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La mayoría de los paquetes electorales debieron abrirse

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Por fallas humanas

• Tanta tecnología y disposiciones acabaron abrumando a los funcionarios de casilla

• Pero lo bueno es que el Peje y los otros candidatos ya sabían quién había ganado

Unos 373 paquetes electorales, de un total de 468 de igual número de casillas en el distrito 3, tuvieron que ser abiertos por personal del INE para volver a contar los votos, puesto que sus resultados no pudieron ser registrados en el sistema del Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP) por diversas fallas. La tarea de volver a contar duró prácticamente toda una semana y el porcentaje de paquetes abiertos ha sido el más alto de toda la historia.

La jornada electoral inició el pasado domingo de forma accidentada en Los Altos y en general en todo el país, pues la apertura de las casillas se tenía programada para las 8 de la mañana, pero la mayoría de ellas se abrieron entre 8:30 y 9 y hubo algunos casos extremos, como el de una sección rural ubicada en Capilla de Guadalupe, donde los comicios pudieron comenzarse hasta las 11:00 horas por falta de funcionarios que recibieran y procesaran los votos.

El día de la elección estuvo marcado también por una gran ausencia de funcionarios de casillas titulares, pues en la mayor parte de las secciones se tuvo que recurrir a los suplentes designados para ese día o de plano recurrir a personas que acudían a votar y que voluntariamente se quedaran a fungir como funcionarios.

Conseguir funcionarios espontáneos de entre la fila de votantes no era cosa sencilla, pues la mayoría de ellos declinaba la petición cuando eran invitados a formar parte de la mesa directiva de casilla, argumentando que no estaban preparados para ello o no estar dispuestos a pasar varias horas en esa labor por cuestiones personales.

Mientras eso ocurría, los representantes de partido presionaban al personal del INE y a los mismos funcionarios que sí habían acudido a cumplir su compromiso, para que arrancaran con las elecciones de una vez por todas, mientras que los votantes, quienes no querían ser funcionarios pero sí que los comicios iniciaran pese a no haber personal para ello, se molestaban y se iban o agredían verbalmente a los encargados de la jornada.
Una vez subsanada la falta de funcionarios, la jornada transcurrió sin sobresaltos, lográndose una participación ciudadana de entre 60 y 70 por ciento del padrón electoral.

Sin embargo a la hora de cerrar las casillas y hacer el escrutinio y cómputo volvieron los problemas. Los funcionarios dejaron de recibir votos a las 6 de la tarde como estaba previsto, pero de nuevo la improvisación hizo de las suyas, pues la mayoría de los encargados de las casillas no estaban debidamente preparados para contar los sufragios y mucho menos para organizarlos, llenar las actas e integrar los paquetes electorales.

Dieron las 7, las 8, las 9, las 10 de la noche e incluso las 11 o 12 o ya la madrugada del lunes y los funcionarios, muchos de ellos, seguían sin saber con certeza qué hacer con tanta acta, formatos, bolsas y nuevas disposiciones ordenadas por el INE para este 2018.
La mayoría, pese a haber manuales para ello, desconocía que para esta jornada el escrutinio y cómputo debía hacerse de forma simultánea, es decir, hacer al mismo tiempo lo de presidente de la república y lo de gobernador, luego lo de senadores y diputados locales y al último lo de diputados federales y alcaldías.

Muchos comenzaron a contar y computar los votos para presidente y después de eso siguieron con los de gobernador, lo que originó atrasos y confusiones, porque para efectos del PREP y conteo rápido, ambos resultados debían conocerse al mismo tiempo y en primer lugar.

También fue un embrollo el tema de las bolsas y los votos metidos en una urna que no les correspondía. Había bolsas marcadas para distintos tipos de boletas: válidas, no válidas, sobrantes y provenientes de otra urna; dichas bolsas a la vez, una vez llenas debían meterse juntas en una más grande, lo que fue demasiado enredo para algunos.

