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Negligentes e Ineptos

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Las rutas carreteras en torno a Tepatitlán son un fiasco. El esquema operativo es absurdo y es un tema más de esos imposibles de resolver, porque a quien le corresponde no lo hace y a quien pudiera involucrarse, no le interesa, no es de su incumbencia o, de plano, no le da votos.

Además de los baches típicos a los que te enfrentas en la Zona Metropolitana de Guadalajara o en cualquier pueblo de Los Altos, los pobladores deben padecer las condiciones abusivas de las autopistas de cuota o los peligrosos entornos de las rutas libres.

Para poner un ejemplo, baste con lo que pasa cuando queremos ir a Guadalajara:

Si opta por la libre, aguántese y atrévase a ir detrás de un tráiler que lleva sobrepeso, doble remolque o gallinas y puercos arrojando estiércol a diestra y siniestra por los cuatro costados del auto.

Si decide ir por la autopista, póngale dinero y mucha paciencia. Si se equivocó o hay accidente, aviéntese la ruta completa, no hay retornos. Siempre está en reparación y, en tiempos de lluvias, cáigase en los cientos de baches que usted va descubriendo en la ruta, de ida y de vuelta.

Y qué decir en la ruta entre Zapotlanejo y Guadalajara.

Si opta por la libre, aguántese con los topes, los borrachos y, también, con las camiones de carga y sus buenos modales.

Si prefiere la autopista, saque la cartera y aguántese también cuando se tope con un camión de carga con sobrepeso rebasando a otro tráiler de doble remolque…

El colmo es cuando ocurren accidentes –que es muy frecuente- en cualquiera de las rutas.

Por las rutas libres, hay, a veces, espacios por debajo de la carpeta asfáltica para sortear el percance y seguir, aunque lentos, el trayecto. O está la opción de la autopista.

Pero el mayor de los absurdos es, cuando después de pagar el peaje, te topas con un accidente. La empresa concesionaria sólo cobra, lo demás no es su problema. El dueño no tiene plan de contingencias. No tiene rutas alternas, ni la decencia de devolver cuotas por las tardanzas.

No hay que ir a Oaxaca o Guerrero para tardar cinco horas en cruzar a la Zona Metropolitana. Basta con subirte a la autopista, que haya un percance y… a chingarse, porque no hay vuelta atrás. No hay para dónde hacerse, ni cómo mover el muro divisorio, ni cómo bajar de la carpeta asfáltica, ni cómo tomar la ruta libre. No hay modo pues. Pagas y te aguantas. Si llevas prisa, te esperas. Si llegas tarde al trabajo, puedes perderlo, si llevas mercancía, arriésgala, si vas a la escuela, pierdes clases. No hay quién te resarza el daño.

El problema se agudiza porque hay indolencia de los políticos. Si ellos usan la ruta y no llegan a la cita, se cancela, se pospone. Ellos nunca quedan mal; si es un ciudadano el que no llega, es un maleducado y un irresponsable.

No hay políticos –no los veo- comprometidos con esa causa de la movilidad apropiada por la ruta entre Tepatitlán y Guadalajara. A nadie le importa y nadie mete las manos.

El gobierno no amplía la ruta libre porque dicen –pretextan- que no hay dinero. El concesionario no le pone un centavo a la prevención a la atención de víctimas, traslada la responsabilidad a “Papá Protección Civil” o a “Mamá Cruz Roja”, lo suyo, lo suyo, es cobrar peaje, hacer negocio, lo demás, es problema del conductor, “para qué se meten al camino”. Y no hay alcaldes, ni diputados, ni gobernador y mucho menos gobierno federal que resuelva estos temas.

 No hay marchas, pues. Y si no hay plantones, no hay conflictos…

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1 comentarios

  1. Si no hay dinero para ampliar toda la carretera libre, pudieran hacer tramos de doble carril en subidas, o en curvas en lugares estratégicos, con eso solucionarían parcialmente las largas filas que se hacen atrás de camiones de carga ......o no lo creen Así .?

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