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Es tiempo de protestar (2)

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• Un paro nacional del transporte, efectivo

• Ni un centavo al gobierno, lo doblaría

   No sé si para cuando se publique esto, viernes o sábado (6 o 7 de enero) ya nos venció Enrique Peña Nieto con su explicación (la noche del jueves 5) del por qué del aumento a los precios de la gasolina, junto con las amenazas de la SCT contra los camioneros y las de algunos gobernadores contra los taxistas, de quitarles la concesión y hasta de meterlos a la cárcel si siguen protestando, pero igual será de alguna utilidad recordar antecedentes de cómo se puede doblar a un gobierno.

   Dijimos en la entrega anterior, titulada “Es tiempo de protestar”, que impidiéndole al gobierno recaudar más dinero para que se lo roben los funcionarios ladrones, se podría lograr que se diera marcha atrás al gasolinazo. Hay varias formas de hacerlo, la más efectiva es dejar de pagar impuestos, aunque en esto tendrían que participar la mayoría de los contribuyentes, porque si lo hacen sólo unos cuantos tarde o temprano se los van a abrochar con actualización y recargos incluidos. Otra es tomando las oficinas del SAT en todo el país para que no puedan laborar los burócratas encargados de cobrarnos los impuestos y de canalizar la lana hacia las cuentas de los ladrones, básicamente del Ejecutivo y el Legislativo, aunque algunos magistrados y jueces no cantan mal las rancheras. Y la más sencilla, impidiéndoles cobrar en las casetas de cobro de las autopistas, cosa que ya empezaron a hacer muchos ciudadanos inconformes, me dio gusto que ocurriera en toda la región de Los Altos de Jalisco el jueves, ojalá que no se rajen.

   Hoy le quiero platicar de un antecedente, de un paro general que comenzó como un paro camionero y que hizo caer al primer gobierno socialista en América (elegido democráticamente) en Chile, hace 44 años. Encontré dos versiones, una de izquierda y la otra de derecha (entre muchas otras), la segunda en una revista (en la web por supuesto) que se llama “Cuidado por quien votas” en su edición del 4 de junio de 2008, y la primera en otra publicación que se llama “El Periodista”, en su número 37 del 8 de junio de 2003.

   La de Cuidado por quien votas lleva por título EL PARO DE OCTUBRE DE 1972: UNA LECCION HISTORICA DE LA CLASE MEDIA, y recuerda que “Entre el 9 de octubre y el 5 de noviembre de 1972, se llevó a cabo en Chile el paro nacional más extenso y masivo del que la historia nacional tenga memoria, dirigido en defensa de la libertad y en contra de las medidas estatistas y los atropellos inconstitucionales que a la sazón realizaba reiteradamente el gobierno de (Salvador) Allende y de la Unidad Popular”.

   “Dado que pese a su importancia histórica su recuerdo apenas se conserva… en este post recordaremos ese hito histórico durante el cual la Clase Media tomó las riendas del protagonismo y del destino de su país, demostrando su fuerza decisiva y poderosa que siempre había tenido como eje histórico y motor de nuestra nación”.

   “Todo se inició como una simple bola de nieve, a la cual se fue sumando más y más nieve hasta transformarse en una avalancha incontenible. El lunes 9 de octubre se inició como un paro gremial indefinido, restringido a la Confederación de Dueños de Camiones, los transportistas, entre las provincias de O´Higgins y Malleco. El paro estaba dirigido en especial en contra de un proyecto que consistía en crear una empresa estatal que concentrara todo el transporte terrestre, marítimo y aéreo de aquélla austral región. Se estimaba que dicho plan constituía, en realidad, un plan para liquidar progresivamente a todos los medios de transporte de la iniciativa privada".

   “Pese a que el presidente de la Confederación, León Vilarín, había comprometido en el paro sólo a unos 12,000 transportistas, al día siguiente, tras ordenar el gobierno de Allende la detención de Vilarín y de otros 3 dirigentes gremiales del transporte por la supuesta infracción a la Ley de Seguridad Interior del Estado, se sumaron otros 40 mil transportistas y 56,000 vehículos al movimiento inicial como rechazo a esta última medida”.

