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Planeando y aviando

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Para Abraham Maslow, psicólogo de la autorrealización, el ser humano plantea su vida de acuerdo a sus necesidades. Conforme las resuelve, puede o no alcanzar la trascendencia.

Varios funcionarios alteños pudieran ser vivos ejemplos para comprobar las teorías de Maslow, en especial, aquellas que tienen qué ver con la “pertenencia” y la “aceptación”.

 Unos tienen una fuerte adicción a “pertenecer”. A donde pueden van, aunque sólo salgan en la foto. No aportan, no crean, no sugieren, no cambian; solo aparecen.

 Otros –o esos mismos- tienen una fuerte necesidad de ser aceptados. Explican, dan razones, son el alma de las fiestas y –no puede faltar- postean cualquier cosa en las redes sociales para que el mundo vea lo que hacen “por primera vez en la historia”.

 Fuera de satisfacer, o buscar satisfacer, esas dos necesidades; hay funcionarios que cubren muy bien sus necesidades fisiológicas (las básicas). Los sueldos percibidos, no los podrían cobrar en ningún otro lado de la iniciativa privada, ni en sus negocios. Por ello, se aferran a ese o cualquier otro ingreso fácil que les ofrezcan y donde –de preferencia- no tengan ninguna tarea por hacer.

 Son esas necesidades las que han llevado a muchos alteños a adentrarse en los partidos políticos para que, luego, les permitan acceder a satisfactores de esas necesidades.

 De ahí algunos han brincado de ser simples ciudadanos, a convertirse, por arte del “face”, en protagonistas de las nuevas historias públicas. No importa si les culpan, si les señalan, si les cuestionan por no cubrir perfiles, por no cumplir horarios ni metas, por no tener ideales ni identidad. Lo que importa es el billete, la quincena.

 Luego, algunos se indignan porque les señalan como aviadores, como cobradores de nómina a cambio de nada (o solo ellos saben a cambio de qué favor).

 Debe ser cruel para un profesionista que le señalen de holgazán, de vividor, de chupanóminas, de cobrasueldos.

 Debe ser cruel para quien tiene moral, dignidad.

 Pero, para quien carece del principio básico de la dignidad, que le digan aviador o planeador, es un halago. Sobre todo en estos tiempos donde las necesidades son “creadas”; igual que las militancias, igual que los resultados…

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