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Murió El Borre, formador de cientos de futbolistas locales

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• Caminando varios kilómetros, llevaba el 7 días hasta el último de sus clientes

• Miles de niños, ahora adultos o jóvenes, pasaron por su famosa escuela de futbol

A la edad de 86 años y por causas naturales falleció José de Jesús Gómez de Lira, mejor conocido como “Borre” o “Borreguín”, tepatitlense que inculcó en miles de niños el amor por el fútbol.

El Borre llevó ese apodo desde su juventud por lo rizado de su cabello, característica que fue perdiendo con el paso de los años, aunque su sobrenombre lo acompañó hasta el día de su muerte.

Gómez de Lira entrenó miles de niños tepatitlenses en las canchas de la ciudad. Muchos de esos infantes, ahora jóvenes o adultos, lamentaron la partida del Borre, ocurrida el pasado martes por la madrugada.

Al Borre también le gustaba colaborar en periódicos y repartirlos, actividad que desarrolló hasta que su salud se lo comenzó a impedir en 2015. En sus últimas entregas, con trabajos y mucho agotamiento físico, Gómez de Lira llevaba el Semanario 7 días a cada uno de sus clientes, sin importar que tuviera que caminar kilómetros o tomar uno o varios camiones; no pocas veces fue reconvenido por sus familiares para que dejara de laborar, pues temían de que fuera atropellado por algún vehículo o sufriera algún desvanecimiento en la vía publica, pues no le importaba caminar sobre la carretera a Pegueros o torear los carros en pleno bulevar Anacleto González con tal de hacer sus entregas.

Además de entregar el 7 días, también colaboraba en él con notas de los resultados de fútbol de las diferentes ligas de la ciudad, así como sus famosas Fotos del Recuerdo, donde cientos de tepatitlenses futbolistas recordaron sus pininos en este deporte al lado del entrenador “Borre”.

Gómez de Lira entrenó miles de niños durante décadas y alguna vez trabajó como masajista de las Chivas en Guadalajara. No hay equipo de fútbol en Tepa que no haya pasado por los ojos del Borre.

En sus últimos años, por orden del médico y petición de sus seres queridos, el Borre tuvo que renunciar primero a los entrenamientos y luego a colaborar y repartir el 7 días, pues cada vez le costaba más trabajo cumplir con sus deberes.

Y pese a gozar de buena salud toda su vida, la edad y el tiempo no perdonaron al Borre, que en sus últimos días los pasó en su casa en compañía de su familia, aunque completamente lúcido y conviviendo todo el tiempo con sus allegados.

De acuerdo con sus hijos y nietos, durante la semana pasada el Borre comenzó a sentirse mal físicamente, aunque se rehusaba a ser llevado ante el médico, asegurando que la dolencia pronto se le pasaría.

El martes por la madrugada, cuando sus dolencias comenzaron a ser más fuertes, se convenció de ir al hospital y para eso pidió dormir unos minutos más en lo que el resto de su familia se preparaba para ir a llevarlo. Fue lo que necesitó el Borre para transitar tranquilamente a la vida eterna y dejar este mundo sin mayor sobresalto.

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