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Hacen diésel con la grasa de pollo

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En el CUAltos

Una solución sustentable para cuidar el medio ambiente y al mismo tiempo reutilizar para ahorrar recursos en la actividad agropecuaria, es la que han generado investigadores y alumnos del Centro Universitario de los Altos: crear biocombustible a partir de la grasa de pollo, animal del que existen en la región 35 millones de ejemplares en la industria avícola.

Alejandro Pérez Larios, investigador del CUAltos, explicó que esta idea nace a partir de la necesidad de reutilizar todos los desechos. Actualmente la grasa de estos animales termina en las coladeras o la tiran en las calles. En el peor de los casos, las granjas pequeñas contaminan el agua.

“Los desechos de pollo contienen gran cantidad de aceite. Según diversos estudios, por cada litro de aceite se contaminan mil litros de agua”, asegura Pérez Larios.

Explicó que quienes usan un proceso de catálisis homogénea logran generar biodiésel en 48 horas. No obstante, en el CUAltos, gracias a los estudios realizados por Pérez Larios, determinaron que la opción más viable era la catálisis heterogénea, con la cual están produciendo biodiésel en tres horas, lo que reduce de forma considerable el factor tiempo. El aceite lo obtienen de una empresa del ramo avícola de Tepatitlán, por las gestiones del maestro Rubén Aguirre, académico de este centro.

“Obtenemos biodiésel y glicerina. Estos productos se usan, uno en automóviles y otro en farmacéuticos o cosmetología. De hecho, la glicerina tiene múltiples aplicaciones. Actualmente estamos logrando una proporción de 60 por ciento de biodiésel por cada litro de aceite que estamos tratando, tanto de pollo como el de frituras”.

Impacto ambiental y social

Pérez Larios estima que este avance científico impactará en lo ambiental y en lo social en la región alteña, al reducir la contaminación en agua superficial o subterránea y generar ahorro, sobre todo para los pequeños productores, que gastan mucho en el diésel de sus camionetas. Actualmente por cada litro de aceite de pollo están sacando 600 mililitros de biodiésel.

Estas actividades las están realizando en el Laboratorio de Investigación de Nanocatálisis, del CUAltos.

En el proyecto participan dos estudiantes de Ingeniería agroindustrial de este campus: María Fernanda Muñoz y Sara Jiménez, tutoreadas por el maestro Pérez Larios.

“Actualmente el biodiésel lo estamos utilizando en transporte de carga en el campo. Un campesino se prestó con gusto a usar este combustible en su camioneta y le ha funcionado sin ninguna complicación”.

Explicó que la norma en la industria automotriz permite poner en los tanques una fórmula B5 o B10 (biodiésel a 5 y 10 por ciento, respectivamente, y el restante, diésel generado a partir del petróleo), a pesar de que en Europa ya hay un B20.

“Considerando estos datos, en algún momento vamos a dejar de depender del diésel y las gasolinas y utilizar productos más ecológicos. Esta es una excelente opción. Para nosotros es un gran avance. Incluso puede usarse en toda la industria, no sólo en el sector agropecuario. Proponemos que se dedique este combustible al autotransporte de carga, como tráilers o tortons, que bajaría los costos significativamente y reduciría la contaminación en ríos y lagos”.

-¿En este caso, no hay prohibición de utilizar biodiésel, a diferencia de la norma oficial mexicana 016 que prohíbe etanol en las zonas metropolitanas?, pregunta el reportero.

-“Estamos bajo la norma oficial ASTM, que rige productos de biodiésel (para motores de encendido por chispa). Lo único que nos hace falta para determinar la calidad es adquirir un cromatógrafo de gases, un equipo tecnológico que sirve para verificar la calidad del producto”.

El siguiente paso es realizar pruebas para llegar al 90 por ciento de conversión y tener la menor cantidad posible de subproducto de glicerina y buscar apoyo de empresarios que se acerquen a invertir en la investigación, lo cual generaría beneficio económico.


“Además, si las autoridades de gobierno nos ayudan a recolectar esos aceites, seguro reduciría costos de tratamiento de aguas, de mantenimiento de drenajes. Nosotros seguiremos usando el aceite que nos proporcionan y convirtiéndolo en biodiésel, y si hay quien invierta podemos tener más tecnología y producir más y, con ello obtener más beneficios para la sociedad y el medio ambiente”.

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