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Tragedia en la Juan Pablo II

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• Descuido, fuga de gas, una tragedia y la muerte

• Vecino no pasó la noche en su casa y así se salvó

• Demanden al muerto, dijo PC; “cómo creen”, corrigió Hugo


La mañana del domingo trajo una sorpresa desagradable para la mayoría de los vecinos del fraccionamiento Juan Pablo II en Tepatitlán, pues muy temprano una fuerte explosión cimbró toda la colonia, llevándose por completo dos casas, la mitad de otras dos y causando daños a una veintena más, además de provocar la muerte de un hombre y dejar gravemente herida a una mujer.

De acuerdo con vecinos, aproximadamente a las 6:30 horas de ese día se escuchó un gran estallido, despertándose sobresaltado todo el mundo. Algunos, los que en ese momento ya estaban en la calle dirigiéndose a sus trabajos, vieron además una gran bola de fuego proveniente de una vivienda ubicada en la calle Florencia; la finca estaba marcada con el número 1325.

Los que viven en frente o en la misma cuadra de donde ocurrió la explosión observaron puros escombros y una nube de polvo en lo que antes eran dos casas comunes y corrientes. Las casas cercanas también sufrieron estragos como ventanas rotas y herrerías torcidas.

Alguien llamó al 911 y dos minutos después, una patrulla que se encontraba cerca del Camino a Santa Bárbara, fue la primera en arribar a la zona del desastre y sus oficiales comenzaron a pedir a las decenas de vecinos que ya se encontraban alrededor, que se retiraran del lugar por seguridad; una cinta amarilla para prohibir el paso fue colocada a la entrada de la cuadra.

Segundos después llegaron más patrullas, camiones de bomberos, Protección Civil y ambulancias de dicha corporación y la Cruz Roja.

Pese a que dos casas ya se encontraban reducidas a pedazos de concreto y dos más se encontraban parcialmente derrumbadas, sólo se halló a dos personas lesionadas y con graves quemaduras, mismas que habitaban dentro de la vivienda donde se originó la explosión.

Eran un hombre de 41 años y una mujer de 40, ella salió por sus propios medios y explicaba que había habido una fuga de gas, pero no sabía qué había causado el estallido; él se encontraba quemado casi por completo y fue sacado en una camilla, subido a una ambulancia y de ahí llevado a un hospital.

La mujer, pareja del lesionado, también se encontraba con quemaduras y fue llevada también a un hospital.

Se reportaron más personas heridas, pero la mayoría de ellas con simple cortadas y una mujer embarazada con crisis nerviosa.

Horas más tarde se reportó que Ismael Gutiérrez Franco, de oficio taquero y también conocido como “Vicus”, falleció en Guadalajara, a donde había sido llevado desde el Hospital Regional de Tepa; tenía quemaduras de tercer grado en casi todo su cuerpo, el cual no resistió tanto daño.

Ana María, pareja de Vicus, sigue internada en un nosocomio.

En tanto en el lugar de los hechos el tiempo transcurrió, se iban policías municipales y llegaba la Fuerza Única a resguardar el lugar, también llegó la Policía Investigadora y peritos forenses para determinar las causas de la tragedia. Protección Civl del municipio estuvo desde el amanecer y permaneció casi todo el día y una unidad estatal acudió para observar lo ocurrido pero al cabo de un rato se retiró del lugar.

Algunos medios estatales también vinieron desde Guadalajara a registrar con sus cámaras lo ocurrido, en tanto que los vecinos nunca se fueron de la zona, se iban unos pero llegaban otros y aquello siempre fue un mundo de gente.

El saldo oficial por parte de las autoridades estatales fue una persona fallecida, otra herida, dos casas derrumbadas totalmente y dos más con daños importantes en su estructura, así como una veintena más con algunos desperfectos, la mayoría vidrios rotos y algunos vehículos también dañados; la causa se atribuyó a una fuga de gas que hizo explosión al encontrar una fuente de ignición.

Autoridades al quite

Llegó la tarde y la mayoría de los cuerpos de rescate y policías se habían ido de Juan Pablo II; los habitantes de las casas afectadas arreglaban éstas como podían y con las manos, pues la noche llegaba y había que asegurar la morada. Un hombre tapaba a toda prisa con ladrillos y cemento el boquete de una de sus habitaciones, que daba a la vivienda donde se originó la explosión.

En eso llegó el alcalde Hugo Bravo con el comisario Juan José González de Alba y el regidor Alfredo Padilla Gutiérrez, hablaron con algunos vecinos y el presidente prometió ayudarles a reconstruir las fincas por medio de Obras Públicas.
El director de Seguridad Pública por su parte ordenó que dos policías se quedaran a vigilar la zona los días que fueran necesarios, para evitar que intrusos se metieran a las casas que habían quedado sin puertas o ventanas.

Protección Civil sugiere demandar al difunto, Hugo los corrige y dice que eso no es humano

En una junta en el ayuntamiento con el alcalde, varios vecinos afirmaron que tras observar los daños en las fincas, Protección Civil (sin especificar si fue el municipal o el del estado) les recomendó que demandaran a la pareja que habitaba la casa donde ocurrió la explosión, pues ésta había ocurrido por un descuido humano y en consecuencia varias viviendas habían sido afectadas o destruidas.

Hugo al escuchar eso señaló que no era humano hacer lo que sugería la dependencia y además explicó que aparte de no ser propia la casa sino rentada, uno de los señalados por Protección Civil ya había fallecido y la mujer se encontraba hospitalizada, por lo que sería muy difícil hacer que pagara todos los daños y en lugar de eso las autoridades se ocuparían de ayudar a los afectados.


Las viviendas derrumbadas, sus escombros fueron derribados en el mismo día en que ocurrió la desgracia y ahora se observan como dos simples lotes sin construir y los únicos indicios del estallido son las casas aledañas y sus daños, así como el policía que día y noche se encuentra a la entrada de una vivienda sin puerta, vigilando que nadie entre.

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