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Muy difícil operación

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Una reportera fue invitada una vez por un renombrado cirujano a contemplar una difícil operación que iba a realizar.

Mientras el cirujano llevaba a cabo los preparativos necesarios para la operación, parecía confiado, pero un poco nervioso. Luego, emprendiendo el camino hacia el quirófano, se detuvo un momento e inclinó la cabeza (mientras hacía una breve oración en su interior). 

Más tarde durante la operación sus manos se veían sin nervios… se veían tranquilas… La reportera expresó su sorpresa de que un cirujano elevara una oración antes de la cirugía y dijo:

-Yo creía que un cirujano confiaba en su propia capacidad.

-¡Un cirujano es solamente un hombre! -fue la contestación del médico-, estoy seguro de que la ciencia no podría haber avanzado tanto si no fuera por la sabiduría que Dios nos ha Dado.

Y después terminó el cirujano diciendo:

-Me siento tan cerca de Dios cuando estoy operando, que no sé dónde cesa mi habilidad y comienza la suya.

Así como aquel médico supo poner en las manos de Dios la operación que iba a realizar en el hospital, de la misma manera todos debemos encomendarnos a nuestro Creador cada mañana al despertar, porque él siempre estará a nuestro lado ayudándonos en todo lo que realicemos si se lo sabemos pedir con mucha humildad y con mucha confianza, pues Él nos prometió que estará con nosotros todos los días hasta el fin del mundo.

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