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¿Feminismo o hembrismo?

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• El hembrismo como el machismo, son equivalentes

• Amenazan de muerte a escritor porque se los dice

   Hoy simplemente voy a transcribir aquí lo que dijo un joven escritor argentino (28 años) llamado Agustín Laje, a quien amenazaron de muerte 68 veces en 48 horas, dos días después de que subió a YouTube un video que se titula: “Agustín Laje destruye la estafa del feminismo en sólo 5 minutos”.

   (Y una oración por las víctimas del temblor. Si puede usted aportar un donativo, por pequeño que sea servirá mucho).

   Ha escrito Laje varios libros, el más reciente junto con Nicolás Márquez: “El libro negro de la Nueva Izquierda - Ideología de género o subversión cultural”, el cual se ubicó como best seller internacional en Amazon.

   Pero lo que le voy a compartir aquí fue lo que dijo en ese video (no hay un texto disponible hasta ahora, sólo éste), porque me pareció de mucha actualidad luego de la marcha de mujeres en la Ciudad de México, en protesta por la violación y asesinato de la joven xalapeña Mara Castilla en Puebla, delitos éstos de los que al parecer nos consideran culpables a todos los hombres.

   Durante la marcha estaban tan alteradas, que agredieron y corrieron a periodistas que cubrían el evento, entre ellos a Jenaro Villamil, de la Revista Proceso, imagínese…

   Esto fue lo que dijo Agustín Laje en el video:

   “Suele hablarse del feminismo como si fuera una cosa unívoca, como si hubiera un feminismo, cuando lo cierto es que hay al menos tres grandes olas de feminismo y una última expresión posidentitaria que se ha dado en llamar Teoría Queer. Voy a tratar de explicar en una forma muy sintética cada una de estas expresiones.

   Empecemos por la primera. La primera ola del feminismo tiene sus orígenes en el renacimiento, de esta época eran textos como “La ciudad de las damas”, “La igualdad de los sexos”, “La mujer honesta”... En aquel entonces empezaba a demandarse la incorporación de la mujer al mundo de la sabiduría, al mundo de la academia. Pero la primera ola del feminismo va a irrumpir con toda su fuerza sobre todo en el marco de las revoluciones burguesas, de las revoluciones liberales del Siglo XVIII, Francia, Estados Unidos e Inglaterra.

   Si pudiésemos hacer un resumen de cuáles son las dos demandas fundamentales del feminismo de la primera ola, tendríamos que decir: Igualdad ante la ley y acceso a la ciudadanía para la mujer.

   Esto cambió muy rápidamente con el paso a la segunda ola del feminismo. Esta segunda ola fue informada por la teoría marxista, así como la primera ola fue informada por el liberalismo, la segunda fue informada por el marxismo y fundamentalmente por la teoría de Engels sobre la familia, aquella teoría que se plasmó en 1884 en su libro titulado “El origen de la familia, la propiedad privada y el estado”, este libro puede resumirse en una frase bien concreta que dice así: “En una familia el hombre es el burgués y la mujer es el proletariado”, ¿qué estaba haciendo Engels?, estaba tendiendo un puente entre lo que era la lucha de clases y la lucha de sexos, pero la mujer tenía que subordinarse a la lucha del obrero para verse liberada del patriarcado por la propia teoría social del marxismo.

   Esta segunda ola de feminismo fracasó rápidamente, sobre todo con la experiencia de la Unión Soviética, donde la mujer lejos de liberase de sus cadenas vio ajustárselas cada vez más.

   Ahí va a nacer entonces la tercera ola del feminismo en Occidente, fundamentalmente con el libro “El segundo sexo” de Simone de Beauvoir, este libro de 1949 puede resumirse con una frase que es célebre hasta nuestros días: “No se nace mujer, llega uno a serlo” (¿como los jotos?). Eso significa la aparición de los fundamentos filosóficos de la Ideología de Género. La Ideología de Género no es otra cosa que la comprensión anticientífica de nuestra sexualidad, que la desarraiga de sus componentes naturales para dejarle a la cultura un espacio monopólico, la sexualidad pasa a ser simplemente una construcción de la cultura.

   En esta tercera ola, el feminismo va a radicalizarse y va a parecerse cada vez más a un hembrismo, va a llegar por ejemplo Monique Wittig a hablar sobre que en verdad la mujer no existe; o Judith Butler a sentenciar que el sexo siempre fue género. Debemos insistir en que estas últimas expresiones del feminismo tocan más bien lo que es un verdadero hembrismo, es decir, la otra cara del machismo, un feminismo que pasa a ser motorizado no por el amor hacia la mujer, sino por el odio hacia el hombre.

   Muchas teóricas feministas de esta tercera ola han escrito cosas realmente espantosas sobre los hombres, por ejemplo está el caso de Andrea Dworkin, que escribe que todo coito heterosexual supone la violación de un hombre sobre una mujer, Sheila Jeffreys que dice por ejemplo que cuando una mujer llega a un orgasmo con un hombre lo único que está haciendo es reproducir el sistema de patriarcado, o Monique Wittig quien afirma que el hacerse lesbiana es contrarrestar el poder político, económico, ideológico de los hombres; y qué hablar de Robin Morgan que dice que el odio político hacia el hombre es un honorable acto de toda mujer; o Valeri Solanas que afirma que tratar al hombre de animal es halagarlo, porque el hombre es una máquina, es un consolador andante.

   Al calor de este marco ideológico que ofrecen las últimas fases del feminismo, no debiera extrañarnos por qué en todas las movilizaciones del feminismo acabamos viendo en los murales consignas como por ejemplo “Mata a tu novio”, “Muerte al macho”, “Ante la duda, tú la viuda” y otro tipo de epítetos contra el hombre. Lo que las moviliza es el odio hacia el hombre, más que la defensa hacia la mujer.

   ¿No habrá llegado el tiempo ya de dejar de llamar a estas mujeres feministas, y empezar a considerarlas como hembristas que es lo que en verdad son?”

   Hasta ahí las palabras del joven escritor argentino, que se refiere sólo a las mujeres feministas-hembristas, a quienes ni siquiera la mayoría de las mujeres las ven con simpatía.

   Juzgue usted pues: ¿esas personas son feministas, o son la versión machista en las mujeres?, o sea hembristas… Ya para decir -como la Solanas- que llamarle al hombre animal es un halago, porque no es más que una máquina, que es un consolador andante…

   Esto me recuerda lo que siempre he pensado de las lesbianas, que sí les gusta un pedazo del hombre, lo que no soportan es al resto de la bestia.


   Ok ya sé dónde queda la salida…

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