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Una tara peligrosa

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Nos causa risa y nos burlamos, cuando en realidad deberíamos preocuparnos. Aunque no sé para qué si no tiene remedio y así somos los mexicanos, cuando algo no tiene remedio mejor nos reímos y nos burlamos, como de la muerte que es inevitable. Pero de este tema quizás sí deberíamos preocuparnos, el Presidente de la República tiene una tara y no se da cuenta de que la tiene, no entiende nada de números, para Él da lo mismo 500 que 10,000 que 5,000,000,000.

No es una tara común que tengan muchas personas. Habrá algunas, ignorantes, a quienes se les dificulte imaginar una cifra tan elevada como la de 5,000,000,000. Vaya, habrá quienes no fueron a la escuela, ni a la primaria y no saben contar, mucho menos hacer operaciones básicas con los números, pero eso es diferente, es ignorancia, si se lo proponen y alguien les enseña conocerán los números y aprenderán a sumar y a restar por lo menos, aunque si son intelectualmente limitados seguirán teniendo dificultades para entender una cifra como la de 5,000,000,000, pero ya no será para ellos lo mismo que 500. 

Para el presidente López Obrador es lo mismo 10,000 que 10 mil millones. Y no es una persona de esas que no fueron a la escuela. Ciertamente le llevó 14 años terminar su carrera universitaria, pero eso habla sólo de su limitada capacidad intelectual, de que no es muy inteligente sino todo lo contrario, o de que nunca se aplicó al estudio. Pero no entender la diferencia entre una cifra (500) y otra en la que ésta cabe 10 millones de veces (bueno, no sabe lo que son 10 millones) nos habla de una tara, de que su cerebro no puede procesar los números. Y lo peor, no es una persona cualquiera, es el Presidente de la República. Quizás sea esa la explicación de tantas barbaridades que está haciendo con el dinero de los mexicanos, no hace cuentas, no le gusta hacerlas, no sabe y hace lo que le dicen, casi siempre de mala fe.

Eso independientemente de que es un ignorante de la historia. De la Historia de México y de la Historia Universal, aunque según Él es un apasionado de la historia. Dijo primero que México se fundó hace más de 10 mil años, que cuando los búfalos aún pastaban en lo que hoy es Nueva York aquí ya teníamos imprenta y universidades. Cualquier niño de primaria sabe -sin ser apasionado de la historia- que la fundación de México Tenochtitlan ocurrió cuando llegaron las tribus nahuas procedentes de Aztlán al lago de Texcoco, y aunque no recuerde (el niño de primaria) el año en que ocurrió esto, sabe que fue poco antes de que llegaran los españoles, unos 200 años antes, en 1325, hace de eso 694 años, y los mexicas no tenían entonces ni imprenta (la inventó Gutenberg en 1440) ni universidades.

Cuando todo mundo empezó a burlarse del Presidente porque Él tiene “otros datos” respecto a la historia de México, y a pregunta que le hicieron en la mañanera acerca de qué quiso decir con eso de los más de 10,000 años, corrigió y dijo que tenía que ver con la Antropología, que se sabe que en tierras de América ya había seres humanos hace… 5 mil… o 10 mil millones de años. No sabe el presidente López Obrador que el planeta tierra, junto con el resto del sistema solar, se formó hace alrededor de 4,500 millones de años, o sea 500 millones de años después de cuando según Él ya había hombres por este rumbo. Y después de decir eso se ríe (como retrasado mental, ya lo he dicho que así me parece) y agrega “no sé por qué se excitan” (se ríen, se burlan quiso decir).

Que no conozca la historia, siendo como dice que es un apasionado de la historia (y teniendo como esposa a una historiadora que cree que el sol gira alrededor de la tierra) ya es grave. Un presidente de la República que desconoce la historia de su país está condenado a repetir los errores del pasado, como de hecho está ocurriendo ya con la política económica, se están repitiendo los errores que se cometieron durante los gobiernos de Luis Echeverría y José López Portillo. Pero que encima tenga un problema con los números, que no entienda de números, que para él sea lo mismo 500 que 5,000,000,000, eso debería preocuparnos en lugar de causarnos risa. 

Y no fue ésta la primera vez que López Obrador se enredó con los números, ya había dicho que el 75 por CIENTO de las personas se entera de las noticias por la televisión, el 15 por CIENTO por la radio, el 10 por CIENTO por los periódicos y sólo el 2 por CIENTO por internet, o sea, 75 de cada 100, más 15 de cada 100, más 10 de cada 100, ¿más 2 de cada 100? Pero Él ni se entera, sí sabe sumar -supongo- 75 más 15 más 10 más 2, pero no le interesa, Él usa los datos que le pasan (que le pasa algún imbécil en este caso), y si la gente se burla de Él se ríe y pregunta por qué se excitan.

Lo preocupante de esto es que si el Presidente no entiende de números, si no le gustan los números, puede tomar medidas (y de hecho las está tomando) equivocadas. Si Él sólo piensa en hacer justicia social, en el mejor de los casos (en realidad se trata de comprar votos para la reelección), y para eso cree que debe regalarles dinero a jóvenes que no estudian ni trabajan, a estudiantes de secundaria y preparatoria, a ladrones de combustible, a delincuentes encarcelados… y quienes lo asesoran -comunistas fanáticos que sólo aspiran a quedarse veinte o treinta años en el poder para enriquecerse- le dicen que para eso hay que recortarle al gasto en estancias infantiles, en apoyos para los niños con cáncer, en centros de resguardo para mujeres golpeadas, en ciencia y tecnología,  en viajes para niños y jóvenes que deben ir a competir en otros países en deportes o en matemáticas, en medicamentos e insumos para los hospitales, en empleados que sí trabajan en el SAT, en el IMSS y en muchas cosas que sí importan, Él ordena que se haga.

Si no le explican que se van a perder cientos de miles de millones de pesos por suspender la construcción de un aeropuerto, por construir otro donde estorba un cerro, por hacer un tren maya (para que vaya de su rancho a Cancún) y en construir una refinería que todos los expertos le dicen que no conviene, pues Él ordena que se haga todo eso. Y además para qué le explican si no entiende... Le venden ideas para enriquecerse ellos, ideas que saben que le van a gustar, como la de su tren y su refinería en su estado natal, como la del aeropuerto para su compadre al que le debe una lana que puso para la campaña, y Él como no hace números, como no le gustan los números, como no entiende de números, les compra esas ideas, las hace suyas y se aferra… Y le parte la madre al país.

Una buena: Al parecer se va a procesar al exdirector de Pemex Emilio Lozoya, después de lo cual o al mismo tiempo se tendrá que proceder contra Enrique Peña Nieto, a los dos por corruptos y ladrones. Se supone que había un pacto de impunidad para no tocar a la gente del gobierno anterior. Si es que lo había esto implicaría el rompimiento de dicho pacto y, OJO, por menos que eso asesinaron a Luis Donaldo Colosio, Éste sólo amagó con romperlo. En cualquier caso es una buena noticia que comience en serio el combate a la corrupción. En buena hora.

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1 comentarios

  1. Tara? tara la tuya con tu opcesión antipejista. Ya mejor que te den tu cocol, chayotero sinvergüenza.

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