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La Docena Trágica

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• Entre las balaceras de la FEG y los narcos

• De ser millonario me volví pobre otra vez

En 1971, cuando comenzaba la Docena Trágica (así le llamaron después a un periodo de 12 años que abarcó los gobiernos de dos presidentes priistas en México) yo tenía ya 17 años de edad. Le llamaron así en alusión a la Decena Trágica, el periodo entre el 9 y el 19 de febrero de 1913, cuando un golpe militar derrocó al presidente Francisco I. Madero que luego fue asesinado por el gobierno del usurpador Victoriano Huerta. Los combates fueron tan sangrientos durante esos días en la ciudad de México y las consecuencias tan funestas -a raíz de eso siguieron siete años de combates y muertos entre los diferentes bandos revolucionarios-, que esos días pasaron a la historia como la Decena Trágica.

Eso da una idea de por qué 70 años después se le llamó la Docena Trágica a los sexenios de Luis Echeverría Álvarez y José López Portillo. Fueron tan nefastos sus gobiernos populistas, que acabaron con la producción y destrozaron la economía del país. Todavía durante el gobierno de Miguel de la Madrid México siguió pagando las consecuencias del populismo de sus antecesores, con una inflación galopante y escasez de muchos productos, pero se le conoció como la Docena Trágica exclusivamente al período comprendido entre 1971 y 1982. Cuando terminó ya tenía yo 29 años de edad, así que recuerdo todo lo que pasó en ese tiempo, de lo que me enteré, claro.

En lo que se refiere a nuestros gobernantes recuerdo un poco de años atrás. Tengo recuerdos borrosos de haber visto pasar la comitiva del presidente Adolfo López Mateos por la avenida Juárez en Guadalajara; y con más claridad de haber visitado el Palacio Nacional donde muchos niños de todo el país fuimos recibidos por el presidente Gustavo Díaz Ordaz, luego del concurso anual que organiza la SEP entre los alumnos que terminan la educación primaria.

Pero con más claridad recuerdo lo que pasó a partir de 1967 cuando llegué a vivir a Guadalajara. El Movimiento Estudiantil del 68 no tuvo mucho eco en la Perla Tapatía, debido a que la entonces Federación de Estudiantes de Guadalajara (FEG) se encargó de reprimirlo, era ésta una organización muy fuerte que dominaba en la Universidad de Guadalajara, eran los tiempos de Enrique Alfaro Anguiano y de Raúl Padilla López como dirigentes, varios de los cuales serían después rectores; y de pistoleros famosos como Carlos Morales García “El Pelacuas” y los hermanos Cabrera, que terminarían muertos o en las filas del narcotráfico.

Tras el fracaso del Movimiento Estudiantil del 68, que prácticamente llegó a su fin con la matanza del 2 de octubre en Tlatelolco siendo presidente Díaz Ordaz y secretario de Gobernación Luis Echeverría, quien a su vez se convertiría en presidente de la República el 1 de diciembre de 1970, surgió en Jalisco la Liga Comunista 23 de Septiembre, que comenzó con un grupo de pandilleros del barrio de San Andrés en Guadalajara, que se hacían llamar los Vikingos, junto con un grupo radical que se llamaba Frente Estudiantil Revolucionario  (FER). Tiempo después se sabría que detrás de la aparición de aquel grupo guerrillero estuvo Rubén Zuno Arce, cuñado del presidente Luis Echeverría.

Me tocó vivir ese tiempo en Guadalajara y enterarme de las balaceras que se armaban entre grupos estudiantiles que se disputaban el control de la FEG; de los secuestros, asaltos bancarios y actos de terrorismo que cometía la Liga Comunista 23 de Septiembre, recuerdo por ejemplo cuando una bomba destruyó casi un edificio que se encontraba en el centro de la ciudad, a unos metros de donde está actualmente la Biblioteca de la Universidad, y que albergaba en aquel entonces a una tienda llamada Almacenes Franco. Ahí está ahora la tienda de telas La Parisina.

Fue el de Luis Echeverría un gobierno populista -el primero de la Docena Trágica- que afectó gravemente a la producción agrícola del país, al haber repartido 16 millones de hectáreas a campesinos; el número de burócratas que trabajaban para el gobierno federal creció de 600 mil en 1972 a 2.2 millones en 1974; el dólar que desde 1954 costaba 12.50 pesos llegó a costar 20 durante su gobierno y al final del mismo se dio otra devaluación que causaría una nueva y más grave crisis económica nacional; su gobierno compraba empresas en crisis para sostener el empleo, pero lo hacía a costa de la ineficiencia y la corrupción con que eran administradas; para tratar de sostener la economía imprimía billetes sin ningún respaldo, lo que provocó una severa inflación y que la deuda externa que había heredado de Díaz Ordaz por 6 mil millones de pesos, creciera a más de 20,000 millones al final de su mandato.

