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Subirá AMLO precios de gasolina

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• El PRI no se crea ni se destruye, sólo se transforma

• En 2000 fue Vicente Fox, ahora es López Obrador

Para darle continuidad a la historia que le conté la semana pasada acerca de la Docena Trágica (los sexenios de Luis Echeverría y López Portillo), ahora le cuento que cinco años después de haberse iniciado el gobierno que siguió, el de Miguel de la Madrid Hurtado, éste como era costumbre y lo sigue siendo eligió a su sucesor. Los ciudadanos sólo votamos, no elegimos, en este país al Presidente de la República lo elige su antecesor, luego de ponerse de acuerdo  la Familia Revolucionaria, es decir, el grupo que está en el poder desde hace 90 años.

El elegido por MMH en 1987 fue Carlos Salinas de Gortari, lo cual no le gustó a Cuauhtémoc Cárdenas, quien alegando que el PRI se había convertido en un grupo de tecnócratas neoliberales que se habían apartado de los principios de la Revolución, abandonó el partido junto con Porfirio Muñoz Ledo. Fue la primera gran fractura del partidazo desde su creación en 1929 (aunque ésta la planeó Plutarco Elías Calles desde el año anterior, en 1928. Hasta entonces todos los grupos se habían disciplinado a la decisión del presidente en turno acerca de quién sería el sucesor, pero a Cuauhtémoc Cárdenas no le gustó y rompió con el PRI.

El entonces Partido Auténtico de la Revolución Mexicana (PARM) postuló a Cuauhtémoc como candidato a la Presidencia de la República para las elecciones de 1988, y Junto con Muñoz Ledo comenzaron a buscar alianzas. Se unieron a su causa varios partidos de izquierda y se formó así el Frente Democrático Nacional con Cuauhtémoc Cárdenas como su abanderado, que competiría contra Carlos Salinas de Gortari por el PRI, Manuel J. Clouthier del PAN y Rosario Ibarra de Piedra por el PRT.

La noche del 6 de julio de 1988, al término de la votación y cuando las tendencias favorecían a Cuauhtémoc Cárdenas con el 42% de los votos contados hasta ese momento, contra el 36% de Salinas de Gortari, se cayó misteriosamente el sistema de cómputo a cargo de la autoridad electoral que en ese tiempo manejaba la Secretaría de Gobernación, cuyo titular era Manuel Bartlett Díaz, y horas después sin dar a conocer los números simplemente se dijo que Carlos de Salinas de Gortari había ganado.

A todo mundo le quedó la impresión de que el PRI había sido derrotado. Los partidarios de Cuauhtémoc esperaban el llamado de éste para combatir el fraude, le exigían incluso que marcharan sobre el Palacio Nacional y derribaran las puertas para tomarlo,  pero Cárdenas Solórzano se negó, dijo que no estaban preparados para un baño de sangre.

En mi opinión fue Cuauhtémoc Cárdenas el primero y el único que ha derrotado al PRI en este país. Y su actitud me pareció incluso patriótica, al negarse a exponer a sus seguidores a un baño de sangre. Ya se había dado uno 20 años atrás, el 2 de octubre de 1968 en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco, y el hijo del general Lázaro Cárdenas prefirió seguir luchando por la vía democrática para lograr un cambio. Fue así que nació el Partido de la Revolución Democrática (PRD) del que fue su primer presidente.

Seis años después Cuauhtémoc Cárdenas volvió a ser candidato a la Presidencia de la República en 1994, ya por el PRD, compitiendo contra Ernesto Zedillo por el PRI (que entró como emergente tras del asesinato de Luis Donaldo Colosio) y contra Diego Fernández de Ceballos por el PAN, quien había traicionado a su partido permitiendo como coordinador de los diputados panistas que se quemaran las boletas electorales de 1988, que eran la evidencia del fraude contra Cuauhtémoc Cárdenas.

La elección de 1994 la ganó Ernesto Zedillo, quien al final de su mandato escogió a Francisco Labastida Ochoa como candidato del PRI para relevarlo. En apariencia, porque en realidad se estaba planeando ya el cambio de partido en el poder por parte de la Familia Revolucionaria para evitar un estallido social porque la gente ya no quería más PRI. Se escogió para ello a un rancherote simpático, dicharachero y parlanchín llamado Vicente Fox, que fue candidato del PAN y compitió en la elección del 2000, otra vez contra Cuauhtémoc, del PRD, y contra Labastida Ochoa del PRI.

