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Alternancias

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Una de las cosas buenas que ha tenido Tepa en los últimos años es que en cada trienio nos podemos sorprender por el tema de quién pudiera ser el nuevo presidente municipal.

Fue por una parte aburrida la mini dictadura que el PAN aplicó en Tepatitlán durante 15 años y no porque hayan sido malos ayuntamientos, al contrario, algunos de ellos fueron muy buenos y pusieron al municipio en el camino del progreso.

Pero al convertirse Tepa en un feudo del PAN, como lo fue todo el país del PRI durante casi 70 años, daba hueva pensar que el siguiente alcalde iba a ser panista también; dio hueva también esa alternancia artificial de los “neo panistas” y tradicionales, hasta que eso se rompió con la designación de Arturo Pérez como candidato en 2009, pues le tocaba esa vez a la gente de Leonardo y compañía, que para ese entonces ya habían hecho desbandada y solo quedaban los Jaime Mercado -que se fueron más adelante- y Ramón González, quien prefirió mantener un perfil bajo dentro del partido.

Arturo Pérez perdió frente a la extinta Cecilia González y ella quiso comenzar su propio feudo, dando el visto bueno para que el doctor Manolo la sucediera en el trono, pero el desgaste con la ahora emecista Nena de Anda y el descuido de la pollita, quien también buscaba la diputación y se desentendió así de la campaña del médico, hizo que el PAN volviera a ganar, aunque fuera de rebote en manos de Jorge Eduardo González.

Jorge Eduardo ya no representaba a un polo del PAN, representaba aparentemente a todo el partido; Susana quería pero prefirió no competir para no tener que negociar con los González Arana; Chachín González sí pactó con ellos y pensaba que la siguiente sería la suya, pero no.

Lo que le pasó a Cecilia y al PRI le pasó después a Jorge Eduardo y al PAN: divisiones, desgastes y y una sensación de una mala administración aderezada por la caída estrepitosa del panismo en todos los niveles, hizo que el partido en el poder no pudiera repetir en el mismo.

Parecía que el tocayo Alejandro González por fin vería su sueño hecho realidad de convertirse en alcalde con todas las de la ley, pero sorprendió Hugo Bravo y el MC y llegó un tercer partido al poder, además supuestamente de izquierda, aunque en realidad no lo sea Movimiento Ciudadano en Jalisco, donde fuera de aquí está dispuesto a pactar con el mismo diablo.

Quién sabe si repita Hugo Bravo o su partido, ya hay signos de desgaste como en todos los gobiernos y a esto se suma la falta de obra pública que sí tuvieron Cecilia y Jorge Eduardo en sus respectivos mandatos. No es que se haya construido nada todavía, pero ha fluido muy lento y muy poco.

El PRI y el PAN quieren volver; los emecistas le apuestan al carisma de Alfaro, quien podría ser desinflado si el gobierno estatal y el federal se lo proponen, justo como lo hicieron con Delfina Gómez en el Estado de México.

Si Alfaro no despega o tropieza antes de tiempo, ¿le alcanzará a los emecistas de Jalisco para ganar alcaldías y diputaciones? Apostar a una sola persona no es malo, lo hizo el PRI con Peña Nieto y lo lleva haciendo Morena con AMLO todo el tiempo, pero si el jugador estrella se ausenta por cualquier motivo, muchos equipos desaparecen, como los Toros de Chicago en la NBA cuando Michael Jordan dejó de jugar ahí.

Lo que sí podríamos ver es que en Tepa gobierne a finales de 2018 un partido distinto al de ahora. Lejos quedó ese feudo panista de los años 90 y 2000 y todavía mucho más lejos el priista de toda la vida; la única ficha fuerte que tiene MC en Alfaro hará que más temprano que tarde ese partido en Jalisco se encoja dramáticamente.

Pero puedo equivocarme, pero veamos al mundo: en Sudamérica optaron por la izquierda hace unos años y varios volvieron ya al centro o a la derecha y difícilmente el socialismo -tercera vía se hacen llamar elegantemente ellos- vuelva por sus fueros y tendrá que conformarse con algunas posiciones.

En Europa se alternan la derecha y la izquierda, pero una izquierda que nada tiene que ver con lo que le llamamos aquí a eso.

Y en México, con excepción de la Ciudad de México, la izquierda nunca pudo y si acaso se conformó con algunas gubernaturas, donde nunca se sintió realmente que fuera un gobierno rojo el que regía.

López Obrador podría ganar, pero difícilmente ejercería una izquierda bananera y temida como la de Venezuela, mucho menos una educada y progresista como la de Europa, eso haría que sus seguidores en verdad socialistas se enojen y manden al carajo al de Macuspana, quien para entonces estará aún más senil, sin fuerzas y sin ganas de seguir soportando nada…


Entonces, si acaso la izquierda con los colores de Morena, llega a gobernar el país, será una izquierda falsa como la de MC en Jalisco y destinada a ser olvidada si no surge un nuevo AMLO o un nuevo Alfaro que sigan levantando pasiones.

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