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A ajustarse el cinturón

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Vaya para Ustedes el saludo semanal de costumbre.

Creo que para nadie debe ser un secreto que los recortes presupuestales que hizo Videgaray cuando era el Secretario de Hacienda, que le heredó la silla a José Antonio Meade, son de tal magnitud importantes y trascendentales, que no habrá otro remedio que estar a la expectativa en los negocios y en todos los ámbitos de la actividad económica de este país.

Nosotros como simples mortales, deberemos estar aferrados a nuestro trabajo, a nuestra actividad en el ramo que sea y eficientar nuestros ingresos para gastar con mucha precaución si no queremos enfrentar con más problemas el cercano 2017.

Una de las cosas que deberíamos hacer, ya desde hace mucho tiempo, por beneficio personal y de la economía del país, es evitar hacer compras en dólares o endeudarse en esta moneda. Preferir la compra o adquisición de productos manufacturados en nuestro país por encima de lo que nos llega del extranjero.

Otra situación, es que nosotros mismos nos metimos o fuimos inducidos a hacerlo, en un consumismo que nos asfixia por nuestro propio gusto. Compramos cosas por moda, por lujo, por no quedarnos atrás de lo que adquirió el vecino o amigo y para quedar bien, sin ponernos a pensar que se puede vivir modestamente sin ningún problema y sin endeudarse.

Los gastos superfluos es algo que nos puede perjudicar mucho. Bueno sería efectuar un ejercicio con nosotros mismos, en nuestro entorno familiar y observar cuánto de lo que tenemos y consumimos era realmente necesario. Podría sorprendernos el resultado si es que somos francos y sinceros con nosotros mismos.

Las tarjetas de crédito que tan “generosamente” ofrecen las instituciones bancarias, es dinero en plástico que solamente deberíamos utilizar en situaciones de verdadera emergencia, porque los intereses que se cobran son altísimos y en un descuido las sumas crecen y las deudas se tornan impagables literalmente.

La sana costumbre del ahorro, es algo que no solo debemos practicar, sino también inculcárselas a nuestros hijos o familiares cercanos en los que podamos influir, pues los tiempos que se avecinan son tan inciertos y difíciles que ni siquiera los expertos en economía se atreven, por lo menos públicamente, a hacer afirmaciones respecto a cómo marcharan las cosas para el año próximo. Menos aun cuando se tiene ya electo al Presidente de nuestro Pais vecino  los Estados Unidos que es la Nación más poderosa del orbe y con un Primer Mandatario impredecible, que actúa con el hígado, irascible, contradictorio y totalmente carente de experiencia en asuntos de gobernar, lo que lo hace más peligroso.
Aparte, ya nos ha anticipado reacciones muy duras en contra de México en renglones como el tratado de libre comercio que quiere eliminar o por lo menos modificar y no precisamente a nuestro favor y la amenaza de expulsión de millones de mexicanos que se encuentran ilegalmente en ése  país y construir un muro que haga casi impenetrable la frontera de costa a costa.

Cuando el panorama se ve así de difícil, lo mejor es serenarse y planear qué es lo que tendremos que hacer para adaptarnos  a una nueva realidad de relación con el Pais vecino que es cliente de nuestros productos en un 80% de lo que México vende al extranjero.

Habrá que ir poniendo los ojos en otras caras seguramente. Pero a nivel personal, más vale pensarlo dos veces antes de no ahorrar y despilfarrar lo poco o mucho que tengamos. Deberá ser uno de nuestros propósitos ahora en el fin de año… Más nos vale.


Nos leeremos en la próxima entrega.

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