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La cruz del dolor

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Por el padre Miguel Ángel Pérez Magaña

Un conferencista hablaba sobre el manejo de la tensión. Levantó un vaso con agua y preguntó al auditorio:  

- ¿Cuánto creen ustedes que pesa este vaso con agua?

Las respuestas variaron entre 20 y 500 gramos. Entonces el conferencista comentó:

- No importa el peso absoluto. Depende de cuánto TIEMPO voy a sostenerlo. Si lo sostengo por un minuto, no pasa nada. Si lo sostengo durante una hora, tendré DOLOR en mi brazo. Si lo sostengo durante un día completo, tendrán que llamar una ambulancia. Pero es exactamente el MISMO peso, pero entre más tiempo paso sosteniéndolo, más pesado se va volviendo.


Y concluyó:

- Si cargamos nuestros PESARES todo el tiempo, luego, más temprano o más tarde, ya no seremos capaces de continuar, la carga se irá volviendo cada vez MAS PESADA. Lo que tienes que hacer es DEJAR el vaso en algún lugar y descansar un poco antes de sostenerlo nuevamente. Tienes que dejar la carga de lado periódicamente, ¡de la forma que sea!

- Es reconfortante y te vuelve capaz de continuar. Entonces, antes de que vuelvas esta noche a tu casa, deja afuera el pesar, en un rincón. No lo lleves a tu casa. Mañana podrás recogerlo otra vez, al salir.


-La vida es corta… ¡Aprovéchala!

Esta vida corta o larga que Dios nos regala es para que la disfrutemos y seremos muy felices aquí y mucho más felices en el cielo por toda la eternidad.


Mientras vamos por esta vida hay que saber descansar en Dios. Así como a Cristo le ayudó Simón de Cirene cuando caminaba con la cruz hacia el monte Calvario, de la misma manera Él nos ayuda a llevar nuestras pesadas cruces del sufrimiento y quiere que nosotros ayudemos a los demás.

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