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Una historia de mafiosos

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Manuel Buendía Tellezgirón era un periodista famoso en la década de los 70s y a principios de los 80s, su columna Red Privada que se publicaba diario en el periódico Excélsior era de lo más leído, junto con la de Los Intocables, de José Luis Mejías, aunque éste tenía menos credibilidad y más fama de corrupto y de mafioso (cuidándole un rancho que le regaló a Mejías el cacique del Sindicato Petrolero Joaquín Hernández Galicia, la Quina, fue como comenzó su carrera delictiva el violento cacique del sur de Veracruz, Cirilo Vázquez Lagunes), pero ambos, Buendía y Mejías eran de los periodistas más influyentes en ese tiempo.

Manuel Buendía investigaba en 1984 la conexión entre narcotraficantes mexicanos y la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos, enterado de que los gringos estaban financiando con dinero de la droga a la Contra Revolución en Nicaragua. Es de suponerse que con el visto bueno del gobierno mexicano que encabezaba Miguel de la Madrid. Los narcotraficantes utilizaban entonces credenciales de la Dirección Federal de Seguridad (DFS), la policía política que dependía de la Secretaría de Gobernación, que estaba dedicada principalmente a la protección de las bandas del narcotráfico.

La tarde del 30 de mayo de ese año Manuel Buendía salía de su oficina en el centro de la ciudad de México y llegaba al estacionamiento donde tenía su carro en el Paseo de la Reforma, cuando se le acercó por detrás un sicario que le disparó a quemarropa cinco balazos que lo privaron de la vida en forma instantánea. Durante años la investigación del homicidio, de la que se había hecho cargo la DFS (indebidamente, porque le correspondía a la procuraduría capitalina) no avanzó nada, hasta que se hizo cargo la autoridad competente.

Se supo entonces que el autor material del asesinato fue Rafael Moro Ávila, agente de la Dirección Federal de Seguridad,  quien había recibido órdenes del jefe de la Brigada Especial de esa corporación, Juventino Prado, quien a su vez recibió el encargo de matar a Manuel Buendía de parte del titular de la DFS José Antonio Zorrilla (quien era amigo de Buendía y se hizo cargo del sepelio y de la investigación). Hasta ahí llegó la investigación y hasta ahí los detenidos. El jefe de José Antonio Zorrilla era el secretario de Gobernación Manuel Bartlett Díaz, y el jefe de éste el presidente Miguel de la Madrid.

Hasta ahí parte de la historia de la muerte del periodista Manuel Buendía. Completa y detallada la publicó el periodista Miguel Ángel Granados Chapa en su libro “Buendía el primer asesinato de la narcopolítica en México”.

Al año siguiente, en 1985, el agente de la DEA Enrique Camarena Salazar, que investigó también la triangulación de recursos que salían de la venta de drogas y que iban a parar a la Contra nicaragüense, fue secuestrado por agentes federales mexicanos y entregado al Cártel de Guadalajara, y por cuenta de éste fue torturado durante tres días y finalmente asesinado junto con su piloto Alfredo Zavala.

Originalmente se dijo que la causa del asesinato de Camarena fue que éste (infiltrado en al Cártel de Guadalajara) había contribuido al descubrimiento y destrucción de una enorme plantación de mariguana en el rancho El Búfalo, en Chihuahua, propiedad del narcotraficante Rafael Caro Quintero; pero la investigación que dirigió en México el agente de la DEA Héctor Berrellez y que fue conocida como la Operación Leyenda, puso de manifiesto que en realidad se debió a que a Enrique Camarena “se le ocurrió que teníamos que perseguir el dinero, no las drogas, estamos agarrando una enorme cantidad de enervantes sin perturbar a los cárteles”. Lo hizo y descubrió que la CIA estaba haciendo negocios con los cárteles de la droga con la anuencia del gobierno mexicano, recibía dinero a cambio de protección y facilidades a los narcotraficantes para que estos hicieran llegar la droga a Estados Unidos, dinero que finalmente era empleado para financiar a la Contra de Nicaragua.

