Últimas Noticias:
Loading...
, ,

Cómo parar la delincuencia

Share on Google Plus


• La experiencia de El Salvador

• Mátalos en caliente, dijo Díaz

   Hace unos días vi en la televisión un programa-reportaje (no ficción), que mostraba cómo en El Salvador grupos de policías han decidido convertirse en escuadrones de la muerte, para matar a pandilleros de la famosa por violenta Mara Salvatrucha.

   Han matado a miles ya. De hecho los Maras les tienen miedo y la mayoría ya ni se tatúan para no ser identificados como pandilleros. Al parecer operan (los Mata-Maras) con la aprobación del gobierno, pues no se sabe de detenciones ni procesos contra ellos. A pesar de que hay mucha información acerca de estos “justicieros” en internet, todas las noticias hablan de lo que hacen, pero no de que sean castigados.

   Y es que los Maras confiesan -incluso al periodista que realizó el reportaje y que habló con unos y con otros-, que como parte de su iniciación, para ser aceptados en la pandilla tienen que asesinar a alguien. Un ex jefe de una banda entrevistado (encapuchado) narró cómo hicieron pedazos a un menor de edad que era su amigo y al que quería mucho, pero dijo que su sueño era pertenecer a una pandilla rival y “tuvieron” que matarlo, lo descuartizaron.

   Eso habla del carácter violento, despiadado, desalmado de los pandilleros en El Salvador (nuestros narcos no son mejores) y explica, aunque no lo justifica, la decisión de esos grupos de policías  de convertirse en escuadrones de la muerte.

   Días después de ver este programa, viajábamos el Tabasco y un servidor hacia Lagos de Moreno y en el camino platicábamos acerca de que el gobierno, ni el federal ni los estatales pueden frenar a la delincuencia en México. Nos preguntábamos (le preguntaba yo) si no sentirá desesperación el presidente Peña Nieto ante el baño de sangre que está padeciendo el país, o si ni se enterará, si no ve las noticias o se hace pendejo (más de lo que ya es) y le vale madre, o si le desespera y siente impotencia al no poder parar la masacre.

   “Le vale madre -fue la opinión de mi compañero y amigo-, si no le valiera ordenaría que les partieran la madre a todos”. Sí pero… los derechos humanos -fue mi comentario. “También a los de los Derechos Humanos que defienden a los pinches criminales, y a los periodistas que se le echan encima al Ejército y a la Marina cada vez que matan a algún delincuente, y a los jueces que los dejan salir de la cárcel, que les partan la madre a todos…”

   Sí ¿verdad? Y recordé que efectivamente hace unos días, cuando un huachicolero le disparó por la espalda a un soldado y lo mató en Puebla, y luego se le acercó otro soldado y le dio muerte al delincuente… ya está siendo procesado el militar por esto. O sea, los delincuentes sí tienen derecho a matar, los representantes de la ley no.

   Y pensé -y se lo dije a Tabasco-, por qué no se reúne el Presidente sólo con tres personas, el secretario de la Defensa, el de la Marina Armada de México y el de Gobernación (que manda a la Policía Federal) y acuerdan crear escuadrones de la muerte, con soldados y marinos y policías agraviados por el crimen organizado, sin que dependan de nadie más que de ellos, que desaparezcan del mapa, que se despidan de sus familias (a las que se les debería depositar una buena cantidad de dinero cada mes), con recursos (los grupos), bien armados, con buenos equipos de comunicación, con aeronaves a su disposición, para que se trasladen a donde sea necesario a partirles la madre a determinados delincuentes, que los desaparezcan, que los arrojen al mar; y muy bien pagados ellos también, para que se comprometan a que si es detenido alguno y llevado ante la justicia, digan que es cosa de ellos, que a ellos se les ocurrió, que no tienen nada que ver con ningún alto funcionario…

   Ajá… ¿y la ley? “Pues la ley es la que les está permitiendo a los delincuentes matar, secuestrar, extorsionar, violar… la ley y los jueces corruptos. ¿Qué la ley sólo tiene que proteger a los delincuentes? -preguntó mi amigo Tabasco-, ¿no será tiempo ya de que proteja también a la gente que trabaja y que sólo quiere vivir en paz?”

   Creo que tiene razón. Días después circuló un video, en el que unos supuestos justicieros en el Estado de México golpearon a un ratero, obligándolo a decir que ya no asaltaran en la Ruta 8, porque ese grupo les iba a partir la madre.

   Luego nuestro compañero Edy les preguntó a un grupo de tepatitlenses, durante el sondeo de opinión que publica semanalmente el 7 días, qué pensaban de los linchamientos de presuntos delincuentes ante la falta de justicia, y ándele que varias personas dijeron que los aprueban…

   Decíamos líneas arriba que nuestros narcos no son mejores que los pandilleros de la Mara Salvatrucha. Mire pues lo que se publicó este jueves:

   “Adolescentes sicarios se comían a sus víctimas para ser más sanguinarios.  La Fiscalía de Tabasco confirmó que dentro de la célula de 12 integrantes del grupo criminal del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) que opera en Tabasco, dos de ellos son menores de edad, que como parte de su adiestramiento los obligan a comer carne humana de sus propias víctimas”.

   “El canibalismo que practican los adolescentes tiene el propósito de formar sicarios más sanguinarios, despiadados, de más ‘sangre fría’ y más agresivos, revelaron líderes del grupo. Sin arrepentimiento, los adolescentes de 16 y 17 años relataron cómo participaron en un violento crimen. 
De acuerdo al Fiscal de Tabasco, Fernando Valenzuela Pernas, esta célula del CJNG perpetró el asesinato de cinco empelados de Autos Aladino a finales del mes de mayo en Villahermosa, donde tres de ellos fueron decapitados y desmembrados”.

   “La Fiscalía reveló que estos adolescentes, sin expresar arrepentimiento relataron ante los investigadores la forma en que desmembraron el cuerpo de una víctima para luego comer algunas de sus extremidades. El cadáver del que comieron los adolescentes pertenece a un sujeto que fue levantado a principios de mayo, unas semanas antes del caso de Autos Aladino, a quien tras haberlo torturado lo ejecutaron y lo metieron en un refrigerador donde iban y le cortaban los brazos y otras extremidades para comerlas.  
El 26 de mayo el cuerpo fue abandonado totalmente desmembrado a orilla del río Carrizal, en la ranchería El Cedro, Nacajuca”.

   “La FGE constató que al cuerpo le faltaban los brazos, así como otras partes que fueron comidas por los jóvenes y otros integrantes de este grupo criminal. El ahora extinto fue levantado en el municipio de Centro. La FGE detuvo a los adolescentes junto con 10 sujetos más, el pasado 29 de mayo en una casa de seguridad del poblado Tierra Amarilla, Centro, luego de un enfrentamiento armado con agentes policiacos”.

   ¿Cómo ve? ¿Hacen falta aquí escuadrones de la muerte para terminar con ese tipo de personas?

   “Mátalos en caliente” fue la orden que dio Porfirio Díaz al militar que aprehendió a los alzados lerdistas en Veracruz.   

¿Y los derechos humanos…?

You Might Also Like

0 comentarios