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Propaganda por Whatsapp

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   El miércoles de esta semana varias personas que conozco debieron padecer el llamado Síndrome de Los Panchos, que consiste en sentir ansiedad, angustia y desesperación.

   Y es que se cayó el Whtsapp durante dos horas. No tengo la menor idea de cómo o por qué ocurrió eso, no me lo puedo imaginar, no lo puedo visualizar, pregunté a quienes algo saben de esto y lo más que me pudieron decir fue “seguramente falló algún servidor”.

   O sea que dejó de servir el servidor. Algo así como cuando dicen que Luzbel, que era el ángel más bello en el cielo, se rebeló contra Dios y al grito de “Non Serviam”, “No serviré” pues, se le puso al brinco y se armó la bronca. Dios le echó a San Miguel Arcángel, que le puso una madrina y lo mandó al averno para siempre, y a partir de ahí ya no se llama Luzbel, sino Lucifer o Satanás.

   (Hay en el templo parroquial de mi pueblo, en Totatiche, del lado izquierdo del altar una imagen de bulto de San Miguel Arcángel, que tiene a sus pies a un diablito aparentemente inofensivo, al que le tiene pisado el cuello y sometido además por la punta de su lanza, en recuerdo de esa gran batalla celestial que perdió el entonces Luzbel por andarse rebelando y no querer servir más. Siempre me impresionó esa imagen de San Miguel sometiendo a Satanás, no la he visto en ninguna otra parte).

   Bueno, el caso es que el Whatsapp parece haber dicho lo mismo y dejó de servir. Sólo que a éste Mark Zuckerberg le echó a los técnicos que en un par de horas lo derrotaron y lo obligaron a continuar sirviendo. A propósito de este personaje y del tema, el famoso físico inglés Stephen Hawking está advirtiendo que la humanidad está obligada a abandonar la tierra si quiere sobrevivir, antes de que se autodestruya a consecuencia del mal empleo de los avances científicos y tecnológicos, especialmente de la inteligencia artificial; las máquinas, dice, van a rebasar a los humanos, el futuro de estos está en el espacio.

   Para quienes usamos esta herramienta, este mensajero tan popular llamado Whatsapp, digamos poco, regular o mucho tal vez, pero sólo para comunicarnos con otra persona cuando tenemos necesidad de hacerlo, la falla no nos causó mayores problemas, utilizamos algún otro y tranquilos… El problema fue para los adictos al Whatsapp, especialmente para aquellos que se la pasan enviando fotos, memes y videos, saludos, oraciones, bendiciones, chistes y demás a todos los miembros de los grupos a los que pertenecen.

   Algunos de ellos lo que mandan (día y noche) son fotos, memes y videos cuyo contenido es mayormente propaganda política, negativa para el rival de su gallo, glorificante para éste. Uno es borracho desde que era un bebé, el otro es una estrella del béisbol, un fenómeno que al llegar al home brinca (vuela) sobre el cátcher para anotar la carrera y dice que así les va a ganar a sus adversarios en las elecciones del próximo año, lo que raya en la parodia. Y por supuesto en el ridículo.

   A su gallo nunca lo han visto borracho en ningún video, o aunque lo hayan visto que no puede ni hablar porque anda hasta las chanclas, son tan fanáticos (el fanatismo es ciego) que suponen que es un montaje, que es falso, que su gallo es un ángel, qué digo un ángel, un arcángel como Luzbel, lleno de virtudes y de hermosura.

   O bien algún video en el que la esposa del político priista ladrón defiende a éste, dicen que es una cínica, descarada (y lo es, la conozco), pero de los videos en los que aparece la recaudadora de su gallo recibiendo dinero para éste, ni se enteran, o fingen que no se enteran. Incluso creen (¿lo creen?) que la candidata de su partido a gobernadora les descontó de su salario a los empleados municipales cuando fue alcaldesa, porque ellos (los trabajadores) se lo pidieron. Ya me los imagino: “Señora presidenta, por favor, por favor, bájeme el salario porque gano demasiado…” Uf.

   Casi todo es propaganda en las redes sociales (o chisme) y en los mensajeros como el Whatsapp. Y se vale, que cada quien le vaya a su gallo se vale. Con mentiras no sé si se valga, pero igual lo hacen. Y lo seguirán haciendo, porque para quien miente y calumnia la moral es un árbol que da moras y nada más.

   Es la famosa guerra sucia, usada de un lado y del otro, que quizás no tenga el mismo efecto en la gente pensante que entre los fanáticos, éstos la gozan, la disfrutan, están enajenados y no ponen en duda ni que uno es alcohólico desde que era un bebé, ni que el otro es un fenómeno del béisbol y que por eso va a ganar; ni que una es ladrona y cínica, ni que a la otra le pusieron un cuatro tres veces (un doce, hasta ahorita), ellos simplemente lo reenvían a todos sus contactos para hacer propaganda, a veces inconscientemente, creyendo que es sólo un chiste, algo gracioso… ¡Bienaventurados!

   No me dirijo a ellos en este comentario. Me dirijo a quienes no los ciega la pasión y analizan el contenido de los mensajes. En buena hora que lo hagan y lo sigan haciendo, las redes sociales -lo hemos dicho mil veces- están llenas de mentiras. En internet encontramos lo que busquemos, lo mejor y lo peor, creemos que Google es Dios y que todo lo sabe. ¡Cuidado!, si no queremos ser engañados es necesario comprobar el dato en otras fuentes.


   Y bueno, a los adictos al Whatsapp que Dios los bendiga. Y que no se les vuelva a rebelar, y que si vuelve a ocurrir que la rebelión sea pasajera. Porque dos horas sin enviar memes y videos como quiera, pero que falle dos días imagínese… va a haber suicidios y se va a desatar la violencia, más.

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