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Está bravo el Peje

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• Aunque ganó perdiendo en el Estado de México

• No protestará como en el 2006; no le conviene


   Lo de menos y lo más fácil sería criticar aquí a Andrés Manuel López Obrador por no aceptar la derrota de su partido en el Estado de México, pero eso ya estaba previsto, es su estilo, no sabe perder, no le gusta perder, a nadie le gusta perder, aunque el PRI ya aprendió a ganar y a perder; cuando ha perdido, que ha sido ya en muchas partes, incluso la Presidencia de la República, lo ha reconocido sin hacerla mucho de tos; pero del Peje lo suyo es alegar siempre fraude.
   
   Siempre que pierde alega que hubo fraude, sólo hay legalidad donde Él gana, como en esta ocasión en importantes municipios veracruzanos incluyendo a la capital Xalapa. Pero ya estamos acostumbrados a eso, ya no nos sorprende, desde antes de cada elección anuncia que si no gana su partido -o Él como candidato- será porque la mafia del poder le hizo fraude.

   A nadie le extraña pues que no acepte los resultados en el Estado de México, es su manera de ser y no vale la pena enfocar el asunto. Lo interesante en esta ocasión será saber cómo va a influir la derrota de Morena en su lucha (va la tercera) por la Presidencia de la República, pues había una gran expectativa en el sentido de que si ganaba su partido en esa Entidad, llegaría con todas las posibilidades de ganar a la elección presidencial del próximo año…

   ¿Le resta posibilidades al Peje la derrota de la maestra Delfina en su camino a la Presidencia? Depende -me parece- de cómo reaccione. Es decir, independientemente de no aceptar el resultado, lo cual era de esperarse, depende de hasta dónde esté dispuesto a llevar su inconformidad.

   Si no va más allá de recurrir a los tribunales y de lanzar todos los días bravuconadas y amenazas en los medios de comunicación, inmundos como Él los llama, creo que no le afectará la derrota de Morena en el Estado de México sino al contrario, en esta elección obtuvo más votos (Él, porque sólo cuenta Él, MORENA es Él, todos los demás no existen, son cuando mucho tontos útiles a los que maneja como títeres) que en las dos elecciones presidenciales anteriores cuando perdió ante Calderón y Peña Nieto.

   Y si obtuvo más votos (tantos que desplazó al PRD, su ex partido y al PAN, a los que mandó al tercero y al cuarto lugar, y casi le gana al PRI, su ex partido también), entonces perdió ganando, pues creció su clientela en el Estado de México, y ya tiene ahí más votos para el próximo año cuando vaya de nuevo por la Presidencia.

   En cambio, si lleva su inconformidad a las calles con una gran movilización como en el 2006, cuando perjudicó a millones de capitalinos con su plantón y cierre del Paseo de la Reforma, y cuando llegó al absurdo de declararse presidente legítimo convenciéndonos a muchos de que está loco, si vuelve a cometer ahora ese tipo de locuras -u otras peores- le perjudicará, no el resultado negativo de la elección, sino su reacción desmesurada, que irritaría otra vez a la gente afectada y convencería a muchos mexicanos más de que efectivamente AMLO representa un peligro para México.

   Así que todo depende de Él, de su cordura o de su locura, si se mantiene sereno e impugna la elección por la vía legal, aceptando al final el resultado que dictamine la autoridad judicial electoral, no le afectará la derrota sino al contrario, consiguió más votos que en 2006 y 2012; pero si en cambio se acelera y arma su desmadre perjudicando a medio mundo y quemándose más de lo que ya está, ya se puede ir despidiendo de la Presidencia de la República y la tercera no fue la vencida.

   Debo decir que hasta la hora de redactar esto (tres días después de la elección) López Obrador se mantenía dentro de los límites de la cordura y no había anunciado ninguna movilización. Y no sólo eso, la candidata perdedora Delfina declaraba que reconocería el resultado de la elección y la voluntad de los electores, esto seguramente por instrucciones de AMLO, mientras él rechaza el resultado y vocifera (para ser congruente), le deja a Ella el reconocimiento de la derrota en el caso de que así lo decida el Tribunal Electoral, lo que indicaría que ya recapacitó y que modificará su estrategia, que es lo que más le conviene rumbo al 2018.
   Veremos. De ser esto último, López Obrador sigue fuerte y con grandes posibilidades de ganar por fin el próximo año. Y más si como todo parece indicar llegarán aliados MORENA y el PRD a la elección presidencial. El PRI está perdido y en el PAN andan a la greña, es ahora o nunca. Bienvenido pues Andrés Manuel Chávez Maduro, los anaqueles de los supermercados vacíos, los hospitales sin medicamentos, y las grandes manifestaciones en tu contra te esperan con los brazos abiertos, para lanzarle todo tipo de objetos a tu ejército represor. Que la boca se me haga chicharrón…

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