Para esa elección presidencial el proceso estaba ya en manos de los ciudadanos y no del gobierno, pues desde la Reforma Electoral de 1990 se había creado el Instituto Federal Electoral (IFE) a quien le correspondía dar a conocer los resultados. Sin embargo la noche del 2 de julio del 2000 -lo recuerdo bien- fue el presidente Ernesto Zedillo quien salió a decir (antes que la autoridad electoral) que Vicente Fox había ganado. ¿Por qué?, porque así lo había acordado la Familia Revolucionaria. ¿Qué cambió con Vicente Fox en el gobierno? nada. ¿A quién, de tantos ladrones de los gobiernos priistas metió a la cárcel el nuevo gobierno?, a ninguno. ¿Qué hizo Fox contra la corrupción?, permitir que los hijos de su nueva esposa Martha Sahagún robaran a manos llenas. Pregunto: ¿El cambio de partido en el poder fue o no acordado por la Familia Revolucionaria que gobierna a este país desde hace 90 años?

¿Y a qué viene toda esta historia? Bueno, fue para decir que 18 años después volvió a pasar lo mismo. No fue la autoridad electoral la que salió a dar los resultados la noche del domingo pasado, fue Televisa con supuestas encuestas de salida de Mitofsky, la que comenzó a decir desde las 6 de la tarde (dos horas antes de lo que permite la ley) que había ganado López Obrador. ¿Vio usted los números del Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP)? no. ¿Quiénes fueron los primeros en salir a reconocer el triunfo de López Obrador?, José Antonio Meade y el presidente del CEN del PRI, luego la felicitación vino de Vicente Fox, después de Felipe Calderón y de Carlos Salinas de Gortari. Qué curioso ¿no? 

¿Recuerda usted cuando en octubre del año pasado renunció el procurador General de la República Raúl Cervantes, quien aseguró que ya estaba listo el expediente del asunto Odebretch que involucra a Emilio Lozoya (del grupo en el poder), y que en unos días más sería consignado ante un juez? Bueno, han pasado casi nueve meses y no hay novedad. ¿A quién va a meter a la cárcel el gobierno de López Obrador para combatir la corrupción? Creo que a nadie, los principales ladrones de anteriores gobiernos priistas no irán a la cárcel, formarán parte del nuevo gobierno. Revise usted el gabinete de AMLO, todos forman parte de lo que Él llamaba la Mafia en el Poder, todos son hijos, nietos o descendientes de quienes han gobernado a México durante 90 años, todos.

Esto se preparó desde hace 12 años, había que cambiar nuevamente de partido en el poder, y qué mejor que poner al viejito luchador social, al inmaculado, al que representaba la esperanza, con el que se dará un cambio porque “ya peor no nos puede ir”, al que “ya le toca…” Y de una vez, por qué no, cambiar de partido y hasta de nombre, el viejo PRI se llama ahora MORENA.

Y que conste, no digo que no haya ganado Andrés Manuel López Obrador, ganó, lo que digo es que su triunfo fue acordado, arreglado, pactado por la Familia Revolucionaria como en el 2000. Fue una estrategia genial hacerle creer a la gente que al votar por MORENA estaban votando contra el PRI… Estrategia que se le atribuye a Salinas de Gortari, pero el reconocimiento de tal genialidad debe ser para todo el grupo de poderosos que están en el gobierno desde hace 90 años, para la Familia Revolucionaria pues, para la Mafia en el Poder que dice López Obrador.

Ya vi un meme en el que aparece Carlos Salinas de Gortari con una sonrisa socarrona y que dice: “Me encanta cómo se ilusionan. El PRI no se crea ni se destruye, solo lo transformo en MORENA”. Ni más ni menos. Sean felices.

Por cierto, el que será Secretario de Hacienda con López Obrador, Carlos Urzúa ya anunció que seguirá subiendo el precio de la gasolina. ¡Toma chairo tu banana!

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