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La sopa deliciosa

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Por el padre Miguel Ángel
padre.miguel.angel@hotmail.com

Un día llamó a la puerta de una casa de un pueblo un extraño hombre. La mujer que atendió se sorprendió al verlo. ¨¿Qué desea?¨, preguntó. ¨Vengo a ofrecerle una piedra mágica, que sirve para hacer sopa. Basta con hacerla hervir, y logrará la mejor sopa que haya probado en su vida¨. 

A ella le entró curiosidad y decidió hacer la prueba. Hizo pasar al hombre, y puso una gran olla de agua al fuego. Mientras se calentaba, la mujer corrió a contar el gran suceso a sus vecinos, los que se arremolinaron alrededor del fuego. 

Cuando el agua hubo comenzado a hervir, el hombre arrojó la piedra mágica a la olla y ante la expectativa general dio una probada. ¨¡Deliciosa!¨, comentó, ¨si tuviera un poco de carne le daría mejor sabor¨. 

Inmediatamente una de las vecinas salió corriendo y la trajo. ¨Tal vez un poco de verdura también ayudaría¨, agregó él. 

Una tras otra, fueron desapareciendo y volviendo con papas, calabacitas, cebollas. Así otros vecinos fueron trayendo platos y cubiertos, sillas, mesas. Todo el pueblo se había reunido en torno al hombre de la piedra mágica. 

Uno tras otro fueron recibiendo generosas raciones de la que resultó ser la más sabrosa sopa que habían probado en sus vidas. Nadie reparó mientras comían, que el extraño había desaparecido, dejando tras de si la mágica piedra, que ahora podrían utilizar cada vez que deseasen compartir la sopa más deliciosa del mundo.

Muchas veces en la vida diaria podemos lograr esos momentos de convivencia fraterna, lo único que nos hace falta es que todos seamos generosos para compartir de lo mucho o poco que tengamos como los habitantes de ese pueblo que fueron depositados en la gran olla, los variados condimentos que dieron por resultado aquella sopa tan deliciosa que tuvo como principal condimento la fraternidad.

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