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Serán deportados

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La noche de este jueves, el noticiero de Televisa que conduce Denise Maerker en lugar de Joaquín López Dóriga -quien me parece que aún no asimila que le hayan quitado la titularidad del mismo-, comenzó con la noticia de que Donald Trump está presumiendo que la Ford va a instalar en Estados Unidos una fábrica de automóviles que pensaba montar en México. Lo presume como un triunfo de su antimexicanismo, de su racismo, y como una derrota para nuestro país. La segunda nota en importancia fue acerca del temor que sienten quienes están seguros de que serán deportados.
   Entre ellos no sé si muchos o pocos alteños, pero de que regresará gente de Estados Unidos a esta región yo también estoy seguro.
   También presentó la conductora del programa dos visiones diferentes respecto a si Trump va a cumplir o no sus amenazas: López Obrador salió diciendo que son dos cosas muy diferentes ser candidato en campaña y ser presidente de una nación, que Él ha seguido muy de cerca la actitud del presidente electo de Estados Unidos, y que está seguro de que no hará lo que dijo siendo candidato, en pocas palabras que ya es otro. La otra visión fue la del jefe de gobierno de la Ciudad de México, Miguel Angel Mancera, tirando un rollo campañero y demagógico asegurando que “protegeremos y defenderemos a nuestros paisanos” de las amenazas de Trump. Ajá... Si no puede proteger a sus gobernados en la capital del país, mucho va a hacer por los mexicanos en Estados Unidos… Pinche mamón.
   Media hora antes del noticiero había leído yo en El Universal un artículo de opinión del analista Alfonso Zárate, que tituló “Donald Trump, el efímero (ejercicio de política ficción)”, que al escuchar después a AMLO y a MAM me pareció que era el más cuerdo, si no el más acertado, sí por lo menos el más centrado, pues su opinión se colocaba en un punto equidistante de las de los demagogos mencionados, uno de éstos, el viejito mesías tropical diciendo que como presidente de Estados Unidos Trump sería otro, inofensivo; y el otro prometiendo defender y proteger a nuestros paisanos. Políticos ambos, la demagogia y el pendejismo se les da sin mucha dificultad.
   Don Alfonso Zárate, presidente de Grupo Consultor Interdisciplinario, dice básicamente que la fachada grosera y prepotente de Donald Trump expresa su esencia, es lo que parece, y que esto lo convierte, desde ya, en un peligro para los demás, para México y para el mundo, pero también para sí mismo. Trump no se disfrazó de otro para alcanzar la candidatura y luego la Presidencia (como sí lo hizo en cambio Luis Echeverría en México, por ejemplo), como candidato fue el mismo xenófobo y misógino que ha sido toda su vida. Por eso cree Zárate que una vez en la Presidencia, lejos de serenarse se acentuarán sus rasgos enfermizos, y que no es difícil imaginar las reacciones de un megalómano prepotente e ignorante, con el más grande poder del planeta.
   Agrega que entre los primeros en confrontarlo estarían quienes votaron por él confiando en que cumpliría sus promesas de “volver a hacer a América grande” y de regresar los empleos perdidos, se lo exigirán y no estarán dispuestos a esperar indefinidamente. Y por otra parte su nula experiencia en la administración pública y su manejo del gobierno, impredecible y caprichudo, llevará a desarreglos muy severos que afectarán la economía norteamericana y, al menos en parte, la del resto del mundo. “Pero la más vigorosa oposición a su gobierno –dice- vendrá de las élites políticas que, como el ex presidente George W. Bush, advierten que no se puede gobernar con enojos”.
   Pronostica el analista que los moditos de Trump -la insolencia y la grosería- van a generar repudio en la misma clase gobernante y en los medios. Y algunos grupos de poder en Estados Unidos llegarán a la conclusión de que tienen que pararlo, que no pueden esperar a que concluya su mandato de cuatro años (de ahí lo de “ejercicio de política ficción” que le agregó al título de su columna: Donald, el efímero). Son varios los expedientes judiciales abiertos que pueden ponerle en serios apuros, dice Zárate ya casi al terminar y agrega:
   “Por todo esto y más, Trump puede ser un presidente efímero. La duda es ¿cómo querrán detenerlo? ¿Como pararon a John F. Kennedy?, ¿Como sacaron a Nixon e intentaron descarrilar a Bill Clinton? ¿A través de un juicio político, de una enfermedad, o de un atentado?”

   En resumen, este analista cree que Donald Trump intentará cumplir todas sus amenazas, la primera deportar a millones de indocumentados, por lo menos a tres millones de mexicanos. ¿Y quién en esta región de Los Altos de Jalisco no tiene algún pariente, amigo o conocido que vive como ilegal en Estados Unidos?
   Ciertamente no serán deportados todos, pero la amenaza preocupa a todos y no sabemos a cuántos ni a quiénes les tocará regresar a su lugar de origen, situación que tal vez nunca imaginaron quienes llevan años viviendo en el país del norte donde ya se creían a salvo.
   Ahora bien, ¿tiene derecho el gobierno de Estados Unidos, sea quien sea el presidente, a expulsar a quienes no se encuentran en ese país de manera legal? Claro que lo tiene, como lo tiene también el gobierno de México a expulsar de su territorio a los centroamericanos que intercepta en su paso hacia la Unión Americana, y a cada rato lo hace. Nuestro gobierno no trata mejor a los hondureños y salvadoreños que captura -“rescata” le llaman- en nuestro país, que como trata el gobierno norteamericano a los mexicanos que detiene y deporta. Cada país está en su derecho de hacer respetar sus leyes.
   Y finalmente, en el mismo noticiero de Televisa se presentó a un grupo de dreamers o soñadores, que nacieron en México pero crecieron en Estados Unidos, que estudian en una universidad de Washington y que forman parte de un mariachi, cantaban: “Mi México querido, que linda es mi bandera, si alguno la mancilla le parto el corazón”. Cámbiele usted un poquito a la letra de esta canción: “Mi Honduras querido…” o “Mi Nicaragua querida…” e imagine que se la escucha aquí a un grupo de hondureños ilegales, o de salvadoreños… ¿Qué opinaría usted? Pues que vayan al carajo, si tanto quieren a su país qué hacen aquí…

   Preparémonos pues para recibir de regreso a no pocos de nuestros paisanos.

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