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¿Por qué hasta ahora?

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Lamentable que un tema popular y que interesa a la mayoría de los mexicanos como los Juegos Olímpicos, sea manchado por intereses políticos y los que dicen estar indignados por la pobre actuación de los atletas y las autoridades y federaciones que no los apoyaron lo suficiente, estén solevante llevando agua a su molino, tirarle al gobierno y al poder en general tan solo para sus mezquinos y oscuros intereses.

El pleito entre el gobierno federal, a través de la Comisión Nacional del Deporte, que es dirigida por Alfredo Castillo y las federaciones deportivas y el Comité Olímpico Mexicano, no es nuevo, pero hizo crisis ahora con los juegos de Río de Janeiro, donde las consecuencias de esa disputa es la miserable cosecha de medallas que están teniendo los atletas mexicanos.

¿Alguien hizo eco de ese pleito de un año para acá que fue cuando entró Castillo a la Conade? No. Solamente algunos medios tomaron nota del problema, lo analizaron y vislumbraron lo que está sucediendo ahora.

¿Entonces por qué tanta indignación y molestia ahora y no desde 2015? Ahora es palpable el problema con la crisis y la falta de medallas y los que más han alzado la voz por esto no es gente que esté relacionada con el mundo deportivo, sino aquella que todo le sirve de bandera política, que por sistema ataca al gobierno y al poder en turno en favor de otros personajes que esperan ansiosos el 2018 para ver si esta vez si pueden ascender al trono para hacer lo que hacen las autoridades actuales: simplemente tener poder, enriquecerse del mismo, favorecer familiares y amigos e ignorar al pueblo.

Eso nomás el meollo del asunto, claro que hay gente, la mayoría, que genuinamente se indigna por la crisis deportiva de México y que por ignorancia no estaba enterada de la misma hasta que se desató el escándalo. Gente que le molesta todo lo que huela a gobierno pero que no necesariamente anda engordándole el caldo a otros que buscan el poder.

Sin embargo lo lamentable no es esto; las autoridades, por lo menos algunas, tienen la piel gruesa y la verdad es que esto de los atletas no les baja la moral tan fácilmente cuando hay otros problemas peores a los que aún no les hallan solución como la violencia generada por el crimen organizado.

Lo lamentable es que, polarizando el asunto, señalando solamente a algunos y no a todos los que tienen parte en este desastre deportivo, no se va a solucionar nada. Es probable que el titular de la Conade sea removido pasando los juegos olímpicos o en el peor de los casos, sea cambiado en 2018 cuando entre otro gobierno federal, aunque sea del mismo partido…

Pero ¿quién cambiará a los caciques del Comité Olímpico Mexicano y las federaciones deportivas, esos que gastan para sí la poca o mucha lana que la Conade les da y que no llega a los atletas como debería? No se pueden quitar tan fácilmente, pues son organismos semi privados aunque reciban dinero público y el único que los puede remover son los organismos internacionales.

Pero nunca lo harán, como no cambian a los dirigentes del fútbol; los organismos deportivos son enormes minas de oro donde todos se protegen a todos en sus transas y admitir a alguien extraño sería arriesgar el negocio.

Solamente una autoridad judicial les puede echar mano a esos caciques, siempre y cuando les comprueben algún delito, como hizo el FBI gringo con los de la FIFA hace un año…

La otra es que los mismos atletas, sus familiares y el público en general se armen de valor para echarlos…

Pero lo segundo no sucederá, pues como siempre, nadie se da cuenta o hacen como que no ven… Hasta que los agitadores profesionales agarran los temas como suyos, pero tergiversando los hechos y destacando solo lo que les conviene, que es debilitar todo lo que sea gobierno y lo demás dejarlo como está, que políticamente les da lo mismo, aún si el país no vuelva a cosechar medallas en los próximos Juegos Olímpicos.

20 años ya

20 años se dicen fácil, pero actualmente es difícil vivirlos y más si es haciendo una destacada labor profesional en un noticiero radiofónico como el que tiene Ramón Muñoz de Loza en Radio Alteña.

Los tiempos digitales de hoy tienen en jaque a cualquier medio y en Tepa no es la excepción, quitando el Telecable, nuestro Semanario 7 días, la compañera Presencia Alteña y por supuesto el noticiero Al Aire de Ramón Muñoz, prácticamente no hay otro esfuerzo noticioso en este municipio que no haya durado siquiera diez años, menos 20 o más.

Felicidades pues a Al Aire y a los que lo hacen posible, del que puedo decir que contribuyo con una pizca de su contenido de unos dos años para acá.

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