Los empresarios trataron de hacerle frente a la política populista de Luis Echeverría que expropiaba empresas para entregarlas a sus amigos, pero el intento terminó con el asesinato en Monterrey, por parte de la Liga Comunista 23 de Septiembre, del empresario Eugenio Garza Sada, hijo del fundador de la Cervecería Cuauhtémoc y fundador a su vez del Grupo Monterrey que agrupaba (y agrupa) a muchas empresas (entre ellas actualmente a la Coca Cola en México y a las tiendas Oxxo), fundó además el Instituto Tecnológico de Monterrey. También fue asesinado otro empresario de Guadalajara llamado Fernando Aranguren, a quien secuestró la misma Liga Comunista junto con el cónsul británico Anthony Duncan Wiliams, quien fue liberado tras de pagar un millonario rescate.

Así transcurrió el gobierno de Luis Echeverría Álvarez, del que trascendió que quien controlaba a las mafias del narcotráfico era su cuñado Rubén Zuno Arce, el cual diez años después, en 1985 se vio involucrado en el secuestro, tortura y asesinato del agente de la DEA Enrique Camarena Salazar, por el cual fueron detenidos los capos Rafael Caro Quintero, Ernesto Fonseca Carrillo y Miguel Ángel Félix Gallardo, con quienes se reunía Rubén Zuno según el señalamiento de un testigo que presentó la DEA de nombre Héctor Cervantes Santos (otro testigo, uno de los asesinos materiales del agente Camarena, llamado Raúl López, mencionó también a Manuel Bartlett Díaz, en ese tiempo Secretario de Gobernación, diciendo que se reunía igual con los capos mencionados). Zuno Arce fue detenido en San Antonio, Texas cuando se presentó voluntariamente como testigo de otro caso, juzgado en California fue condenado a cadena perpetua por la muerte del agente Camarena Salazar. Murió hace seis años de cáncer en una prisión de Florida.

Y tras del gobierno de Luis Echeverría vino el de José López Portillo, que se dedicó igual que aquél a poner en práctica medidas populistas, a “administrar -dijo- la abundancia” que permitían en esos tiempos los precios del petróleo, y a robarle a la nación. En materia económica su administración se caracterizó por sus decisiones arbitrarias y financieramente incorrectas, que detonaron la crisis más severa en la historia de México, no solo repitió sino que aumentó los errores del periodo echeverrista, puso en marcha proyectos de desarrollo condenados al fracaso por su mala preparación, como la Alianza para la Producción, el Plan Nacional de Zonas Deprimidas y Grupos Marginados, el Sistema Alimentario Mexicano y el Plan Global de Desarrollo. Creó nuevas secretarías de Estado y multitud de organismos, su gobierno adquirió y participó en más de quinientas empresas, lo que junto con la corrupción galopante terminó por reducir a cero los excedentes del petróleo, y por multiplicar la deuda externa ante el aumento de las tasas de interés.

El peso fue tardíamente devaluado en alrededor de un 400%, aunque durante la VI Reunión de la República, el 4 y 5 de febrero de 1982 juró defenderlo “como perro" frente a la embestida de los "enemigos" de la patria, sin embargo un par de semanas después la Secretaría de Hacienda se vio forzada a declarar la moratoria de pagos y a devaluar el peso cuando el dólar costaba ya 28.50 y llegó a los 46 pesos, frenándose finalmente en 70 pesos al imponerse el cierre del mercado cambiario para atajar la escalada.

López Portillo culpó de la debacle a los banqueros y a los "sacadólares", no admitió tener que ver en el hundimiento financiero del país. "Soy responsable del timón -dijo-, pero no de la tormenta", y de un plumazo nacionalizó los bancos y decretó el control de cambios, agregando: "Ya nos saquearon, México no se ha acabado. ¡No nos volverán a saquear!".

Pues bueno… el caso es que nos siguieron saqueando el bolsillo. El gobierno de Miguel de la Madrid (1982-1988) no pudo controlar la situación y seguimos pagando las consecuencias.

Tenía yo siete años de casado ya cuando por fin se fue a la chingada José López Portillo y llegó De la Madrid, con el que tuvimos que soportar seis años más de inflación.

La crisis económica de 1982 fue la peor de que yo tenga memoria, provocó una devaluación de 3,100% durante el sexenio, la inflación creció 4,030% (todos los días subían las cosas de precio y había escasez de varios productos), y el poder adquisitivo bajó en un 70%. Los que teníamos un buen empleo éramos millonarios, pero un kilo de huevo costaba 35 mil o 40 mil pesos y un pantalón valía millones de pesos, hasta que en 1993 -cuando Salinas de Gortari- le quitaron tres ceros a la moneda, así que yo que tenía 2 millones de pesos en el banco se me volvieron 2 mil de los de ahora, y el que sólo tenía mil pues se quedó con sólo un miserable peso.

Así fue la época del populismo en México,  que comenzó con la Docena Trágica de 1971 a 1982 mientras gobernaron Luis Echeverría y López Portillo, y se prolongó hasta 1988 durante el gobierno de Miguel De la Madrid, que hizo lo necesario para comenzar a estabilizar la economía, lo que se vino a lograr con Salinas de Gortari.

Votar mañana por la opción populista es volver al pasado, o dar un salto al vacío que para el caso es lo mismo. Piense y vote.

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