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¿Puedo ser homofóbico?

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O sea, de que puedo, puedo; la pregunta va encaminada más bien a si tengo derecho o no a ser homofóbico. La fobia, según el diccionario, es la aversión obsesiva a alguien o a algo; es también un temor irracional compulsivo, invalidante y limitante. Y en ocasiones se refiere a que se es contrario a algún grupo social o político, por ejemplo por homofobia se expresa no sólo una aversión, sino una actitud antigay o antihomosexuales.

Por ejemplo, yo le tengo fobia a volar en avión, así que soy aerofóbico -y escribo esto en el aeropuerto de Veracruz, en la Sala B (sentado en el piso porque ya no hay ningún asiento disponible), esperando a que me llamen para abordar-, le tengo una aversión obsesiva a volar, es un temor irracional (porque no hay razón para temer, hay más accidentes en el transporte terrestre que en los aviones), pero no lo puedo evitar, cada vez que me subo a un maldito avión me da miedo. ¿Tengo derecho a sentir este miedo?

Por increíble que parezca hay quien les tiene miedo a las gallinas, lo cual se llama alektorofobia, tengo una sobrina que tiene ese problema, es inexplicable el origen pero sin duda algo le provocó algún trauma en su infancia temprana, que ahora le impide estar cerca de ellas o de los pollos, vivos por supuesto.
   
Y tal parece que esto de las fobias no es exclusivo de los seres humanos. ¿Ha notado usted cómo todos los perros le ladran a todo lo que rueda como las llantas de cualquier vehículo?, a lo que sea, un automóvil, una motocicleta, una bicicleta, un triciclo, una carretilla, a cualquier rueda que gire le ladran y parecen querer atacarla, por qué no lo sé, siempre ha sido eso un misterio para mí, parecería que les tienen una aversión obsesiva a las llantas en movimiento. A lo mejor estoy diciendo una barbaridad, no sería raro, y esto de las fobias y las obsesiones es propio sólo de los humanos, pero hasta ahora nadie me ha podido explicar por qué les ladran y quieren atacar, morder, los perros a las ruedas de cualquier vehículo en movimiento.
   
(Se menea muy feo el avión, debe haber alguna turbulencia)
   
La aversión a las alturas es muy común y se llama acrofobia, a los lugares cerrados también y es la claustrofobia; mucha gente no soporta estar en medio de una multitud (agorafobia), se “engenta”; y el temor casi instintivo a las víboras es general (sin excepción no hay regla), en cuanto ve uno a una serpiente, libre, en el campo, se siente algo raro que sube por el cuerpo, desde el estómago hasta el cuello y que llega a la cabeza, no sé si eso es la adrenalina, algo que te pone tenso, en guardia ante un peligro. Y muchas serpientes no hacen nada, dicen que ninguna hace nada si no es molestada, y de las que sí lo son aunque sea involuntariamente por parte del humano al que muerden, muchas no son venenosas, no pasa nada, sin embargo se siente algo feo nomás al mirarlas y automáticamente les saca uno la vuelta, eso se llama ofidiofobia y repito casi todo mundo la tiene. Muchas mujeres especialmente, aunque también algunos hombres, gritan y hacen una alharaca al ver a un ratón, hay quienes hasta se suben a una silla o más alto donde no puedan ser alcanzados o alcanzadas, ¿qué les puede hacer un insignificante y miserable ratón?, nada, pero la musofobia es muy común, es un temor irracional, compulsivo, invalidante y limitante.
   
¿Tiene derecho cada quién a tener sus propias fobias?, yo tengo varias y todas las personas que conozco tienen alguna, o varias también, empezando por mi familia, la que no le tiene miedo a las alturas (acrofobia) les tiene aversión a los payasos (coulrofobia); bueno, hay quien siente eso hacia los enanos (lollypopguildophobia), ¿qué culpa tienen los chaparritos de no haber crecido como la mayoría de los humanos? Las fobias no son cuestión de culpas, simplemente se tienen y ya. Y en cuanto a la homofobia, tampoco significa que los homosexuales deban de tener alguna culpa para que sienta yo un rechazo, así como ellos sienten heterofobia, la aversión a las personas que nos gusta el sexo opuesto.
   
En lo que se refiere a la orientación sexual, porque dicen que no es preferencia sino orientación, la humanidad está dividida básicamente en dos grupos, los heterosexuales que son una mayoría silenciosa (silenciosa hasta hace unos días porque el otro grupo los provocó y salieron a las calles a hacer su relajo también) y los homosexuales, una minoría estridente e intolerante que no soporta la crítica y que se vuelve incluso discriminadora si la ocasión lo amerita, en días pasados dirigentes de la comunidad gay señalaron a varios dignatarios de la Iglesia Católica de ser homosexuales de closet, comportándose así exactamente igual que los homofóbicos activistas, que los señalan a ellos por ser homosexuales.
   
Ése es el ataque más socorrido, usual, acostumbrado, que lanzan los homosexuales en contra de quien consideran homofóbico: “es un homosexual de clóset, reprimido, que no se atreve a manifestar lo que siente”. A mí me lo han dicho muchas veces, en alguna ocasión lo dijo un exalcalde joto, que no sabía si me habían corrido de Veracruz por ratero o por joto, nunca le he robado nada ni traté jamás de enamorarlo, Dios me libre, pero es la ofensa favorita de los homosexuales. Y hasta en plan de broma se utiliza este supuesto argumento contra la homofobia, quien la siente es porque es homosexual reprimido. Llegué ayer a la oficina del 7 días para terminar de redactar este comentario, y le platiqué a mi compañero y amigo Tabasco que a mi hija Gabriela le molesta mi homofobia, “es porque llevas un joto dentro” me dijo de inmediato. Dejé pasar unos minutos y le pregunté: Oye Tabasco, ¿tú sientes aversión por las víboras?, y franco y claridoso como es me contestó de inmediato que sí. ¿Entonces, llevas una masacuata dentro? (la masacuata es una serpiente de gran tamaño, aunque inofensiva, más conocida como la boa); y Gabriela -agregué- debe llevar un ratón dentro, según tu teoría, si yo soy homofófico porque llevo un joto dentro, cada quien debe llevar dentro el animal por el que siente aversión o rechazo.

Todo esto por el gran debate nacional que hay en torno a las bodas gay, a la adopción de niños por parte de parejas homosexuales, y más recientemente porque se incluya o no en los libros de texto una educación con perspectiva de género, es decir, porque no se ignore a los homosexuales, que no se diga que sólo hay hombre y mujer, sino además lesbianas, gays, bisexuales, travestis, transgéneros, transexuales y todos los trans que se les pueda ocurrir en el futuro cercano, y que todos son normales. Mi hija me dice que ya le hartó este tema, pero evadiéndolo no va a desaparecer, quienes tienen la televisión o el radio a su alcance exponen ahí sus opiniones, y si yo sólo puedo escribir lo hago, tengo derecho, y con sus excepciones la mayoría discute el tema en las redes sociales. ¿Tienen derecho a casarse o no?, ¿tienen derecho a adoptar niños sí o no?, se les debe enseñar a los niños en las escuelas primarias que la homosexualidad es algo normal y natural, sí o no? Mi opinión es que tienen derecho a ser felices, si se quieren casar que lo hagan, hasta ahí. Y creo también que tengo derecho a ser homofóbico, como el hexakosioihexekontahexafóbico tiene derecho a sentir aversión por el número 666.

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