionamiento.

¿Quién se beneficia con los nuevos permisos de taxi? Principalmente el gobierno que otorga los mismos, con lo que cobra con las concesiones, el papeleo y registro vehicular y eventualmente las multas de tránsito a la que se hagan acreedores los conductores de carros de sitio (excepto en Tepa donde los taxistas y agentes de Tránsito parecen ser amigos y entre amigos la ley no se aplica, menos las sanciones).

Se benefician también las agencias automotrices, que de un día para otro tendrán ventas extras de varias unidades, aunque sean las más básicas y austeras; empresas o talleres que se dediquen al pintado y rotulado de vehículos.

Posiblemente se beneficiará también algún coyote o funcionario deshonesto que pedirá alguna lana por facilitar los trámites para los nuevos permisos de taxis.

Los menos beneficiados serán los nuevos concesionarios, se infiere que la mayoría de ellos, si no es que todos, serán ya taxistas que manejan carros que no son suyos y por fin tendrán su propio permiso y aunque lo que produzca en dinero el nuevo carro será casi todo para ellos y no para sus patrones, la demanda por los coches de alquiler disminuirá al aumentar la oferta.

¿Y a cambio de eso qué tendremos todos los demás habitantes que ni participamos en el negocio de los taxis y ni somos usuarios recurrentes de ellos? Pues más congestión vehicular en las calles, menos espacios de estacionamiento, más tiempo perdido, más contaminación, estrés, nervios, corajes, más contendientes en la jungla de concreto y asfalto.

Para los ciudadanos de a pie o que andamos en un modesto auto por las atiborradas calles de Tepa, sobre todo las del centro, aumentará el martirio con más carros amarillos, que se paran donde su conductor se le pegue le gana con el pretexto de dejar o subir pasajeros y que el resto de automovilistas se jodan; conductores que de repente circulan en reversa sin importarles si hay un vehículo atrás, estacionados en lugar prohibido y todo eso con la complacencia de los agentes de tránsito.

“Pero es que hay pocos taxis en Tepa”. Hay pocos porque se necesitan pocos, mucha gente tiene su carro y no necesita taxi o sí necesita pero no tiene dinero para pagar uno y prefiere irse en camión o caminando o simplemente porque la ciudad todavía es más fácil de recorrerla caminando que en algún vehículo dependiendo de la distancia y la ubicación a la que se quiere llegar.

En las escasas ocasiones en que esto escribe ha visto que los taxis son insuficientes son los fines de semana, cuando la gente viene a divertirse al centro, es de noche y desea regresar a su casa, cuando cae un repentino aguacero que toma a la gente desprevenida y no desea mojarse para llegar a su destino o en época de las fiesta de abril.

El resto del año se puede ver por lo menos unos 4 o 5 carros amarillos en cualquier sitio de taxis, esperando sus conductores a que le llegue un cliente. ¿Vale la pena generar más caos vehicular por algo que va a sobrar y ser inútil durante la mayor parte del año? ¿Se unirá Tepa a la maña de otras ciudades donde la autoridad concede permisos de taxi a diestra y siniestra sólo para dar gusto a algunos y llenarse los bolsillos otros?

Y de los camiones urbanos, donde muy apenas se mete el sol y ya no hay servicio de transporte público hacia algunas colonias, pues el concesionario no va a poner más autobuses ni gente manejándolos para corridas que sólo le representarán gastos…

Ahí, o se obliga al concesionario a poner más corridas aunque no sean negocio o el gobierno retoma lo que alguna vez fue su tarea: dar a la población transporte público eficiente y accesible y no concesionarlo a particulares.

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