Últimas Noticias:
Loading...
, ,

Se notaron los buenos y los malos

Share on Google Plus


• Unos, sensibles, solidarios, héroes, humanos…

• Otros, lacras, criticando, llenos de odio y rencor

   Desde que hay tanta gente mala en México, especialmente políticos y delincuentes (aunque a veces son los mismos), unos robando, saqueando y engañando al pueblo, y los otros amenazando, extorsionando, secuestrando, violando y asesinando, he venido escuchando cada vez con más frecuencia la frase: “Somos más los buenos que los malos”.

   Y lo creo. No solamente lo creo, estoy seguro. Con la tragedia reciente del par de sismos que causaron tan grande daño a nuestro país, tanto en vidas humanas como en pérdidas materiales, se puso de manifiesto quiénes son unos y quiénes los otros. Y efectivamente, son más los buenos que los malos, el problema es que éstos meten mucho ruido, especialmente en las llamadas Redes Sociales.

   Fue impresionante, realmente conmovedor, para mucha gente causa de llanto incluso, por la emoción, porque se estremece el corazón, ver escenas como la de un hombre en silla de ruedas -porque tiene alguna discapacidad que le impide caminar- con un costal de lona al hombro y recogiendo pedazos de escombro en una zona siniestrada; llenaba su costal, lo llevaba hasta donde había un camión de volteo, lo ayudaban a vaciarlo y regresaba por más. Eso, eso no tiene nombre…

   Vi a otro -todo en la tele porque no tuve dinero para viajar a los lugares afectados por el desastre- al que le falta una pierna, la derecha, esa extremidad termina en su rodilla. Bueno pues ponía esa rodilla en tierra, en el piso, y con una pala recogía escombro y lo depositaba en botes que otras personas se llevaban y pasaban de mano en mano hasta llegar al camión que se lo llevaba.

   Mi nieta Mariana fue una de esas, la agarró el temblor en clases en la Prepa 8 de la UNAM y no las dejaron salir hasta en la noche. Al día siguiente se puso su uniforme de paramédico, y de acuerdo con otros compañeros de la escuela se fueron temprano a donde había un derrumbe en Tlalpan. Ahí trabajaron hasta en la noche, les dijeron que al día siguiente se presentaran en Xochimilco, de donde vi en twitter primero una foto de dos grupos de vecinos con cartulinas agradeciendo el apoyo de los rescatistas, y luego un video en el que un numeroso grupo de vecinos correteó a mentadas de madre y a patadas a su delegado, que salió corriendo, se subió de un brinco a una camioneta pick up y huyó. La diferencia entre la gente buena y la mala, a cada quien su merecido.

   Para el día siguiente citaron al grupo de socorristas donde andaba Mariana en la UNAM y de ahí los trasladaron al pueblo más afectado de Morelos, descansó un rato por la tarde, ahí mismo, y trabajó toda la noche del viernes al sábado. Ese día, que no trabajaba su mamá en ESPN, también ésta se fue a ese pueblo de Morelos, y mientras Mariana buscaba entre los escombros, su mamá repartía tortas entre los rescatistas. Sacaron dos cuerpos en Xochimilco y otros dos en Jojutla.

   Dicen que se siente mucho cansancio, pero que el corazón puede más.

   Lo que más me impresionó, sin embargo, fue primero la imagen de dos soldados, que rendidos por el cansancio dormían un rato sentados en el quicio de una puerta; y luego, la que humedece los ojos: la del soldado llorando porque no alcanzó a rescatar con vida a una mujer y a su pequeña hija. Las sacó de entre el escombro de un edificio derrumbado, pero ya habían muerto. Sacó primero a la niña, y cuando volvió por la señora una piedra le cayó sobre la cara pero no lo detuvo, herido como estaba siguió y sacó a la señora. Le dolía la herida en su cara, pero más le dolía en el corazón el no haberlas podido sacar con vida y lloró, lloró como llora un niño, a gritos, se estremecía, le faltaba el aire, y todo por la pena y el dolor que sentía por sus semejantes.

   Y mientras tanto, en Iguala un grupo de normalistas (a los que no puedo llamar estudiantes sino guerrilleros) de Ayotzinapa, atacaban el cuartel del batallón de infantería con piedras y cohetones. Y mientras un grupo de voluntarios (como tantos otros, como miles de grupos y millones de voluntarios) del CONAFE, recorrían las escuelas de Oaxaca y Chiapas para evaluar y reportar los daños, la dirigencia de la Sección 22 de la CNTE hizo publicar un comunicado en el que se les prohibía a los voluntarios la entrada a las escuelas dañadas por el sismo. No querían que fueran evaluadas ni reparadas, para ellos lo primero es que sea derogada la reforma educativa que los obliga a trabajar.

   Y mientras a Enrique Peña Nieto y a Felipe Calderón entre otros, actores, actrices, cantantes, futbolistas, boxeadores, empresarios y toda una amplia gama de mexicanos solidarios, se les veía ayudando,  otros intelectuales de izquierda, como John M. Ackerman, el ideólogo de cabecera de Andrés Manuel López Obrador, criticaba esa ayuda y solidaridad. Ackerman le dijo a Gabriel Guerra, comentarista de Televisa al que invita con frecuencia Carlos Loret de Mola para debatir temas importantes,  que la caridad no bastaba, que se pusiera a leer a Aristóteles para que lo entendiera. No es caridad -le contestó Guerra-, es solidaridad, y sí me pondré a leer a Aristóteles en cuanto termine de repartir la ayuda que están enviando miles y miles de mexicanos.

   Y mientras unos reunían víveres, medicamentos y objetos de uso personal, más algunos materiales para construcción en centros de acopio que fueron instalados en todo el país, otros pasaban y disparaban ráfagas de balas contra uno de esos centros de acopio en Irapuato, matando a dos personas e hiriendo a otra; y en Morelos, el gobernador Graco Ramírez ordenaba detener a los trailers que llegaban de Michoacán y Monterrey con ayuda, para que fueran conducidos a bodegas del DIF, para guardar la ayuda, ponerle su marca, el sello de su partido y repartirla después en otra mejor ocasión, cuando haya elecciones…

   Los japoneses vinieron a ayudar y no sólo rescataron algunos cuerpos, se pusieron a cantar el himno nacional mexicano; los israelíes ayudaron, los de Panamá, de España, de Honduras, bueno, hasta los gringos. Los alemanes estaban asombrados de la solidaridad del pueblo mexicano. Uno de Indonesia dijo que México podría ser el mejor país del mundo, que no entendía nada (de por qué estábamos tan mal).

   Algo bueno quedó de esto. El PRI renunció al dinero que le corresponde por parte del INE, el PVEM también, el PAN lo está pensando, el PRD pone muchas condiciones, y Morena… Morena promete y promete y promete que va a hacer otro tanto, y su líder AMLO ya está pidiendo que le depositen dinero en el banco de un amigo rata que tiene.


   De un lado, la mayoría de los mexicanos solidarios, el Ejército, la Marina, la Cruz Roja, rescatistas, empresarios y gente pobre de gran corazón; del otro AMLO, Ayotzinapa, la CNTE y el Crimen Organizado. ¿Quiénes son más…?

You Might Also Like

0 comentarios