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Nuevo vecino

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Donald Trump ganó y será el nuevo presidente de Estados Unidos, pese a que muchos no querían que ganara, entre ellos una inmensa mayoría de mexicanos, pero como no pueden votar, de nada sirvió lo que quisiera u opinaran.

Inexplicable que esa inmensa mayoría se haya pronunciado por Hillary Clinton y hasta el senil Vicente Fernández haya dos veces hecho el ridículo dedicándole canciones (más bien cantándole porque Chente no compone).

Ninguna muestra de aprecio dio Hillary a México durante su campaña, ni siquiera se dignó de venir a México cuando fue invitada, sin embargo era aclamada por millones de compatriotas, que si hubieran podido hubieran votado por ella, pero dicen que el “hubiera no existe”.

Ni modo, a ver cómo nos va con el loco y racista de Trump, pero, la verdad no creo que nos vaya mejor o peor de como nos ha ido ya con otros presidentes gringos. A Estados Unidos nunca le ha convenido pelearse con México, al contrario le beneficia estar en paz con nosotros, pues nuestra tierra les sirve para muchas cosas a los gringos: lugar de recreo, patio trasero, fuente de mano de obra barata y hasta filtro y barrera para grupos terroristas y todos aquellos que se dicen enemigos de Estados Unidos. ¿Sabrá todo eso Trump? Por supuesto.

Preguntamos en 7 días en nuestro sondeo semanal si creen que Trump cumpla con todas sus amenazas hacia los mexicanos, la gran mayoría no cree que haga el muro, aunque piensa que hará corredero de mojados.

Es lo que seguramente pasará con el nuevo presidente gringo, eso y algunas medidas económicas nuevas entre ambos países y que a lo mejor nos afectarán de una u otra manera, pero nada catastrófico.

Luego además, Peña Nieto y el que le suceda en 2018, tendrán que mostrarse flojitos y cooperando con la autoridad gringa, como siempre ha sucedido, porque en eso también tiene razón el gringo: México no querría pelearse con Estados Unidos nunca porque ya sabe cómo le va.

Pero también Estados Unidos sabría cómo le iría si se pelea con su vecino de abajo, el conflicto iría acabando con parte de la grandeza yanqui y nadie quiere un Estados Unidos débil.

Ya anteriormente una recesión gringa ocurrida hace unos ocho años hizo que varios paisanos se regresaran a México porque ya no había en qué trabajar allá, aunque luego varios de ellos volvieron a emigrar; es previsible que nuevamente varios mexicanos sean expulsados del norte en los próximos meses, aunque luego intenten irse de nuevo para allá.

Y no pasó nada cuando se regresaron los paisanos, tampoco pasará nada ahora.

Los principales problemas de México no dependen directamente de Estados Unidos y su gobierno. La narcoviolencia y la corrupción nos tiene y nos tendrá ocupados por varios años más en tanto no sepamos ni siquiera cómo combatirlas, ya no se diga erradicarlas o al menos disminuirlas.

Ciertamente Trump y su gobierno, si quisieran nos echarían la mano no mandando armas y dinero a nuestro Ejército o capacitando a los soldados mexicanos, sino haciendo verdaderas políticas para que combatan eficazmente el tráfico y distribución de droga dentro de Estados Unidos y la prácticamente libre venta de armas.

El día en que Estados Unidos deje de comprar droga a México y facilitarnos armas, el narcotráfico en México ya no tendrá tanto temible poder de exterminar y eliminar familias y pueblos enteros y la violencia que sea capaz de generar podrá ser más fácil de controlar por las autoridades mexicanas.

Y en cuanto a la corrupción el único remedio es una verdadera democracia, no una simulada como la que actualmente tenemos; creemos que con cambiar de partido ya nos irá mejor, pero luego vemos que siguen estando las mismas caras o gran parte de ellas; como el cacique y revoltoso de los 80 que estaba en el PRI, ahora quiere gobernarnos con Morena; cómo la esposa del hombre que ideó la guerra contra el narco ahora es ella la que quiere estar en el poder para aplicar la misma receta que su marido.

Y lo mismo pasa a nivel local.

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