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No se siente seguro Ramos Acuña en Protección Civil

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• Contesta a una queja pisoteando la dignidad de su personal

Por Gustavo González Godina.- En la Dirección de Protección Civil de Tepatitlán se puso a prueba la dignidad de sus empleados (que no salió muy bien librada), y de paso se exhibió la debilidad y temor a perder el cargo del director Rubén Ramos Acuña, quien recurrió a la vieja artimaña de hacer firmar a su personal una carta de apoyo, como en los mejores tiempos del PRI.

Resulta, según me explica el hermano de uno de los paramédicos que prestan ahí sus servicios (y la copia del documento que me envió por whatsapp), que alguien se quejó por el comportamiento del titular de esa dependencia, que no sólo tiene a su servicio tres secretarias, sino que una de ellas, la preferida, les da órdenes a todos los que ahí trabajan -y por supuesto gana más que todos- y dispone (o disponía, no sé si ya perdió esa canonjía a raíz de la queja) de un vehículo de Protección Civil para que vaya a recogerla a su casa, no sólo a ella, sino a su hermana, para llevarlas a ambas a su respectivo centro de trabajo. La hermana no labora en PC.

La queja la hizo pública nuestro compañero Ramón Muñoz en el noticiero de radio que conduce en Poder 55, y aunque el alcalde no tomó ninguna medida disciplinaria con Rubén Ramos Acuña, como no la tomó tampoco en contra del oficial mayor José Juan Navarro que abusó de la indefensión de todos los empleados municipales ordenando un descuento de su sueldo (Parecería que el Doctor Hugo les tiene miedo a todos sus funcionarios), la inseguridad en el cargo que siente el titular de PC obligó a que el personal a su cargo firmara una carta de apoyo en su favor dirigida al Presidente Municipal, para que no lo vayan a correr, obvio.

Dicen que el que nada debe nada teme, pero dicen también los abogados que a confesión de parte relevo de pruebas. Si el doctor Ramos Acuña se amarra el dedo antes de cortárselo, Él sabrá por qué. La carta, con fecha 20 de febrero y dirigida al Presidente Municipal, dice:
   
“Anteponiendo un cordial saludo, me dirijo (¿me dirijo?, cuál de todos si son 21 los que firman) a Usted de manera muy respetuosa para manifestar nuestra inconformidad en referente (¿en referente?) a la nota que salió en el programa de radio AL AIRE el pasado jueves 16 de febrero del año en curso, donde hubo una supuesta queja (si sólo es supuesta para qué darle tanta importancia) por parte de uno de los elementos de nuestra corporación, dejando entre dicho (quiso decir entrever) que la queja es de manera grupal, siendo esto falso (qué cosa, la queja o que haya sido en  grupo). Así mismo, manifestamos nuestro apoyo al Director, ya que desde su ingresó (sic) a (sic) velado porque se labore de manera digna y apegándose a lo que marca la Ley Labora (sic), por tal motivo anexamos (aquí ya se habla en plural, ya no es el que se dirige) la lista con las firmas de los elementos que estamos en contra de lo que ahí se manifestó”.

Pues sí -agrego yo-, porque si no los corren. El quejoso no puede dar la cara porque perdería su empleo, pero los apoyadores sí, también para conservarlo.

¿Pero qué necesidad -cantaba Juan Gabriel-, para qué tanto problema?, si ya había pasado la tormenta (que ni a tormenta llegó, fue sólo una llovizna para que no estuviera tan seca la milpita de Ramos Acuña) y el Alcalde ni siquiera le había llamado la atención al Director de Protección Civil… ¿Para qué pasar por encima de la dignidad de los empleados de Protección Civil, haciéndoles firmar algo que no era necesario? Ahora sí va a pensar el Alcalde que algo hay de cierto en la queja.


¿Para qué tanto brinco, Doctor, estando el suelo tan parejo? Ahora sólo falta que nos mande un escrito al 7 días, aclarando que Usted no obligó a nadie a firmar...

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