Últimas Noticias:
Loading...
,

Regalemos algo más

Share on Google Plus


Por el padre Miguel Ángel
padre.miguel.angel@hotmail.com

Una señora, que siempre daba una limosna a un mendigo, que estaba pidiendo a la puerta de la Iglesia, se llevó aquel día la mano a la cartera, y cayó en la cuenta de que había dejado en su casa su monedero. Él mantenía su mano extendida hacia ella. Con tacto y rapidez ella le dijo: ¨Hoy no tengo nada que darte pero al menos puedo estrecharte la mano¨. Y así lo hizo, con sincera naturalidad de sentimiento. Y él no se dejó ganar en cortesía, aceptó el apretón de manos y dijo: ¨Hoy usted me ha dado más que todos los otros días¨. 

Además de las siete obras de misericordia corporales el catecismo nos sugiere también otras siete obras de misericordia espiritual: Aconsejar a los dudosos; corregir a los extraviados; consolar a los afligidos; enseñar a los ignorantes; acompañar a los que están solos; soportar las personas molestas: Y rezar por los vivos y difuntos. 

Lo que cuesta, mucho más que una simple limosna, es preocuparse por el necesitado, darles tiempo, consuelo y compañía, amarlos. Ella hizo lo que pudo con todo su corazón y el mendigo entendió y apreció su gesto de bondad. Vivamos esa dimensión desconocida, que en lenguaje teológico se llama la gracia; vivamos la alegría de dejarnos sorprender por Dios y de darle sorpresas a nuestros hermanos. Vivamos la alegría de ese abrazo inesperado, de ese perdón que llega sin que nadie lo hubiera aguardado. Vivamos el gozo de la gracia, el gozo de recibir y de dar amor.


A veces pensamos que lo más importante es dar cosas, pero hoy nos debemos convencer que brindar atención, amor y cariño es importantísimo de tal manera que podremos lograr que los demás lleguen a decir como el mendigo de esta historia “hoy me has dado más que otros días, porque no solo me has dado cosas, sino que me regalas tu tiempo y tu persona”, seamos generosos.

You Might Also Like

0 comentarios