Como quiera que haya sido, el caso es que en febrero de 1985 agentes de la DFS secuestraron a Enrique Camarena y se lo entregaron al Cártel de Guadalajara, que dirigían Miguel Ángel Félix Gallardo “el jefe de jefes”, Rafael Caro Quintero y Ernesto Fonseca Carrillo, que lo torturaron en una casa propiedad de Rubén Zuno Arce (cuñado del expresidente Luis Echeverría) donde se les pasó la mano, tanto que mandaron a llevar al doctor Humberto Álvarez Machain para que lo atendiera, pero éste les dijo que estaba muy grave y que sólo trasladándolo a un hospital se podría intentar salvarle la vida, a lo cual se opusieron. Álvarez Machain fue secuestrado 5 años después y llevado a Estados Unidos para ser juzgado por su presunta participación en la tortura de Enrique Camarena, lo que provocó tensión entre los gobiernos de Estados Unidos y México, y finalmente fue absuelto. Después participaría en una caminata de Guadalajara a Tepatitlán para darle gracias al Señor de la Misericordia.

Para tener una idea de la participación del gobierno federal en estos hechos a través de la entonces Dirección Federal de Seguridad, que dependía de la Secretaría de Gobernación, Héctor Berrellez narra que  la DEA cercó a Caro Quintero en el aeropuerto de Guadalajara y que "al llegar nos enfrentamos a más de 50 agentes de la DFS que nos apuntan con ametralladoras y escopetas. Nos dijeron que la DEA no iba a aprehender a Caro Quintero. Bueno, Caro Quintero se acercó a la puerta del avión, agitó una botella de champán frente a los agentes de la DEA y dijo: 'Mis hijos, la próxima vez, traigan más armas'. Y se rio de nosotros".

Fue aprehendido un par de meses después en Costa Rica por parte del gobierno mexicano, tras una fuerte presión de Washington. Igual detuvieron entonces a Ernesto Fonseca y 4 años después a Miguel Ángel Félix Gallardo.

Con motivo de la liberación de Caro Quintero hace cinco años, gracias a que ganó un amparo por un tecnicismo en la ley, el ex agente de la DEA Héctor Berrellez dijo a la agencia de noticias Xinhua que el senador Manuel Bartlett  está implicado en el secuestro, tortura y asesinato de Enrique Camarena, y que está dispuesto a colaborar y a aportar evidencias, según lo difundió el portal sin embargo.mx, agregó: “con todo  respeto quiero suplicarle al presidente de México Enrique Peña Nieto, que ordene a la PGR girar una orden de aprehensión en contra del senador Manuel Bartlett Díaz. Me pongo a sus órdenes para proceder contra esos asesinos con contundentes pruebas a la mano”. No lo hizo antes -explicó- porque había una orden de aprehensión en su contra (por el secuestro de Álvarez Machain) que ya prescribió.

Otro año después, en febrero de 1986 murió el político y periodista Carlos Loret de Mola Medis, supuestamente en un accidente automovilístico en el estado de Guerrero, que ocurrió momentos después de haber sido interceptado por un retén militar, sin embargo su hijo Rafael Loret de Mola asegura que en realidad fue asesinado y culpa de ello a Manuel Bartlett Díaz.

Y dos años después, en julio de 1988, a Manuel Bartlett se le “cayó el sistema” durante el cómputo de la elección presidencial, en el que llevaba ventaja Cuauhtémoc Cárdenas sobre Carlos Salinas de Gortari, el resultado es de todos conocido. Eso sin contar con que cuatro días antes de la elección, el 2 de julio de 1988 fueron asesinados Francisco Xavier Ovando y su secretario Ramón Gil. Ovando era el encargado de recabar y concentrar los resultados de la elección por parte del Frente Democrático Nacional que postuló a Cuauhtémoc Cárdenas. El FDN primero y el PRD después, señalaron como responsable de estas muertes al gobierno federal, sin que lo hayan podido probar hasta ahora.

Treinta años después, el entonces presidente de la CFE (Comisión Federal Electoral) Manuel Bartlett Díaz, será director de la CFE (Comisión Federal de Electricidad) en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. 


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