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Y ¿cómo ha sentido la Cuarta?

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• Hasta ahora todo parece ir de mal en peor

• Pero el problema no es López Obrador

¿Y cómo le va con el cambio? ¿Ya está sintiendo usted la Cuarta Transformación? Yo no, siento que todo va de mal en peor. Enumerar los errores del nuevo gobierno está por demás, son del dominio público. Señalar la falta de cumplimiento de las promesas de campaña igual, la violencia es mayor, la gasolina y el gas cuestan más. Y así por el estilo, sólo un ciego no lo ve. Bueno, sólo 30 millones de ciegos…

Lo mejor será, por lo tanto, tratar de explicarnos qué es lo que pasa. Por qué está el país al borde del precipicio o cayendo ya por el despeñadero que algunos veíamos venir, pero que la mayoría de quienes votaron el 1 de julio no. Resentidos por la mala actuación de los gobiernos anteriores, votaron por Morena creyendo que votaban así contra el PRI. Cayeron en la trampa.

Lo dijimos hace un par de días en el Twitter, México está hoy a merced del extremismo, la estupidez y la ambición. El problema no es López Obrador, o al menos no es sólo Él, el problema es la combinación de esas tres cosas: el fanatismo de la extrema izquierda, la evidente falta de capacidad para gobernar, y la ambición de un grupo de ancianos cuyo objetivo único en la vida es hacer dinero.

El problema es el extremismo de izquierda que encabezan Epigmenio Ibarra, Paco Ignacio Taibo, Jhon Ackerman, Díaz Polanco, la Polevnsky y demás comunistas trasnochados (trasnochados porque no se han dado cuenta de que esa ideología fracasó ya en todo el mundo), que quieren un cambio de régimen: de la incipiente democracia que tenemos, a la dictadura en la que serán ellos la Nomenklatura, es decir, los únicos privilegiados.

Andrés Manuel López Obrador es para mí sólo un tonto, un pelele, si usted quiere es un viejito simpático, bien intencionado tal vez, que no sabe ni entiende nada de nada, que por lo que se ve piensa gobernar a base de ocurrencias. Pero era el títere que necesitaba el grupo de sectarios antes mencionado.

Y a esta asociación del extremismo ideológico de unos y la ineptitud del otro, hay que agregarle un segundo grupo, el de los ladrones ambiciosos, los Romo, los Espriú, los Rioboo, los Torruco, Salinas, Vázquez, etc. cuyo objetivo único en la vida es hacer dinero.

Y digo único porque algunos son ancianos que ya no se acaban el que tienen, pero quieren más. Ese es el fondo de la cancelación del aeropuerto en Texcoco, que los contratos se los dio el gobierno anterior a unos, corruptos seguramente, y los quieren otros, corruptos también, amigos y cómplices del nuevo gobierno. Todo se trata de dinero, finalmente todo se reduce a pesos y centavos.

Podríamos agregar un tercer grupo, el de los políticos ladrones y oportunistas que van hacia donde sople el viento en busca del poder: los Bartlett, Monreal, Muñoz Ledo, Martínez Cázares, etc. aunque estos son los menos peligrosos porque se acomodan donde sea. Lo único que quieren es vivir del presupuesto y vivir bien, y para eso brincan del PRI al PRD, al PAN, al PT, a Morena y a donde sea, son ladrones despreciables que siempre han estado ahí y ahí seguirán, pero no son los que quieren acabar con este país, no les conviene. Los otros sí, necesitan que seamos una nación empobrecida y hambrienta para gobernarla por décadas.

El problema pues no es el Presidente López Obrador que eligieron la mayoría de los votantes, el verdadero problema es la combinación de esas tres cosas: los militantes comunistas, fanáticos dispuestos a asesinar a quien no piensa como ellos; los ancianos ambiciosos, corruptos y ladrones, cuyo objetivo es hacer dinero; y la incapacidad manifiesta para gobernar.

(A propósito de los fanáticos, este jueves un grupo de manifestantes golpeaban un automóvil que salía de la SCJN gritándole al conductor “corrupto”, “ladrón” y “traidor a la patria”, sin saber siquiera quién iba en su interior (era un empleado de la Judicatura, no era un juez, ni magistrado ni un ministro), mucho menos podían saber que fuera corrupto, ladrón y traidor a la patria, pero lo querían linchar y todo por el discurso de odio de los extremistas de izquierda, los mismos que dijeron que haber permitido que entrara la gente a Los Pinos, fue como la Toma de la Bastilla en Francia. Imagínese…)

Pero al igual que esos 30 millones de ingenuos, incautos, desinformados y resentidos que votaron por Morena creyendo que votaban contra el PRI, hay más de 60 millones de mexicanos dispuestos a enfrentar a esos tres grupos: el de los sectarios de la extrema izquierda, el de los ancianos adoradores del becerro de oro, y el de los tontos encabezados por el más menso de todos.

Y hay además dos minorías en las Cámaras de Diputados y Senadores, capaces de frenar cualquier reforma constitucional; hay una mayoría de Congresos Locales (de los Estados) que no la permitirían tampoco, y una hay Suprema Corte de Justicia de la Nación que frenará igual las aspiraciones y locuras de quienes pretenden destruir a México.

Como quiera mañana el presidente López Obrador va a pedirle permiso a su madre, a la Madre Tierra, para la construcción del Tren Maya. No sabemos cuál será la respuesta, si le dará permiso o no, ni siquiera sabemos en qué forma le va a contestar la tierra, pero el Presidente le va a pedir permiso.

Digo, para los prianistas neoliberales enemigos de la Cuarta Transformación, que aseguran que nuestro país está retrocediendo 45 años. ¿45…? 

Será porque está comenzando. Hace un mes sus seguidores decían “déjenlo, todavía no gobierna”, ahora “espérense, está comenzando”, y dentro de seis años “____________” escoja usted la frase para el pretexto.

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