   Hasta ahí una pequeña parte del post con orientación derechista, en el que destaca que si el gobierno ordena la detención de algunos líderes, lo único que consigue es hacer que crezcan la inconformidad y el movimiento, así que no hay que tenerle miedo a las amenazas del gobierno de Peña Nieto.

   El Periodista, por su parte, tituló su artículo-reseña de lo ocurrido “Huelga de camioneros 1972 y 1973. El paro que coronó el fin, o la rebelión de los patrones”. (Por Susana Rojas). Y dice: “Cuando a principios de octubre de 1972, el gremio chileno de camioneros decidió paralizar sus funciones de norte a sur, tenía pleno conocimiento del quiebre que produciría en el gobierno de Allende. Fortalecidos con casi dos millones de dólares de la CIA, la asociación de transportistas y otros comenzaron el inicio del fin”.

   “Para 1973 el gobierno de Allende se encontraba desgastado y difícilmente podría resistir otro paro como el de octubre del 72. La campaña de desprestigio, ejecutada y financiada entre la CIA -la versión de la izquierda- y los medios de comunicación nacionales, ya había surtido efecto. La sublevación y la agitación social ya eran un oficio. El libro "Chile, la verdad histórica", de Manuel Fuentes Wendling, afirma: "El nuevo paro sorprendió otra vez al gobierno. Las autoridades sostuvieron que los dirigentes de la Confederación de Transporte Terrestre tenían todo dispuesto para detener las actividades. A lo que ellos replicaron: No estamos en presencia de un paro ni de una huelga, sino tan sólo de la legítima suspensión de actividades acordada por particulares dueños de un camión, quienes al no recibir de parte del gobierno los elementos mínimos que se acordaron para ejecutar el servicio del transporte de carga, han acordado libremente suspender en forma indefinida sus labores habituales, hasta que no se les cumpla lo acordado'".

   Lo mismo podrían argumentar los transportistas mexicanos ahora, están en todo su derecho de suspender sus actividades si el gobierno insensible no atiende sus demandas.

   “El representante de la época, Juan Jara aseguró a la revista Ercilla que: "nunca existió nada preparado por la directiva antes de la orden de paro, cada dueño de camión y sindicato buscó la mejor forma para proteger sus vehículos. Unos prefirieron juntarlos en parques especiales. Otros, que son la mayoría, quisieron ocultarlos individualmente. Sin embargo, esta paralización sólo estaba cimentando el camino hacia el final”.

   “El tenso clima de negociaciones alargó el conflicto durante una semana de inútiles conversaciones. La Oficina de Planificación Nacional avaluó las pérdidas en 60 millones de dólares y, según sus cifras, quedaron sin distribuir dos millones de kilos de leche en polvo, que beneficiarían a tres millones y medio de personas”. Esta vez el gremio del rodado refundió sus exigencias en catorce puntos, debido a que todas las ramas del transporte poseían el mismo problema: la falta de repuestos y de máquinas. Pero quien había ganado mayor fuerza en el paro de octubre, sin duda había sido la Confederación de Sindicatos de Dueños de Camiones, la que se sentía más perjudicada y traicionada por lo que estimaba incumplimientos”.

   “Pero como casi todos los acontecimientos que rodearon la caída de Allende, poco o nada estaba en manos del gobierno, la falta de repuestos y máquinas no dependía de Chile, sino de EEUU, que a esa altura ya veía coronados todos sus propósitos en el lejano país con el bloqueo comercial y el desabastecimiento”. 

  “Esta paralización, que fue histórica producto de su fuerza y cohesión, fue la antesala a la intervención de las fuerzas militares en Chile, pero también sirvió para demostrar cómo se puede paralizar al país más largo y estrecho del mundo. Lección que el gremio conoce y asume hasta el día de hoy”.

   Y después de eso ya todos sabemos lo que pasó, las fuerzas armadas encabezadas por Augusto Pinochet dieron un golpe de estado para meter el orden en aquel país, y a continuación la dictadura.

   Nadie desea una dictadura para México, otra, pero ante la incapacidad y la corrupción de los políticos y sus partidos, siempre será una posibilidad…
   

   Y que conste que estamos hablando de un paro, no de bloqueos ni de saqueos, esos son delitos que deben ser castigados.

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1 comentarios

  1. Hola, quiero contactar al Sr. Gustavo González ¿Podrían indicarme como hacerlo? Saludos!!

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