Otra supuesta innovación fueron las actas y formatos que debían llenarse, pues estaban las de escrutinio y cómputo, las de desarrollo de jornada electoral, las de clausura, las de incidentes, relaciones de personas con discapacidad que acuden a votar, relaciones de representantes de partido con derecho a votar en la casilla encomendada, relaciones de votantes autorizados por el Tribunal Electoral para votar pese a no figurar en la lista nominal ni en el padrón, así como un cuadernillo de ejercicios donde debían hacerse los cómputos antes de pasar las cifras definitivas al acta.

Esto también fue demasiado incluso para los presidentes o secretarios de casilla, no se diga de aquellos que de suplentes por falta de funcionarios escalaron forzosamente a un rango superior o para aquellos que fueron tomados de la fila.

Después de eso y de guardar todo el material y colocar un cartel afuera del lugar de votación con los resultados de las elecciones en dicho sitio, los funcionarios como pudieron armaron los paquetes electorales que consistió en meter las boletas en las bolsas ya mencionadas y las chorrocientas actas (también se incluían escritos de protesta de los partidos) en una caja del INE o IEPC, según fuera el caso y llevarlas hasta las sedes distritales en Tepatitlán, con el acta de escrutinio y cómputo por fuera, para que pudiera ser leída y anotar los resultados en el sistema PREP.

Pero ándale que la gran mayoría de las actas PREP, 373 de 468 del distrito 3, estaban ilegibles o incompletas y no pudo ser posible registrarlas en el sistema electrónico, por lo que automáticamente se decretaba la apertura del paquete.

La apertura de paquetes y el conteo de votos comenzó a hacerse desde la mañana del lunes, encontrándose dentro de las cajas varias anomalías, producto de errores y falta de conocimiento de quienes se encargaron de la elección.

Actas y boletas del IEPC dentro de paquetes del INE y viceversa, basura, formatos o bolsas no utilizadas fue lo que se halló dentro de las cajas, además de las boletas. Personal del Instituto Nacional Electoral infirió que por cansancio, hastío y el hecho de que ya era muy tarde, algunos funcionarios armaron como pudieron los paquetes o de plano no armaron nada y se fueron, teniendo los capacitadores electorales hacer esa labor.

En general fue así en todo el país, admiten las más altas autoridades electorales, que atribuyeron las fallas a la preparación de los funcionarios de casilla y a la vez a un gran número de personas que de última hora decidieron no acudir a la jornada y faltar a su compromiso hecho con meses de anterioridad.

Y es que para esta jornada electoral, que prometía ser novedosa con el uso de tecnologías digitales e innovaciones para hacer unos comicios más seguros y confiables, terminó por abrumar a la gente que participó en ella. Y el hecho de usar tanta bolsa, actas y otras medidas de seguridad fueron disposiciones ordenadas por los partidos con anterioridad, además de abrir el sorteo a finales de 2017 a personas de todas las edades y escolaridad, según esto para ser los sufragios más inclusivos de la historia.
Y ahí está el resultado.

Ganador por adelantado

Otra cosa que llamó la atención y que prometía ser una novedad fue el conteo rápido, consistía que a las 7 de la tarde, previendo que para esa hora ya estarían computados los votos para presidente de la república y gobernadores, de forma aleatoria se escogerían algunas casillas para tomar una lectura de los resultados de los cargos ya mencionados e informarlos al INE.

El INE concentraría los resultados en su sistema para dar a conocer entre 7 y 8 de la noche a los virtuales ganadores de la presidencia de la república y gubernaturas, sin embargo eran todavía las 8:30 o 9 de la noche y apenas los funcionarios estaban computando los primeros votos, por lo que el conteo rápido no pudo estar disponible entre 7 y 8.

Sin embargo para esa hora Andrés Manuel López Obrador ya se proclamaba ganador y minutos después era reconocido por el priista José Antonio Meade, el panista Ricardo Anaya y hasta por el mismo gobierno federal.

No hubo necesidad pues, de que estuviera a tiempo el conteo rápido, si uno ya se sabía ganador y los otros perdedores.

Quizás se basaron en las encuestas de salida. Ahora las encuestas tienen más valor que toda una jornada electoral y todo el trabajo del INE y los funcionarios de casilla.

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