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Tres errores

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Traen mala racha el PRI y Enrique Peña Nieto, sobre todo el partido y ya van tres donde no dan una y el tiro les sale por la culata.

Primero fue la propuesta del matrimonio igualitario, donde de repente a todo mundo le salió lo conservador y buenas costumbres. No era de extrañarse que algunos sectores de la Iglesia y organizaciones de derecha se opusieran a la iniciativa, pero que varios de izquierda y gente que siempre le lleva la contra al gobierno en turno también se hayan encendido y vociferado en contra de que las personas del mismo sexo se puedan casar entre sí, pues resultó extraño.

Ahí quedó de manifiesto que, ciertos sectores de la izquierda mexicana, los chairos y en general la gente que siempre ve mal todo lo que hace cualquier gobierno, tuvo poca o nula inteligencia para apoyar algo que siempre han querido que ocurra aunque no lo hayan dicho públicamente…

Todo porque el que lo propuso es del PRI, un partido al que supuestamente le llevan la contra en todo sin importar qué. En caso de que no prospere lo del matrimonio gay, esos radicales y dizque pensadores de izquierda se habrán de decir que ya estará en el poder alguien de sus simpatías y entonces sí, que proponga dichas uniones y la iniciativa quedará como un logro del progresismo mexicano.

Pero, si no se llega a aprobar tal como lo desean algunos, lo más probable es que ningún presidente futuro se atreva a volverlo a proponer, por muy de mente abierta, liberal y progresista que sea, no se atrevería a cargar con tal descontento popular. Pero allá ellos; quizás desde un principio así fue pensado por el gobierno federal actual: “proponemos, se enojan, nos batean la iniciativa y quedamos como los que quisimos pero no nos dejaron y listo”.

Sin embargo y como quiera que haya sido, hubo desgaste para el priismo y su presidente y como quiera se les voltearon por ahí algunos electores en las pasadas elecciones a causa de pretender que los gay puedan casarse.

Lo segundo fue la poca imaginación de Manlio Fabio Beltrones y la dirigencia nacional del PRI: creer que retendrían la mayoría de las gubernaturas y recuperar algunas más; subestimaron el descontento de la gente de los lugares donde la corrupción o el crimen organizado tienen asolada a la gente, no vieron más allá, hicieron mal la lectura y no calcularon bien y ahí está el resultado, perdieron varios estados y ni pintaron en la Ciudad de México.

El tercer strike tricolor es la famosa ley 3 de 3, que la echaron abajo irracionalmente.

Posiblemente la fallida ley no hubiera servido de nada si se aprobaba; tal vez, como se infiere, los priistas no quisieron someterse a los grandes empresarios del país que fueron los que impulsaron la iniciativa y prefirieron batearla y de nuevo, no previeron o no imaginaron el ruido que generarían, malo para ellos.

Qué más hubiera dado darles gusto a unos y otros con esa ley, pero los priistas se pusieron en el mismo plan que los chairos y los de la izquierda “moderna y pensante” con lo del matrimonio gay: No apoyamos porque estamos solamente para aprobar lo que nosotros digamos y no lo que digan los demás”.

Pero ahí está, fueron tres errores al hilo, que costarán mucho si se quiere enderezar al PRI de aquí a 2018. En una columna anterior se había escrito que lo peor para Peña Nieto ya había pasado y las reformas más difíciles a tirones y empujones ya estaban avanzando, que el resto sería solo cuestión de armonizar y que solamente una catástrofe pondría al partido en verdadero peligro de perder la presidencia en 2018.

Pues parece que sí puede venir la catástrofe.


Extraña que políticos tan experimentados y con colmillo como Beltrones hayan permitido tales pifias que están restando popularidad al partido, lo que podría ser sospechoso, o se pasaron de pendejos o de listos los dirigentes, quizás nada ha sido casual y las derrotas y metidas de pata tienen alguna dedicatoria al presidente de la república.

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