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La crisis nos alcanza

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Vaya para ustedes el saludo semanal de costumbre.

Tanto en los cafés, en las calles, en las banquetas o en las sobremesas, no se habla de otra cosa que no sea el gasolinazo y las consecuencias de éste como el incremento en los precios de tortillas, huevo, frijol, tomate y todos los demás productos de la canasta básica que hasta cierto punto se entiende, pues todo se transporta por vehículos que consumen hidrocarburos que subieron de precio.

La necesidad del gobierno federal por recaudar más impuestos se entiende, mas no las formas o las vías. Debió irse por el camino de la austeridad real, de apretarse el cinturón y cortar de tajo todas las canonjías que tienen los Diputados, Senadores, Partidos Políticos, Secretarios de Estado, Ex Presidentes, Directores y Funcionarios de alto nivel de paraestatales.

Pero no meterse con el pueblo en general, sobre todo con las clases medias y de ahí para abajo, que son los que normalmente les llegan todos los platos sucios y les toca o mejor dicho nos toca pagar los desatinos de los Gobiernos que van y vienen siempre con los mismos resultados de sumirnos en una crisis.

El País, este País, ya no soporta más. La gente está enojada, está harta de pagar las consecuencias de malas decisiones y no obstante las aportaciones de todos vía impuestos, no se ven mejoras en los servicios más básicos y explico:

Carreteras en malísimo estado, los servicios del IMSS insuficientes tanto en capacidad de atención como en medicamentos; la seguridad pública, para llorar por la corrupción imperante en donde en algunos casos se ha dado la participación de los agentes del orden en contubernio con el crimen organizado; la educación, mala y desorganizada; el campo, abandonado en gran parte, pues generalmente se apoya solo a los que dan “mochada”; la agricultura abandonada a su suerte; la cuestión de la energía, con precios que harán que la gente regrese a cocinar con leña en un fogón, sin exageraciones; la electricidad nuevamente con aumentos. 

O sea, ¿en qué se gastó tanto dinero que estamos casi en bancarrota, con una deuda enorme, con el petróleo privatizado y con tantos desórdenes e inseguridades? 

Ya imaginamos quienes son los que han hecho negocio desfalcando una vez más a este generoso País al cual ya no se le puede sacar más, pero ellos no lo entienden o no quieren entenderlo y continúan con su labor depredatoria en beneficio de unos cuantos millonarios que siguen sedientos por sacar su botín.

A eso, como si fuera poco, hay que agregarle la entrada de Trump a manejar los destinos del país más poderoso del mundo y nuestro vecino, que con sus decisiones nos pondrá a temblar o de rodillas. O ambas cosas, ante el pasmo y la inmovilidad de nuestros Políticos y Gobernantes.

Ya lo dijo alguien: “Pobrecito México, tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos”.


Nos leeremos en la próxima entrega.

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